Relación en Lugar de Religión
Ronald Ayala

1 Reyes 12:25-33
“Jeroboán fortificó la ciudad de Siquén en la región montañosa de Efraín y se estableció allí. Luego se fue de Siquén y fortificó Peniel. Pero reflexionó: «¿Y qué tal si ahora el reino vuelve a la familia de David? Si la gente sigue subiendo a Jerusalén para ofrecer sacrificios en el Templo del Señor, acabará por reconciliarse con su señor Roboán, rey de Judá. Entonces a mí me matarán y volverán a unirse a él».
Después de buscar consejo, el rey hizo dos becerros de oro y dijo al pueblo: «¡Israelitas, no es necesario que sigan subiendo a Jerusalén! Aquí están sus dioses, que los sacaron de Egipto». Así que colocó uno de los becerros en Betel y el otro en Dan. Y esto incitó al pueblo a pecar; muchos incluso iban hasta Dan para adorar al becerro que estaba allí.
Jeroboán construyó altares paganos y puso como sacerdotes a gente del pueblo, incluso a quienes no eran levitas. Decretó celebrar una fiesta el día quince del mes octavo, semejante a la que se celebraba en Judá. En el altar de Betel ofreció sacrificios a los becerros que había hecho y estableció también sacerdotes para los altares paganos que había construido. Así pues, el día quince del mes octavo Jeroboán subió al altar que había construido en Betel y quemó incienso. Ese fue el día que arbitrariamente decretó como día de fiesta para los israelitas."
Juan 4:20-24
“Nuestros antepasados adoraron en este monte, pero ustedes los judíos dicen que el lugar donde debemos adorar está en Jerusalén.
Jesús contestó:
—Créeme, mujer, que se acerca la hora en que ni en este monte ni en Jerusalén adorarán ustedes al Padre. Ahora ustedes adoran lo que no conocen; nosotros adoramos lo que conocemos, porque la salvación proviene de los judíos. Pero se acerca la hora, y ha llegado ya, en que los verdaderos adoradores rendirán culto al Padre en espíritu y en verdad, porque así quiere el Padre que sean los que le adoren. Dios es espíritu y quienes lo adoran deben hacerlo en espíritu y en verdad.”
1 Juan 4:1
“Queridos hermanos, no crean a cualquier espíritu, sino sométanlo a prueba para ver si es de Dios, porque han salido por el mundo muchos falsos profetas.”
Qué hermoso escuchar, verdad. Que nuestro Dios es real. Que no solo venimos a cantar, no solo venimos a saltar, como dice la hermana, porque no tenemos nada que hacer. Sino porque, aquí en lo más profundo del corazón, sabemos que Dios es real. Y estamos aquí porque Él nos ha llamado. No porque nos nació de nosotros, porque Él nos ha llamado. Se da cuenta que increíble es eso, que ha sido Dios, entre tantas personas. Seguro había otras personas mejores que nosotros, pero Él nos ha llamado. Usted que está aquí hoy, escuchando su palabra, recibiendo de su amor, amén. Como no estar agradecido por eso, yo por eso me encanta esa canción que estábamos cantando ahorita, la última. Quién iba a decir que nosotros íbamos a estar aquí, que yo iba a estar en este lugar. ¿Sabe hermano? Quiero compartirle un par de versículos, y seguir un poco con la que nuestra hermana Verónica estaba hablando, porque ella ha dicho una verdad muy grande. Hermana dice, que aprendió que, es necesario tener una relación, y no una religión. La religión no salva a nadie, no importa que religión sea, las religiones no salvan a nadie, es la relación. La palabra de Dios dice, que la salvación está en conocer a nuestro Padre. Es tener una relación con nuestro Padre celestial, esa es la salvación realmente.
"...Es necesario tener una relación, y no una religión. La religión no salva a nadie, no importa qué religión sea... la salvación está en conocer a nuestro Padre."
