Amar Como Nuestro Padre Celestial

Ronald Ayala

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Mateo 5:43-48
Ustedes han oído que se dijo: “Ama a tu prójimo y odia a tu enemigo”. Pero yo digo: Amen a sus enemigos y oren por quienes los persiguen, para que sean hijos de su Padre que está en los cielos. Él hace que salga el sol sobre malos y buenos, y que llueva sobre justos e injustos. Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompensa recibirán? ¿Acaso no hacen eso hasta los recaudadores de impuestos? Y si saludan a sus hermanos solamente, ¿qué de más hacen ustedes? ¿Acaso no hacen esto hasta los gentiles? Por tanto, sean perfectos como su Padre celestial es perfecto.

Mateo 18:19-20
Además les digo que, si dos de ustedes en la tierra se ponen de acuerdo sobre cualquier cosa que pidan, les será concedida por mi Padre que está en el cielo.  Porque donde dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.

Mateo 24:12
Habrá tanta maldad que el amor de muchos se enfriará...


Texto del sermón
Amar Como Nuestro Padre Celestial
Sermón predicado por Ronald Ayala - Iglesia de Fe Unida, Honduras


Bienvenidos a todos a la casa del señor, es necesario para cada uno de nosotros
siempre lo decimos, el hermano lo estaba diciendo al inicio, encontrarnos con el señor. A eso hemos venido a su casa, a encontrarnos con el señor, por eso estudiamos su palabra y tratamos a través de lo que hacemos de encontrarnos con El, que sería de nosotros si no nos encontramos con Él aquí en su casa. Es lo único que puede transformar nuestras vidas, la presencia de Dios, hermanos, no son los cantos, no son las cosas que hacemos, no es el simple hecho de visitar la iglesia que transforma nuestra vida, es el poder del Espíritu Santo. Muchos de nosotros tenemos situaciones en nuestra vida, tenemos todo lo que usted quiera, pero sólo el poder del Espíritu Santo de Dios puede transformar nuestra vida, puede ayudarnos, es el único que transforma nuestra mente, nuestro corazón y nos ayuda día a día a transformar nuestro estilo de vida, es el Espíritu Santo de Dios. Amén.

Y por eso en la palabra hemos estado estudiando el Sermón del Monte, en algunas semanas atrás, el Sermón del Monte, ¿verdad? Es una enseñanza que Jesús le dio a sus discípulos y se considera, ¿verdad? El máximo ejemplo del estándar del cristianismo, no es lo que aspiramos, eso es lo que necesitamos llegar eso es lo que Jesús le estaba hablando a sus discípulos, también hemos hablado acerca de la oración porque los discípulos le preguntaron a Jesús o más bien le dijeron a Jesús que les enseñara a orar, ¿verdad? A estas personas que eran judíos, personas que tenían toda su vida de estar en la iglesia, no, ellos visitaban la sinagoga cada sábado, ellos iban al templo siempre, ahí estaban, sabían la ley de Moisés. Entonces hay algo interesante ahí porque gente que es muy religiosa, gente que parece que conoce a Dios, le está pidiendo a Jesús enséñanos a hacer eso que tú haces. ¿Y por qué? Porque Jesús vino a destapar todo aquello que se estaba tapado en ese tiempo por la religiosidad, todo el mundo iba a la iglesia, todo el mundo sabía la ley, pero hacía falta algo, hacía falta algo qué fue lo que Jesús, verdad. Le exhibió en ese tiempo, le decía a los fariseos, ustedes hacen los rituales, ustedes hacen todo esto y lo hacen bien, pero fallan en otra cosa, hacen los rituales, van a la iglesia, verdad, dan el diezmo, hacen aquí, hacen las oraciones, pero todo lo que tiene que ver con el corazón están fallando y ese es el mensaje, uno de los mensajes principales de todo el sermón del monte. Están bien los rituales, está bien todo lo que se hace, pero no nos olvidemos del corazón, porque Dios escudriña el corazón, Dios conoce el corazón y las intenciones con las cuales nosotros hacemos las cosas. Entonces, el evangelio como estamos diciendo, es una relación con Dios, el único Dios verdadero y esa es la salvación, esa es la salvación y mientras caminamos en esta salvación, vamos aprendiendo y vamos siendo transformados, Amén. Esa es la meta, mientras caminamos, vamos siendo transformados. ¿Transformados en qué? ¿En qué vamos siendo transformados? ¿Qué Dios va transformando en nuestra vida? Pues, miremos un poquito en la palabra parte de esa transformación que el Señor va haciendo en nuestras vidas. Mateo 5:43 en adelante. Recordemos que esta palabra Jesús se la está enseñando a gente que sabe de la ley de Moisés de los mandamientos, gente que aparentemente cumple todas esas cosas, no gente que va a la iglesia vamos a hablarlo así gente como nosotros, ¿verdad? Como la mayoría de los cristianos y entonces Jesús va más allá de lo básico, porque Jesús va a hablarles ahora la verdad y al corazón y les va a decir, no es suficiente, no es lo único, la salvación no está en los ritos, la salvación no está, ¿verdad? En las cosas que hacemos. Porque mientras en el corazón, mientras el corazón esté dañado, mientras el corazón esté tapado, probablemente estemos desviados nosotros del camino. Miren lo que dice ahí el título de la Biblia que tenemos, dice, “El amor a los enemigos: Ustedes han oído que se dijo: ‘Ama a tu prójimo y odia a tu enemigo’, pero yo les digo: ‘Amen a sus enemigos.’” ¿Cuál es el mandamiento? Amen a sus enemigos, lo puede subrayar en su Biblia, si lo tiene ahí, amén, sí, es que hay que traer Biblia a la iglesia. “Amen a sus enemigos y oren por quienes los persiguen, para que sean hijos de su Padre que está en el cielo. Él hace que salga el sol sobre malos y buenos, y que llueva sobre justos e injustos. Si ustedes aman solamente a quienes los aman, ¿qué recompensa recibirán? Si no hacen, ¿acaso no hacen eso hasta los recaudadores de impuestos? Y si saludan a sus hermanos solamente, ¿qué de más hacen ustedes?¿Acaso no hacen esto hasta los gentiles? Por tanto, sean perfectos, así como su Padre Celestial es perfecto.”