Pero el problema es, que muchos de nosotros hemos estado en la iglesia, hemos ido a otros lugares, o tal vez no, pero, no tenemos esa relación, no hemos experimentado. Hay mucha gente que no ha experimentado esa relación con el Padre Celestial. Y nos quedamos en la religión, nos quedamos en los ritos, nos quedamos en venir el domingo, como decía la hermana, el domingo toca ir a la iglesia. Ok, ¿y qué pasa después? ¿Qué pasa en los otros días? ¿Qué pasa con esa relación con Dios? ¿Sabe? Hace algunos días estaba leyendo algo que se guardó en mi corazón. Una frase, no sé exactamente quién la dijo, pero una frase que ha quedado en mi corazón. La idolatría no es solo fabricarse dioses falsos, porque nosotros como cristianos evangélicos, muchas veces criticamos otras religiones porque adoran ídolos o lo que sea, pero dice está la idolatría no es solo fabricarse dioses falsos, sino también idolatría es adorar falsamente al Dios verdadero. ¿Será posible, Señor, que aún dentro de tu casa, nosotros que tenemos tu palabra, que tenemos la verdad, seamos idólatras, estemos entregándote algo falso? Una adoración falsa. Estemos adorando falsamente a Dios.
Quiero que vayamos rápidamente al libro de Reyes, primer libro de Reyes, capítulo 12. Primer libro de Reyes, capítulo 12 en el verso 25, y hoy queremos ver en la palabra que el Espíritu Santo nos enseña a nuestro corazón, si en algún momento de nuestra vida, si ese momento es hoy, si ha pasado, donde hay idolatría en nuestro corazón. O si estamos adorando falsamente a ese Dios que es verdadero, que es real. Cómo sucede eso, cómo es que adoramos falsamente a ese Dios verdadero. Le voy a contar solo rápidamente de que se trata esta historia. El rey Salomón ha fallecido, y el reino se ha dividido, ahora Israel se divide en dos reinos, el reino del sur que es Judá y el reino del norte. Así que Jeroboam es nombrado rey de Israel, pero saben lo nombró Dios. A pesar de todo, a pesar de la maldad, a pesar de todo, un profeta fue y le dio una palabra a este hombre y le dijo, “Si tú sigues mis mandamientos, si tú sigues mi camino, si me eres fiel, yo voy a sostener tu reino y te voy a levantar, solo mantente fiel a mi palabra y entonces yo te voy a guiar.”
Y empieza el camino de Jeroboam como rey, dice el 25, “Jeroboam fortificó la ciudad de Siquén en la región montañosa de Efraín y se estableció allí. Luego se fue de Siquem y fortificó Peniel.” O sea, empezó a hacer muchas cosas, ¿verdad? Porque imagínese usted, empezar un reino de cero, ¿verdad? Después del grandioso reino de Salomón. Así que él tiene que hacer muchos arreglos administrativos, militares, ¿verdad? De comercio, muchas cosas. Pero mire el 26, él empezó a trabajar, él empezó a hacer cosas, muy bien. El Señor estaba con él, pero el 26 dice, “Pero reflexionó. ¿Y qué tal si ahora el rey no vuelve a la familia de David?” Empiezan las dudas. 27, “Si la gente sigue subiendo a Jerusalén para ofrecer sacrificios en el Templo del Señor, acabará por reconciliarse con su señor Roboán, rey de Judá. Entonces a mí me matarán y volverán a unirse con él.” ¿Qué pasa? ¿Qué está pasando? Él empieza a trabajar y lo está haciendo muy bien hasta que empiezan las dudas en el corazón.