¡Guau! ¡Qué pasaje, no! ¡Qué versículos! Jesús está casi concluyendo el sermón con uno de los mandamientos probablemente, no vamos a negar lo más difíciles que hay en la palabra. Una enseñanza que confronta nuestra vida, esto sí confronta nuestra vida, ¿verdad? Porque el cristianismo no se trata de ir a la iglesia, de andar la Biblia debajo del brazo. La transformación del hombre no está en que antes caminaba, ¿verdad? De cierta manera, ahora me he visto formal para el domingo, ¿verdad? Ya somos cristianos, hemos sido transformados porque ahora los domingos en vez de irme a jugar, en vez de irme a hacer otra cosa, vengo a la iglesia y eso es la transformación que Dios ha hecho. Pero no, Jesús está yendo más allá y dice, los hijos de Dios hacen una cosa, una cosa increíble, aman a sus enemigos, aman a sus enemigos y ese es el evangelio nosotros decimos, ¿verdad? Sabemos que hay dos mandamientos, Jesús les dijo, ¿en qué se resume la ley? ¿Cuáles son los mandamientos más importantes? Amarás a tu Dios y amarás a tu prójimo como a ti mismo. Y como hablamos el martes, orar por otras personas es una expresión de amor. Orar por los demás, porque oramos por nosotros, oramos por nuestras peticiones, oramos por nuestras necesidades y si oramos por otros, por sus peticiones, por sus necesidades, estamos demostrando amor ahí también. Pero Jesús no se queda corto porque Él sabe que yo oro por mi hija, Él sabe que yo oro por mi esposa. Él sabe que lloro tal vez, tal vez por mi mejor amiga, por mi mejor amigo, pero Él dice, y los otros.

"...Orar por otras personas es una expresión de amor."

Entonces, hay un obstáculo aquí, empecemos con esto, vamos a ir un poco rápido. Hay un obstáculo porque los hijos de Dios son los que aman a sus enemigos. Me está diciendo aquí la palabra. Y miren, si hay algo que este mundo necesita, o más bien dicho, si hay algo que este mundo no necesita, son más cantantes, artistas, cristianos, mega iglesias que quepan diez mil personas. Eso no es lo que el mundo necesita. El mundo necesita cristianos que se parezcan a Dios, cristianos que amen a los enemigos. Es más, les voy a decir que la gente de afuera, los del mundo, los que no conocen de Dios, han oído estos versos y esperan que los cristianos los practiquen. Espera cuando escucha que usted es cristiano, espera que usted haga eso, espera que nosotros vivamos así, espera que nosotros, ¿verdad? Respetemos, amamos, oremos por la gente que nos hace daño, hasta los del mundo esperan que nosotros hagamos eso. Pero es algo muy importante, es que esto no lo puede hacer cualquier persona, no lo puede hacer cualquier persona. ¿Por qué?