Hermano, muchas personas así empezamos en el Evangelio, empezamos en la iglesia. Dios nos ha llamado. Ahorita de eso estamos hablando. Dios nos ha llamado, amén. Dios nos ha llamado y nos ha dado una palabra, pero tenemos que tener mucho cuidado porque el enemigo siempre va a venir con esas dudas. Y entonces el hombre empieza a moverse por otra dirección. Y dice, él empezó a pensar, ¿y qué pasa si esto? ¿Y qué pasa si lo otro? ¿Y qué pasa? Y entonces el miedo empezó a tomar de su vida. Y cuando el hombre se llena de miedo, generalmente empieza a tomar malas decisiones, decisiones apartadas de Dios. Decisiones que no son conformes a la voluntad del Señor. La gente empieza bien y quiere seguir al Señor, pero empiezan las dudas, y de repente empieza a ver por dónde camina, por donde. “Y si mejor hago aquí. Y si mejor hago por allá.” Entonces mire usted. Empiezan los problemas. En el versículo 28. Empiezan los problemas. Empieza ahora, lo que podemos llamar, una religión, de conveniencia. Una religión, de conveniencia. “Después de buscar consejo.” Consejo, en la gente. Si Dios ya le había dado una palabra a él. Dios ya le había dicho que es lo que iba a hacer. Pero dice él, “Él se fue a buscar consejo.” El rey hizo. Mire qué buenos consejos que le dieron. Mire usted, “Después de buscar consejo, el rey hizo dos becerros de oro. Y le dijo al pueblo, ‘Israelitas, no es necesario, no es necesario que sigan subiendo a Jerusalén. Aquí están sus dioses, que los sacaron de Egipto.’”¿Es eso verdad? No, ¿verdad? No es verdad. No fueron, pero ¿qué está haciendo el rey aquí? ¿Qué es lo que él está haciendo? Él tiene miedo de que la gente vaya al templo de Jerusalén. Porque la ley dice que hay que ir al templo, no importa donde estén los israelitas. Hay tres fechas sagradas, tres fiestas sagradas donde los israelitas de todo el mundo tenían que ir al templo. Pero el rey le dice, ya no es necesario. Diga, no es necesario. No es necesario.
"Poco a poco empezamos a acomodarnos a nuestra conveniencia... Hoy también, eso es lo que es el evangelio de hoy, un evangelio cómodo, un cristianismo sin cruz, un cristianismo sin compromiso."
Hermano, ahí es donde empieza la religión de conveniencia. No es necesario. Los hermanos de la iglesia dicen, “Tienen que orar todos los días”, pero... ¿Pero? No es necesario. Dicen que hay que leer la Biblia, pero a mí no me gusta, yo no la entiendo. ¿Por qué? No es necesario. No es necesario. Una hermana llegó un día allá de la iglesia y dijo que teníamos que tener una relación con Dios. “Pero yo voy todos los domingos a la iglesia de todas maneras”, no lo veo…necesario. No es necesario. Vemos en nuestra familia que están sucediendo cosas, fuera de la voluntad de Dios. Y la palabra nos dice, denuncia las obras de la oscuridad, pero hermanos, no queremos enemigos, no queremos meternos con la gente, no queremos problemas, no queremos hacer esto, “Ay es que usted sabe, ser humano es bien extremista.” De todas maneras, no es necesario hacer esas cosas. Un día yo fui a una campaña evangelística y alguien dijo, “Pasen al frente si quieren recibir al Señor y ser salvos”, así que todo lo demás, no es necesario. Poco a poco empezamos a acomodarnos a nuestra conveniencia, poco a poco la gente empieza a acomodarse a su conveniencia, a lo que mejor le parece. Hoy también, eso es lo que es el evangelio de hoy, un evangelio cómodo, un cristianismo sin cruz, un cristianismo sin compromiso. La gente le decía a Jesús, “Maestro, te seguiré, yo te quiero seguir.” Y entonces Jesús le decía, claro, “Ven conmigo, pero no tengo donde dormir, no tengo nada.” Y entonces la gente se quedaba, “Ok, mañana te aviso, te mando un mensaje.” Y se regresaban. “Maestro, te quiero seguir.” Y le decía, “Está bien, pero todo el que me sigue tiene que aborrecer a su padre, a su madre, a su hijo. Es más, tienen que negarse a ustedes mismos, tomar su cruz y seguirme.” Y dice la palabra, que todo el mundo se dio la puerta y se fue. Pero ese es el evangelio. Hay poder ahí porque no hay comodidad, no hay conveniencia, no hay engaño tampoco en eso.
Estábamos diciendo, hay vida en el Evangelio. Él es un Dios de vivos. Y lo más increíble de todo esto es que Él no lo hace por egoísmo. Él no está pidiendo esas cosas porque quiere dejarnos en la nada. Porque Él quiere darnos una vida nueva. Quitarnos esta vida absurda que hemos tenido y darnos una vida nueva. Le dijo el joven rico, “Maestro, ¿cómo puedo heredar la vida eterna? Yo he cumplido todos los mandamientos.” Y le dijo, “Excelente, solo vende tus cosas, entrégaselo a los pobres. Ven y sígueme.” Y el joven se quedó triste, se dio la vuelta y se fue. La gente hoy quiere seguir a Jesús, pero no quiere entregar sus cosas. Y no estamos hablando de dinero. Porque el problema del joven, dice la palabra, el Señor mismo le dijo, difícil para los ricos. Porque, en otro verso dice, el amor es dinero, es el principio de todos los males, porque, nos lleva a hacer cosas a nosotros, a toda clase de males. Pero el problema no está solo en dejarlo, sino en seguirlo. La gente quiere seguir al Señor a su manera. El joven creía que podía seguir al Señor haciendo lo que estaba haciendo de la misma manera. Que el Evangelio es así. Él tenía una carga y el Señor le dijo, tienes que soltar eso. Ven y sígueme.
El problema no solo está en soltarlo, sino en seguirlo también. A la manera de Él. El joven quería, había hecho toda su vida. El hijo ha cumplido la ley, todos los mandamientos, si, a su manera. A su manera. Porque no se trata solo de ir a la iglesia, no se trata con congregarse, no se trata solo de los cantos, es algo del corazón. El Señor conocía el corazón de este joven, y por eso le pide que lo deje. Hoy el estilo de vida que tenemos, nos hace acomodarnos o más bien dicho, hace que acomodemos el Evangelio, a nuestra conveniencia. Hoy decimos, “Es que estamos muy ocupados. Pasamos mucho tiempo trabajando. Y es cierto, no nos queda tiempo. ¿Cómo va a ser que voy a orar? ¿Cómo voy a tener esa relación? ¿Verdad? Tan así, porque no tengo tiempo. Usted sabe cómo es la vida ahora, hay que trabajar, hay que hacer esto.” Pero ¿sabe? El estilo de vida que tenemos, no solo es trabajar, cierto que más hacemos, que más hacemos. Porque la gente dice no tener tiempo ahora, porque pasa en redes sociales, en todas. Porque ahora hay vídeos para ver, hay vídeos cortos y vídeos largos, hay plataformas de streaming. Entonces hay novelas, hay películas, hay series, hay documentales, hay videos, hay canciones, hay música, ¿verdad? Hay de esto, hay videojuegos, hay todo eso. Y al final del día usted dice, no me queda tiempo ni de descansar. Pero resulta que todo eso, se trata de yo. De yo, de yo, de yo, de yo, de yo. De lo que yo quiero, de mi comodidad. De lo mío, de lo mío, de lo mío, de lo mío. Yo quiero, porque como yo trabajo yo me merezco, yo me merezco llegar a mi casa, sentarme, descansar y ver una maratón de nueve horas en la serie, ¿verdad? Y por eso no tengo tiempo, no tenemos tiempo, yo creo que es que, si dejamos de las cosas del “yo”. Vamos a tener, aunque sea, cinco minutos, para empezar una relación verdadera con el Dios verdadero. Y de paso, desintoxicar nuestra mente, y nuestro corazón.
Pero hoy la gente, y dirá hermanos, hablan de esas cosas. Si es que el evangelio es así hermano, no es de comodidad. Porque el que se acomoda es como el dicho de nosotros, camarón que se duerme, cristiano que se duerme. Díganle que está al lado, “Duérmase a ver.” ¿Qué le va a pasar? Cristiano acomodado, cristiano haciendo la, la vida cristiana a su manera, a su manera. Ese es el cristianismo de ahora. Y tal vez alguno dirá, “Hermano, pero es que yo no tengo nada de eso, yo no tengo esa plataforma, no tengo internet en mi casa y no hago nada de eso.” Y sí, ¿sabe? Hay otro lugar, hay otras personas que tienen carencias, hay otras personas que tienen necesidades materiales. Y eso también nos impide, muchas veces porque nuestra mente está enfocada solo en obtener las cosas de este mundo. Solo en obtener las cosas materiales. Entonces el que tiene se desvía por las cosas que tiene y el que no tiene, porque quiere tener las cosas de este mundo. Y la mente está enfocada en eso. Le dijo Jesús al joven, deja eso y sígueme. No es que regale todo lo que tiene usted. Aleje de su corazón esas cosas y verá que tendrá tiempo para iniciar una relación con ese Dios.