Tenemos un obstáculo, lo primero, cuando nosotros distorsionamos la ley. Nosotros mismos, aquí en la iglesia, yo no estoy hablando de la gente de afuera, del cristiano. Primer obstáculo para poder cumplir con esta palabra, cuando nosotros mismos distorsionamos la ley. ¿Como? Bueno estamos viendo aquí el señor le dice ustedes han oído que se dijo ama a tu prójimo y odia a tu enemigo. ¿Dónde ha leído usted en la biblia? ¿No está verdad? Eso no existe, eso lo pusieron, ¿adivinen quién? Los maestros de la ley, eso lo añadieron los maestros de la ley en los escritos y eso le enseñaban a la gente. No la gente de afuera, los mismos de la iglesia, los que están adentro, los que dicen que saben. Ellos le añadieron eso y hermanos, eso no es diferente hoy en día, porque la religiosidad que nosotros tenemos tiende a justificar el odio hacia las personas. Cuando estamos peleados, cuando odiamos a alguien, cuando tenemos resentimiento, nos justificamos. ¿Cómo? Es que el me hizo esto, es que el me hizo aquello, es que usted no sabe lo que me dijo, es que anda hablando de mí, es que se lo merece. Eso es acomodar la ley a nuestro beneficio, justificarnos a nosotros mismos. Ellos directamente le decían a la gente, odien a esa gente y nosotros no decimos, no, yo no odio. Pero mejor de lejito, ¿va? Mejor así, apartadito. El martes hablamos acerca del amor y que cada persona tiene su propio concepto de amor y por eso es necesario estudiar la palabra. Cada quien tiene un concepto en la mente de qué es el amor, ¿no? ¿Qué puede ser el amor? Porque aquí Cristo le está diciendo amen a sus enemigos entonces, como yo creo que el amor es esto, pues así vamos a amar a la gente.

"El mundo necesita cristianos que se parezcan a Dios, cristianos que amen a los enemigos."

Entonces necesitamos estudiar esto y lo vamos a hacer hoy rápidamente, necesitamos estudiar estos dos conceptos, primero, enemigo ¿Quién es mi enemigo? Y segundo, el amor. ¿Qué es ese amor que está hablando el Señor Jesús en este pasaje? Porque alguien puede decir bueno yo no tengo enemigos, ustedes saben, yo soy guapo, soy bonito, ¿verdad? Soy amable, yo no tengo enemigos ¿verdad? Cualquiera pudiera decir yo ando por la vida tranquilamente, no tengo enemigos, ¿verdad? Yo camino en mi rollo dice la gente y no tengo enemigos. Entonces, vamos a aclarar esta situación, porque cuando leemos esto muchas veces pasamos de largo de la palabra, porque no nos identificamos, pero porque no entendemos el pasaje. ¿Existen los enemigos hoy en día? O sea alguien que pueda decir tengo un enemigo, ¿verdad? Porque si yo le pregunto a usted ¿tiene enemigo? No, yo creo que pocos levantarían la mano y decir, y yo, Ah, no, poca gente diría, yo tengo un enemigo, ¿verdad? Entonces, ¿existen hoy enemigos? Sí. En todas partes del mundo los cristianos tienen enemigos, en todas partes del mundo los cristianos por causa del evangelio tienen enemigos. Están siendo perseguidos por causa del evangelio, están siendo metidos en la cárcel, están siendo asesinados en otros países, tienen que esconderse. Entonces hay enemigos de verdad, claro que sí, por causa del evangelio. Entonces hay muchas personas que están sufriendo calumnias persecuciones de todo,verdad, la palabra lo dice también que hasta que el Señor venga el cristiano va a sufrir eso pero en unos países pasa más que en otros.

Entonces, si hay, luego, hay un escalón, hay otro escalón de enemistad verdad, si podemos llamarlo así. Que es donde vive la discordia, la indiferencia, la hipocresía, el orgullo, el chisme. Todo esto genera fricciones, peleas, malos entendidos, distanciamiento. Mucha gente dentro de las iglesias puede decir yo no tengo enemigos pero no le hablan a la mitad de la gente, entendemos esa parte, no tengo enemigo, yo no quiero nada que ver con este, que aquel no se me acerque, no tengo enemigos pero que no me hablen, yo estoy en lo mío. Entonces, todas estas cosas que generan roces entre nosotros, muchos dicen que no tienen nada en contra de otra persona pero no pueden entablar una conversación con cualquiera o no quieren, no son capaces. ¿Por qué? Esa es la pregunta. ¿Por qué no podemos? ¿Por qué no se puede acercar a todos? ¿Por qué no puede entablar en una conversación con todos? Sin ningún problema. ¿Por qué? ¿Qué hay ahí? ¿Qué ha generado eso? Entonces, no estamos hablando de cosas gravísimas, ¿verdad? De aquellas cosas que han pasado a algunas personas que exigen que uno se distancie de otra persona por evidentes verdad peligros a la integridad física. Pero cuando es todo lo demás que hemos mencionado aquí, vivimos aferrados a esa condición de orgullo, de orgullo. Es que alguien habló de mí como que si no diéramos de qué hablar a veces, ah. Como que si no diéramos, y no digo que está bien que hable, ¿verdad? O sea yo no estoy justificando al que habla, pero doy de qué hablar a veces, hombre tal vez. Y dirá alguien, yo nunca doy de qué hablar, así que no me gusta que hable porque nunca he dado razón para hablar. Pero fíjense que la palabra del Señor dice claramente que el cristiano va a sufrir persecución y que la gente va a inventar calumnias de su vida por causa del Evangelio. Eso sí, siempre y cuando sea mentira, no importa, ¿no? Si es mentira, ¿qué pasa? No importa, ¿cierto? Si es por causa del evangelio, si no es por qué yo ando por ahí, así es mi vida, ¿verdad?