Hay una promesa en la palabra del Señor, porque es cierto que las riquezas nos apartan de Dios, tanto el que las tiene como el que no las tiene, pero Dios da una promesa y dice, “No he visto nunca justo desamparado, ni su descendencia que mendigue pan.” Esa es la palabra del Señor para nosotros. ¿Por qué afanarse entonces? Buscando las cosas del mundo. Si el que hizo la promesa es fiel y Él la cumplirá. Él dará todo lo que nosotros necesitamos. Pero, no confiar en la promesa nos hace hacer las cosas a nuestra manera. Al rey le dieron la promesa, de que su reino iba a ser fuerte, pero no la confió y empezó a hacer cosas a la manera de él. Se empezó a meter en negocios pandos, se empezó a hacer cosas irregulares, empezó a engañar gente, empezó a mentir. Así cuando esta es la promesa de Dios, no le va a hacer falta nada nunca, al que confía en Dios. Pero cuando no confiamos en esa promesa, cuando vamos al mundo y estamos en el trabajo y entonces nos piden hacer algo que no es íntegro delante de Dios, tenemos miedo. Y entonces eso empieza a cambiar y decimos, “Bueno, y si me despide y si me quedo sin trabajo, o si le digo esto y me quedo sin amigos y si mi familia se enoja y se van y si, ¿qué pasa si hago esto?” Y empezamos a dudar. Confía en la promesa que el Señor ha dado, no hay justo desamparado porque el Señor es fiel. Es bien extraño esto porque queremos hacer las cosas afuera de nuestra manera y en la iglesia también, como si fuera separado la vida de nosotros en ese aspecto.
Queremos que Dios nos responda así rapidito, nuestras peticiones, ya. Pero cuando el Señor pide algo de nosotros, en su reino, lo hacemos, ¿como? A nuestra manera, a nuestro paso, a nuestra velocidad. “Cuando me de chance Señor, cuando tenga tiempo, cuando, tú sabes como estoy. Pero cuando se trata de mi, que sea así, así.” Y eso causa como un cortocircuito en nuestra cabeza porque, creemos que Dios nos contesta así sin embargo nuestra respuesta hacia Él. No es igual. ¿Y por qué hablamos de toda esta situación? Porque estamos hablando de una relación, de una relación, ahora los muchachos dicen, “Me dejó en visto.” ¿Qué quiere decir eso? Cuando dicen eso. ¿Quieren tener una conversación con alguien? ¿Y qué pasa? ¿Qué significa eso? ¿Que el otro? No, ¿verdad? ¿Y cómo se siente? No se siente psicótico, cuando dice, “Me dejó el visto.” Lo cortó. Muchas veces hacemos eso con el Señor. Nosotros queremos que Él responda rápido. Mas sin embargo, nuestra respuesta no es de la misma manera. Nosotros actuamos a nuestra manera, a nuestro paso. Queremos mantener eso, se trata de que entendamos que esto no se trata de gustos de la iglesia, de cantos, porque hay gente que dice “Bueno, ese tipo de música a mi no me gusta. Ese predicador a mi no me gusta, me gusta aquel otro. A mi me gusta esta música, no la otra. A mi me gusta brincar.” Y el otro dice, “A mi no me gusta brincar.” No se trata de nada de esas cosas, porque la adoración a Dios no tiene que ver siquiera con el canto, no tiene que ver con el canto, con la canción, que si brincamos o no brincamos, no tiene que ver en nada eso.
La palabra de Dios ya nos dijo cómo es la verdadera adoración que el Padre acepta. Por eso al principio dijimos, “La idolatría no solo es adorar ídolos, sino que es adorar falsamente a Dios.” ¿Y cómo Dios quiere que lo adoremos? Juan capítulo 4, conocemos la historia de la Samaritana. Juan capítulo 4 verso 20, no vamos a leer toda la historia, pero, el Señor está teniendo una conversación muy interesante con una persona muy necesitada. Juan capítulo 4 verso 20, y sabe que es lo más bonito o bien interesante de esta historia, es que esta mujer es una persona que conoce de la palabra. Es una mujer que le está diciendo a Jesús, mis antepasados nos enseñaron que teníamos que adorar en este monte y nosotros lo hacemos así, ustedes lo hacen de esta manera, pero nosotros lo hacemos, estaba queriendo tener una conversación, doctrinal con Jesús. La verdad de cómo se adora a Dios. Quería enseñarle a Jesús, cómo se adora a Dios, pero Jesús le contesta en el verso 20. La mujer le está diciendo a ella, “Nuestros antepasados adoraron en este monte, pero ustedes los judíos dicen que el lugar donde debemos adorar está en Jerusalén. Jesús contestó: –Créeme, mujer, que se acerca la hora en que ni en este monte ni en Jerusalén adorarán ustedes al Padre. Ahora ustedes adoran lo que no conocen; nosotros adoramos lo que conocemos.” Ojo, parece que algo está cambiando aquí, primero la adoración no se trata, de un lugar, no se trata de estar en un lugar. Por más que a mi me encanta estar en la iglesia, por más que a mi me encanta venir al templo del Señor y cantar, y alabar, y tocar, y hacer todo eso, la adoración no tiene que ver con hacerlo aquí.
"Los verdaderos adoradores adoran al Padre, ¿cuándo? Ya, ya, en todo momento y en todo lugar. No solo aquí en el templo, no espere el domingo para levantar sus manos, para agradecerle a Dios. Hágalo en su casa, ahí donde esté en el trabajo."
Jesús le dice no se trata de eso, es más, se trata de algo más increíble, se trata de conocer, porque ustedes no lo conocen, no lo conocen, ustedes lo adoran pero no lo conocen, nosotros si lo conocemos. Ahí empieza la adoración, la verdadera adoración, conociéndolo. Y es cierto, ¿verdad? Cuando alabamos a alguien, es bien difícil, si alguien que está aquí, denle gracias al Señor, “Gracias Dios”, porque Él es bueno, si Él es bueno. No es lo mismo que me diga alguien que Dios es bueno, porque yo sepa, porque lo he vivido, que Dios es bueno. Eso es conocer a Dios. Entonces esa alabanza es totalmente diferente. No es porque alguien me ha dicho, haga esto, mira que aquella persona es linda gente, me dice. Es linda gente, mira que buena gente. Yo no lo conozco, no puedo decir exactamente. Nosotros decimos yo no meto la mano a fuego por nadie, decimos nosotros, cuando no lo conocemos. Pero cuando empezamos a conocer a Dios es otro tipo de alabanza, es otro tipo de adoración aquí en el corazón, porque sabemos que Dios es bueno, amén. Lo experimentamos que Dios es bueno, y entonces dice Jesús, el 23, “Pero se acerca la hora y ya ha llegado.” ¿Cuándo? ¿Ya? ¿Cuándo es ese tiempo? Ya. No es mañana hermano, no se trata de mañana, no lo dejes para mañana, no lo dejes para más tarde, es ya. Por eso cantábamos al inicio, hay libertad en la casa de Dios, porque es ya, porque Él está haciendo su obra ya, porque Él ha abierto el acceso ya, porque podemos entrar en su presencia ya, porque todo hombre y mujer que quiera conocer a Dios, lo puede hacer ya. No tiene que esperar a las fiestas, de un mes aya para poder ir al templo. Usted lo puede conocer ya, lo puede adorar ya, lo puede hacer en su casa ya. Los verdaderos adoradores adoran al Padre, ¿cuándo? Ya, ya, en todo momento y en todo lugar. No solo aquí en el templo, no espere el domingo para levantar sus manos, para agradecerle a Dios. Háganlo en su casa, ahí donde esté en el trabajo. Váyase al baño, levante sus manos y diga Señor, te doy gracias aquí donde estoy. Está en la universidad, está en el colegio, donde usted esté, Señor, te alabo Señor porque es ya, porque los adoradores adoran al Padre, ¿cuándo? Ya, ya, en todo momento y en todo lugar.