Entonces, la iglesia está llena de relaciones rotas, detenidas. Decimos que no tenemos enemigos, pero hay gente por la que no podemos orar, hay gente. Y no estoy hablando de decir Padre bendícelo y ya, como hemos estado aprendiendo orar, orar de verdad, así como ora un padre por un hijo enfermo. Orar por cada uno de los hermanos, orar por cada una de las personas que tenemos cerca de nosotros, entonces decimos no la odio, pero si está lejos mejor, mejor que mejor, verdad, pero recordemos algo nosotros tenemos una batalla, esto es una batalla espiritual, esto es una batalla espiritual. Y todos conocen o por lo menos han oído el versículo famoso que está en Eclesiastés, no lo busque porque todo el mundo lo conoce, en Eclesiastés 4:12 dice que el cordón de tres dobleces no se rompe fácilmente, ¿cierto? Entonces el escritor está hablando de las relaciones, de hecho todo el capítulo está hablando de las relaciones que tenemos, los unos con los otros. Qué quiere decir eso, bueno yo tengo un problema y lo ve como un hilo, yo soy un hilo, un cordón y tal vez algo me está presionando y si estoy yo solo probablemente me rompa, pero dice cordón de tres dobleces. Si yo tengo a alguien en que apoyarme y esto está totalmente contrario al dicho nuestro. ¿Cómo decimos nosotros? ¿Mejor solo? Eso es lo que decimos nosotros y lo referimos a todo porque ese es famoso entre las mujeres, y yo lo entiendo y eso está bien. Pero muchas veces lo decimos hasta de los amigos, hasta de los familiares. ¿Mejor solo? Se entiende en muchas situaciones pero la palabra del Señor dice muchas veces en la unidad como dice el otro dicho, está la fuerza. Está usted con la otra persona y está Dios, mire si esto no es tan importante. Recordemos lo que estamos hablando,no tengo enemigos, decimos pero no tengo nada que ver con este, ni con este, ni con aquel, ni con aquel, soy yo solo con Dios, soy yo solo con Dios, y el evangelio no es así porque yo solo, tal vez, no llego al final.

Miren Mateo 18, verso 19. Jesús está hablando de nuevo de las relaciones que tenemos con otras personas y al final él dice, “Además les digo que si dos de ustedes en la tierra se ponen de acuerdo sobre cualquier cosa que pidan, les será concedida por mi Padre que está en el cielo. Porque donde dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.” Verdad que todos conocemos este verso y más cuando hacemos un culto y solo hay tres. Todo el mundo dice este versículos reunimos en la casa donde dos o tres, decimos, ahí está el Señor y nos conformamos con eso, pero miren lo que está diciendo Jesús, aquí el 19. “Además les digo que si dos de ustedes…”, que se ponen, si están de acuerdo. Si tienen armonía, si hay armonía, eso quiere decir el escritor, si hay armonía entre ustedes, si hay un acuerdo, si están en el mismo sentir, si están en el mismo pensar, si tienen el mismo propósito, si hay sinceridad entre lo que se están hablando, si no hay nada, si hay transparencia, si no hay oscuridad entre ustedes, cualquier cosa que pidan les será concedida, entonces hay una condición, como hemos estado aprendiendo de la oración, hay otra condición en nuestra oración, ¿verdad? Que cuando nos unimos a orar con otra persona, no tiene que haber nada en medio tiene que haber armonía, tiene que haber un acuerdo en el corazón. No solo oremos por esto, ese no es el acuerdo, el acuerdo es del corazón, el acuerdo es en la mente. No pueden haber estorbos en nuestra oración con las demás personas, con aquellos que nos reunimos a orar, imagínense usted si yo me reúno a orar nos reunimos a orar con varias personas y no le hablo a la mitad de esas personas de las que están ahí. ¿Estaremos de acuerdo? ¿Estamos en armonía? A veces decimos verdad, “Hermano el martes no vamos a orar en la iglesia oremos en la casa. No le hablo a nadie en mi casa yo, es que esa gente.” A veces, verdad, tenemos esas cosas y dice el Señor, pidan les será concedido, pero tienen que estar de acuerdo.