Dice, “Los verdaderos adoradores rendirán culto al Padre en espíritu y en verdad,” porque, porque? Mire, este verso es clave, tal vez alguno de nosotros quisiera que este versículo dijera, “Porque los adoradores adorarán, con piano, guitarra, y tambor. Porque los adoradores adorarán, los miércoles, y los domingos. Porque los adoradores adorarán, con este estilo de música.” No, no se trata de nada de eso, se trata de hacerlo en espíritu, y en verdad, ¿por qué? Porque así quiere el Padre. Esto no se trata de que una iglesia diga o imponga esto o aquello, así lo quiere el Padre. Quiere decir que otra cosa que yo ofrezca, porque lo va a recibir si es algo diferente que quiere decir que es en espíritu y en verdad, en espíritu. Todo hombre tiene un espíritu, y hay muchos espíritus, pero solo hay un Espíritu Santo, solo hay uno. Y hay muchos espíritus, aquí pueden haber muchos espíritus, incluyendo el mío, y en el mío quieren muchas cosas, pero solo hay uno santo. El espíritu de Dios es santo, santo, y cuando el espíritu de Dios entra en el hombre, entonces ese Espíritu Santo se conecta con Dios. Dice Pablo, ¿quién conoce los pensamientos de Dios? Solo el Espíritu Santo que habita en él, que es el mismo Espíritu que habita en nosotros. Solo de esa manera podemos hacer esa conexión, con el Señor. Entonces no se trata de instrumentos, no se trata de brincar, no se trata de emociones, se trata del Espíritu Santo. De tener al Espíritu Santo.
No se trata si hay gente aquí o no hay gente acá. No es si tengo problemas o no tengo problemas, porque ahí dice en verdad, en tu palabra, en sinceridad, caminando en verdad. ¿Cómo sabemos que eso es así? Que la adoración no se trata de música. Porque David adoraba a Dios, cuidando ovejas. Allá en el monte cuidando ovejas, adoraba a Dios. Porque Pablo y Silas estaban en la cárcel, adorando a Dios. No estaban en el templo, y cuando cantamos que las cadenas son rotas, a mi mente siempre vienen ellos, Pablo y Silas, ¿por qué? ¿Por qué estaban en la iglesia haciendo milagros? No, estaban encadenados, estaban en la cárcel, más sin embargo estaban adorando a Dios ¿por qué? Porque Dios es bueno, porque la adoradora adora en todo lugar, en toda circunstancia, porque sabe que la adoración no depende de lo que esté pasando, sino que depende que Dios es bueno. El sabe que Dios es bueno, brota de lo más profundo del corazón, del corazón del hombre agradecido y no agradecido porque tiene o no tiene, porque eso no es ser agradecido. Ellos estaban agradecidos por haber sido salvados, y por eso les hablamos al inicio, Dios nos ha traído acá. Algunos de nosotros podemos tener alguna carencia, alguna necesidad, si eso pasa en la vida, ellos estaban presos, pero le estaban dando gloria a Dios en medio de eso. Un adorador que adora en espíritu y en verdad, no por circunstancias. Hermano, es que yo no quiero parecer hipócrita, brincando en la iglesia mientras estoy pasando esto en mi familia. La promesa es, que Él convierte mi lamento, en gozo, mi tristeza en danza. Y aquel que experimenta eso, eso cambia de hipocresía a una verdad que lo lleva a una adoración genuina con Dios, con algo verdadero delante del Señor.
Lastimosamente la adoración hoy se ha reducido a tradiciones o cantamos, brincamos. Brincamos si la canción está buena, si no está buena, no. Costumbres, toda esa clase de cosas. Y Jesús trata esto, porque la gente en todas las iglesias ahora es costumbre, venimos a brincar a la iglesia y luego sale de aquí y vive como quiere. “Y mira hermano pero somos libres, ¿no?” La mujer le estaba diciendo, “Mire, mira Jesús, nosotros adoramos de esta manera. En mi iglesia brincamos hasta arriba”, le estaba diciendo la samaritana. “En mi iglesia tenemos de esos pianos, Nord, que parecen computadoras espaciales, viera, como suena eso. Tenemos guitarras electricas, bueno viera todo lo que nosotros hacemos Jesús, brincamos, saltamos, lloramos, nos tiramos al suelo. Hacemos de todo Jesús.” Y entonces Jesús la queda viendo y le dice, “Qué bueno. Llamo a tu esposo. Llama a tu marido.” “No Tengo.” “Has dicho la verdad, porque has tenido cinco. Y con el hombre con el que estás no es tu marido. Estás ahí con un hombre que no es el tuyo.” Estás hablando de que haces esto, lo otro y lo otro, entonces Jesús le dice, ¿cómo está tu casa? Hablamos de adoración, como si eso solo tuviera que ver con lo que hacemos en la iglesia. Pero la adoración, sale del corazón. La idolatría está en el corazón del hombre. No está en las iglesias. Aquí no venimos a adorar imágenes, pero en nuestras casas tenemos idolatría muchas veces. Somos idólatras porque queremos adorar a Dios a nuestra manera. Esta mujer adoraba a Dios a su manera. A su manera. Es que así lo quiero hacer yo. Y Dios lo va a aceptar porque Él conoce mi corazón y yo soy hijo de Dios. Y lo va a aceptar como sea. No, mi amado. Así quiere el Padre que se le adore. En verdad. Guiados por el Espíritu Santo. Amén.