Entonces tenemos que quebrar esa barrera, esto, y uniéndolo con el pasaje de Eclesiastés, es como si tenemos un cordón, un cordón nos une. Las relaciones son como un cordón que nos une a cada persona. Tengo uno hacia aquí, tengo otro hacia acá, tengo otro hacia acá, tengo otro hacia acá. Un cordón, un cordón, un cordón, hacia cada uno y, ¿sabe qué pasa muchas veces en la iglesia? Pasa algo, me volteo a ver mal. “¿Ve? Me viene a saludar, no me saludo este.” O dice, “Que aquel anda hablando de vos. ¿Qué? Mira que aquel dijo algo me insultó, hizo esto, hizo lo otro y así se queda.” ¿Hacemos eso? ¿O no lo hacemos? ¿Verdad que sí? ¿Y qué dice el Señor? Cuando vengan donde mí estén de acuerdo, estén en armonía, arreglen sus cosas. Acaso no leímos anteriormente, vienes a presentar una ofrenda delante del Señor y te acuerdas que alguien tiene algo en contra tuya. Deja ahí la ofrenda, regresate, arregla eso, pide perdón y luego ve y presenta tu ofrenda. El evangelio hermanos, el evangelio no son cantos, no son días de reuniones van más allá de eso. Las reuniones como hoy nos sirven para aprender lo que debemos de hacer en nuestra vida. Recordemos que Jesús está hablando de amor, de amar al enemigo. Es que imagínese usted, amar al enemigo a veces me cuesta amar aquí a mi hermano aquí, a mi primo, a mi tío a, aquellos que son. Amar a nuestro enemigo. Entonces si alguien me hace algo esto es un resumen alguien me hace algo Jesús nos enseñó, ¿a qué? A perdonar. Yo le hice algo a alguien, debo pedir perdón, no lo puedo dejar así. Alguien me viene a hablar mal de otro, no hay que dar lugar a eso muchas personas se alejan de un hermano de un familiar de lo que sea por lo que otro le dijo. Y sabe como se le llama eso yo le voy a decir aquí porque yo he estado estudiando miren teología por años tengo el término exacto para eso ya lo descubrí y está en nuestra cultura se llama sudar calentura ajena. Así se llama fíjese en la teología eso.

¿Cuántas veces le ha pasado eso? Oh, mira que el vecino viene, mira que él de la esquina vio, mira que me golpeó el carro. Le hizo algo a usted, no le hizo nada pero él no le habló por lo que le hizo a otro. Qué tienen que ver todas estas cosas con nuestra relación con Dios, con Dios que tiene que ver todo esto, la habladuría, la pelea, la riña, el orgullo con nuestra relación con Dios y que, podemos perder nuestra comunión con Dios por esta cosa. Porque alguien puede decir no yo no he perdido la comunión con Dios por esta cosa, pero usted es capaz de orar entonces por estas personas. Orar de verdad, orar de esa manera, de amarlas. Probablemente no, porque todavía está esa espina en el corazón. ¿Cómo nos damos cuenta si hemos perdonado? Cuando oramos por la persona que nos hizo daño, pero oramos de verdad, oramos de corazón y le pedimos al Señor que lo bendiga, que difícil pedirle al Señor que bendiga a la persona que nos hace daño. Pero ahí nos damos cuenta de que el Señor está haciendo algo por nosotros. Entonces las personas que toman la decisión escuche esto, necesito que escuche esto solo es una frase tal vez es con lo único que se va a quedar de hoy. Las personas que han decidido ser reservadas en su vida porque tal vez alguien les hizo algo necesitan ser sanadas. Eso no es normal, eso no es el diseño de Dios, necesitan ser sanadas. Bendito Dios que estamos aquí en el hospital de Dios, donde Él sana el corazón, pero hermano hay que poner de nuestra parte ya.

Entonces según el Señor dice, amén a sus enemigos. En el griego hay cuatro palabras para amor, solo se lo puedo decir rápidamente. Usted las ha escuchado probablemente varias veces. En el griego hay cuatro palabras que definen el amor porque hay diferentes tipos de amor, vamos a llamarlo así el amor filial o filia que es el amor, y necesito decirle esto para que miremos la diferencia. El amor filial, como algunas veces puede estar en la Biblia, es el afecto de las amistades, es ese amor que sentimos por los amigos. La palabra storge, el amor storge, es el amor que sentimos por familiares y personas cercanas, ¿no? Es un amor familiar que se siente por su padre, por su madre, por sus hijos, ¿verdad? Etcétera. Es diferente también, El amor eros, ¿verdad? Que es una pasión, es el amor, es algo que se siente entre un hombre y una mujer, ¿verdad? Todo esto conlleva pasión es totalmente diferente al amor que se siente con un padre o con un amigo. Y el amor ágape, ¿verdad? Que el amor ágape es un amor incondicional, desinteresado, altruista, sacrificial, centrado en el bienestar del otro y expresado. Mire bien, expresado a través de la voluntad y las acciones, no de sentimientos. Entonces el amor ágape no es algo que uno dice lo siento, ¿verdad?