La samaritana creía que adorar, era suficiente. La gente puede entrar a la iglesia, a cualquier iglesia. Y ver a la gente saltando, la gente llorando. Y decir, wow. Como adoran ahí. Como adoran en esa iglesia. Pero ¿cómo sabemos nosotros, si realmente estamos adorando a Dios? ¿Cómo sé yo, si realmente estoy adorando a Dios? Primera de Juan capítulo 4 verso 1. Primera carta de Juan, capítulo 4 verso 1. “Queridos hermanos, no crean a cualquiera que pretenda estar inspirado por el Espíritu, sino, sometanlo a prueba para ver si es de Dios.” Sabe el apóstol está tratando un tema aquí donde han surgido falsos maestros, falsos profetas y le está diciendo a la gente, prueben los espíritus, porque no todo el que dice que está lleno del Espíritu Santo lo está, tienen que probarlo a esas personas. Pero yo creo que cada uno de nosotros también puede hacerlo, es más, creo que debemos hacerlo, probarnos a nosotros mismos, examinarnos. Y dirá, ¿cómo hacemos eso? ¿Cómo podemos saber si el espíritu, si yo brinco por el Espíritu Santo? ¿Y cómo puedo saber si no brinco por el Espíritu? Porque el Espíritu me dice que no brinque. ¿Cómo sé yo, si oro, si alabo, por el Espíritu Santo? Ese es el Espíritu que hay que probar. Si tengo el Espíritu, Santo. ¿Cómo sé yo que tengo el Espíritu Santo?
Bueno, la Biblia me dice que cuando descendió el Espíritu Santo sobre aquellas personas, no hubo uno solo que regresó atrás. No hubo uno solo. No hubo uno solo que regresó a su vida antigua. No hubo uno solo, que después del culto regresó a su vida antigua, como se yo si estoy adorando a Dios por el Espíritu Santo, porque aquí salto pero cuando llego a mi casa llego a hacer lo que siempre hago. Ese entonces el Espíritu Santo, y el Espíritu lo hace todo ya. A nosotros nos gusta decir que estamos en un proceso, que nuestra vida es un proceso. Y si, dice la Biblia, vamos de victoria en victoria, de gloria en gloria, de batalla en batalla. Porque no es con nuestra fuerza, es con el poder del Espíritu Santo. Pero eso no quiere decir que estamos tropezando, tropezando. Pecando, pecando, pecando y decir, “Bueno Dios, tú sabes.” No, eso es cristianismo a su manera, a su conveniencia. “El Señor sabe, el Señor me conoce. Pero igual iré el domingo a alabarte porque tú sabes que yo soy débil.” No, cuando el Espíritu Santo llega, dijo Pablo si yo soy débil, por eso cantábamos esa canción, yo soy débil, pero cuando tú vienes, soy fuerte.
Por eso dice diga el débil, fuerte soy, no aquí, no para cantar más duro. Es para cuando usted esté en su casa y se sienta débil, entonces puede decir, fuerte soy en ti Señor, y no voy a caer en la misma trampa del enemigo. Y ahí mi hermano, el Espíritu Santo va a empezar a ser la obra en cada uno de nosotros. No hubo uno solo que regresó atrás. Yo le digo hoy a usted, el Espíritu Santo puede entrar en su vida, y darle la fuerza que necesita para no volver atrás. Nosotros no podemos solos, pero Él sí, Él sí. No hay otra manera de adorarlo, no hay otra manera de agradarlo, más que en espíritu y en verdad. Yo creo que eso es lo que deseamos, amén. Realmente traer una ofrenda que el Señor pueda aceptar. Y esa ofrenda no tiene que ver con los domingos, sino con una vida, de lunes a domingo. Sabiendo que Él está con nosotros. Que Él está a nuestro lado. Amén.