De estos cuatro términos, el amor ágape es el más parecido al amor de Dios, un amor sacrificial, un amor desinteresado, que da todo ¿Verdad? Entonces, ¿dónde está la diferencia entre estos amores? ¿Por qué le hablo de esto? Porque hay una diferencia importante y es que el amor filial, el otro, el que sentimos por mis padres, es algo que yo no puedo evitar, ¿verdad? Amamos a nuestros padres, amamos a nuestros hijos, porque sí, es algo que se siente, es algo que nace ahí, por nuestros amigos. Muchas veces no los elegimos, es una conexión que nace, es un amor que está ahí, por nuestros familiares todas esas cosas, es inevitable. Ustedes cuando vio la muchacha allá en los 60 la vio y más que flecha que le pegó inevitable. Empezó a sentir mariposas en el estómago, o amebas. Pero, fue inevitable, ¿cierto? Es inevitable, o sea esos amores cuando, ¿verdad? Por más que usted quiera usted cuando vea a su hijo usted dice, eso es algo que no se puede evitar pero el amor ágape no es así, porque es algo de la voluntad, es algo que se hace a propósito. Y eso es lo que está diciendo el Señor porque a nosotros no nos nace amar al que nos hace daño, no nos nace amar al vecino que nos tira la basura enfrente de la casa. No nos nace amar al que ha hablado de nosotros, es algo que nace, ¿cómo voy a amar si me está haciendo daño? No se puede, claro que no se puede. Entonces por eso hay que, bien, usted no puede evitar amar a su papá, a su mamá ¿verdad? Aquí la gente, “Mamá solo hay una hay ese amor y va”, bueno, no lo puede evitar. Y el Señor está diciendo este amor es mayor porque este amor nosotros elegimos darlo voluntariamente. No es como el otro que nace del corazón nace de los sentimientos porque entonces demanda Jesús que una persona tenga este amor hacia los enemigos o hacia otras personas bueno la razón es muy sensible, y muy sencilla y también muy increíble, y es que solo de esa manera nos podemos parecer a nuestro Padre Celestial.

Dios es amor, amén. Y Dios dijo, “Hagamos el hombre a nuestra imagen, a nuestra semejanza. Que sea como nosotros.” ¿Y qué es Dios? Dios es amor, el amor es la esencia de Dios, todo lo que hace está impulsado por el amor. El propósito de todo tiene que ver con el amor, todo lo que Dios hace es porque Él es la esencia del amor. Es una de sus virtudes. Jesús fue a la cruz por amor a nosotros, por buenos y malos murió. Por aquellos que lo estaban escupiendo, murió por aquellos que lo estaban torturando, murió por los que lo clavaron por ellos también murió el. ¿Por qué? Por amor, no por un acto de, por amor. Un acto increíble de amor para aquellos que no lo merecían, para aquellos que le estaban haciendo daño. Esto rompe la lógica de nosotros, que solo oramos o solo amamos a los que nos tratan bien, y a los que no nos tratan bien los hacemos a un lado. Por eso es que necesitamos meditar en la palabra del Señor, y yo quiero que usted entienda algo hermano. Imagínese que Jesús en la cruz murió por aquellos que le estaban haciendo un daño increíble. Y muchas veces nosotros cerramos nuestro corazón hacia las personas, hacia familiares, amistades, lo que sea, por algo que nos hayan hecho por lo que sea. ¿Qué quiere decir eso?

"¿Y qué es Dios? Dios es amor, el amor es la esencia de Dios, todo lo que hace está impulsado por el amor."

Filipenses capítulo 2 dice, su actitud debe ser como la de Cristo, El cual se humilló voluntariamente haciéndose siervo y dando su vida en aquella cruz. Cuando yo cierro mi corazón porque me han hecho daño, lo que sea, porque sí me han hecho daño, pero me hacen más daño a mí de lo que le hicieron a Jesús en la cruz yo creo que no, ¿verdad?¿Qué estoy diciendo yo? Me estoy poniendo en una posición mayor, mayor que el que me está haciendo daño. Y dijo Pablo tengan cuidado no tengan un concepto de ustedes mismos más alto que el que deben tener. Ustedes no son mejores que el que les está haciendo daño. Eso es lo que decía la palabra la semana pasada, esa es la gracia de Dios que todos estamos aquí porque somos malos. Porque somos malvados habrá otro malvado que le hace daño a otro malvado. Ok, esa es su maldad y Dios va a bregar con eso yo no soy mejor que él, no tengo nada especial nada para alejarme, para decirle no, no entres a mi vida, vete esto, lo otro y cortar esa relación con esa persona. ¿Por qué? Es que me hizo daño hermano, usted no sabe es que viera cómo está mi corazón, correcto, venga al Señor entréguele eso deje que el Señor lo sane no permita caer en la tentación del enemigo de cerrar las puertas de su corazón. Porque cuando nosotros robamos yo le robo a aquel hermano, le robé a él ¿cierto? ¿Pero estoy pecando contra quien? Contra Dios. Estoy pecando contra Dios, si yo le miento a él, estoy pecando contra Dios. Si yo cierro mi corazón a él, será que en la noche lo abro para que entre Dios, ¿no verdad? Hay una barrera, ponemos obstáculos y nosotros vamos poniendo barreras en nuestra vida. Vamos poniendo obstáculos con la gente y por eso al final somos duros, vamos como palos, y el hermano ore, sienta al Señor.

¿Cómo lo voy a sentir? Cómo lo voy a sentir si he cerrado voluntariamente mi corazón, para que no me dañe, ok, esa es la mentira del diablo. Esa es la mentira del diablo que le dice que cierre su corazón para no volver a sufrir. No es cierto porque Dios repara los corazones heridos para volver a sentir la promesa es que nos iba a dar
un corazón nuevo, uno de carne, uno que sienta, uno que lo llama, uno que esté deseoso por Él. Y yo lo vuelvo a hacer de piedra de nuevo. Si yo lo hago de piedra para las personas está de piedra para el Señor también. ¿Entendemos esa parte? Si yo cierro mi corazón hacia la gente, lo cierro hacia Dios también. Así que no puedo permitirle al enemigo que tome ventaja de eso, necesitamos ser sanados, amén.

Esta enseñanza, ahí no hubo ninguna. Esta enseñanza es increíble porque nos dice quienes son los hijos de Dios. Cómo se comportan los hijos de Dios. ¿Cuáles son sus características? No es que si canta, no si predica, se parece a Dios, nos parecemos a Dios. Pablo nos dijo a los Efesios en el capítulo 5 hermanos imitemos a Dios, ese es el propósito, esa es la meta. Pero no es algo que a la fuerza es algo que surge, es algo natural. Un padre, un hijo se parece a su padre, es inevitable, por más que no quiera, ¿cómo hace usted? ¿Verdad? Solo que visite a Cherefán, ¿pero de ahí? No, ¿se parece a su padre? Sí o sí, no hay por dónde, ¿ah? Usted ya lo conoce, se parece y entonces, ¿cómo es nuestro padre? Él es, ¿cómo es Dios? ¿Y cómo debe entonces ser la iglesia? Tener amor, esa es su esencia, ¿verdad? Entonces el amor es esencial. La palabra nos dice que es lo más importante. Pablo le enseñó a la iglesia de Corinto, una iglesia donde había dones, dónde había talento, donde la gente hablaba en lengua, donde había profecías, donde había esto, donde la gente hacía cultos, campañas aquí y allá, se movían todo y les dijo, “Es muy bueno lo que ustedes hacen, pero si no tienen amor, no son nada. Es más, ustedes pueden sanar enfermos, pueden dar su propia vida, ¿verdad? Por otro, pero si lo hacen sin amor, no vale de nada eso. Y al final lo único que va a permanecer en esta vida, es la esperanza, la fe y el amor. Y lo más grandioso de todo eso es el amor.

¿Qué debe caracterizar al Hijo de Dios entonces? El amor[la audiencia responde]. Entonces, ahora cuando ¿quién es Hijo de Dios? Usted puede ir a otro lugar, “Levante la mano de los hijos de Dios”, y usted se va a acordar, “Si soy Hijo de Dios.” No lo dude, pero entonces hay que vivir ¿en qué? En amor ¿y cómo es ese amor? El que ama, al que lo invita al café. Amar a mi mamá, amar a mi amigo, amar al enemigo. ¿Tenemos enemigos nosotros? Yo no tengo enemigos, pero miren, he cortado todas las relaciones que tengo. No tengo unión con nadie, nadie puede saber lo mío, yo no sé de nadie, solo Dios y yo. Pero cuando entres a orar y te pongas de acuerdo con alguien, aquí, entonces vas a recibir lo que estás pidiendo.

Dice la palabra, esto lo vamos a estudiar otro día, pero se lo voy a adelantar. Le dijo Pablo también a los corintios, “Ustedes son como cartas leídas.” ¿Saben por qué? Porque no hay nada que esconder, es como una carta, un mensaje de Dios. Ustedes deben ser lo que la gente vea y diga, “Wow, lo que Dios está haciendo.” No hay nada que esconder, nada absolutamente nada. Y dirá, “Hermano pero yo hago esto y lo otro y me da pena.” Correcto, dice la palabra del Señor por eso en Santiago, oren los unos por los otros, lleven las cargas los unos por los otros. No hay nada que esconder porque yo, vamos en el mismo camino, estamos en el mismo camino. ¿Amén? Ah, un poquito más, el amor es esencial, yo creo que es lo más importante. Pero vea usted, Mateo 24:12. Otro verso muy conocido, porque hemos estado hablando de que, el amor tenemos que dar amor a todos, no es algo sencillo. Y dice el Señor Jesús, le está preguntando a la gente acerca del fin del mundo y Él dice, habrá tanta maldad, que que, que la gente dejará de ir a la iglesia, la gente dejará de cantar, la gente dejará de predicar. El corazón se le enfriara, a causa de la maldad. Pero el que se mantenga firme. Ojo, a causa de la maldad, y muchas veces hemos visto que o hablamos de la maldad que ocurre en el mundo, de los niños que sufren, de todo lo que pasa. Y decimos, claro eso desanima a la gente, no la gente llega a su casa ve las noticias y ¡guau! Que maldad, todo lo que pasa va y la gente se pone triste.

Pero ¿saben? No solo habla de esa maldad, sino la maldad que hay entre nosotros. Esas relaciones que vamos cortando solo porque alguien me hizo esto habló de esto, ¿verdad? Esa maldad, que nosotros vamos cortando esas relaciones entre nosotros. Entonces el corazón se empieza dice a enfriar, se empieza a enfriar. Y yo entiendo, se lo repito es una mentira del diablo. Diablo escucha, es una mentira, él dice no vuelvas a confiar porque te van a volver a dañar. Diablo es una mentira, es una mentira. Lo que él quiere es que mi corazón se enfríe, se enfríe. Y entonces cuando estamos aquí queriendo ser sanados, no puedo ni siquiera voltear a ver al lado mío. Y ahí es donde es bien difícil, el Espíritu Santo haga la obra porque yo se lo estoy impidiendo porque yo tengo mi corazón cerrado, porque soy yo el que he puesto barreras, porque no quiero que la gente diga hable esto y lo otros. Es que si me expongo la gente va a hablar, y dijo que acaso si hablaron de mí dijo Jesús. “Miren lo que me van a hacer, miren, miren bien lo que me van a hacer. Yo que soy el maestro, miren bien lo que van a hacer conmigo, que no van a hacer como ustedes, tengan en cuenta. Así que no se preocupen por eso, puesto los ojos, puesto los ojos en el Señor. No en las cosas de la tierra, no en las palabras, no en las habladurías, no en las peleas, no en las cosas que pasan en mi casa. En Jesús, en Él, en el camino. Y mira lo que dice, me gustó el predicador Spurgeon dijo aquí hay algo por lo cual temblar. Así como toda el agua fuera de un barco no puede hacer daño hasta que entre en el mismo, así las persecuciones externas no pueden dañar a la iglesia de Dios. Pero cuando la maldad logra estar dentro de la iglesia y el amor del pueblo de Dios se enfríe, entonces la barca estará en gran aflicción.”

El barco está rodeado por agua pero para eso se hizo y navega sobre el agua pero cuando esa agua logra entrar, está frito. No deje que eso entre, no deje que la enemistad no deje que el rencor, no deje que esas relaciones rotas sigan rotas porque eso es como tener un hoyo en el barco, al cual se le está metiendo el agua. Poco a poco, y se va hundiendo. Es difícil venir a la casa del Señor, orar, cuando tenemos esos agujeros en nuestra vida. El evangelio se trata de dar. Dios dio a su hijo unigénito, Cristo dio su vida por nosotros así que nosotros tenemos que dar de lo que hemos recibido. ¿Y que hemos recibido nosotros? Perdón, hemos recibido perdón. Esa es la gracia de Dios, pero cuando el corazón se enfría todo se enfría, y todo se hace fríamente, todo. Si el corazón no está frío, todo se hace con frialdad, no solo las cosas de la iglesia. Y soy frío en mis relaciones, y soy frío en lo que hago, y soy frío en mi alabanza, y soy frío en mi oración. Cuando he cortado los lazos que me unen con los demás, y me voy enfriando, eso también enfría lo que yo hago para Dios. Porque el corazón está en ese estado. Hermano amar a los enemigos no es natural, es sobrenatural.

"El evangelio se trata de dar. Dios dio a su hijo unigénito, Cristo dio su vida por nosotros así que nosotros tenemos que dar de lo que hemos recibido."

Por lo tanto, no lo podemos hacer en nuestras fuerzas, pero sí en el poder del Espíritu Santo. No espere a estar totalmente enfriado hermano, no deje que el diablo le siga hablando, no deje que el diablo le siga mintiendo. Todo eso es lo contrario al amor, y al inicio esos cantábamos, si el Espíritu de Dios se mueve, se mueve. ¿Cómo dice la primera canción? El Espíritu de Dios, hay libertad, si el Espíritu de Dios se mueve, ¿qué hay? ¿Libertad para qué? Para que pueda, que sí, pero no, libertad para que pueda amar. Al que me ha hecho daño, porque mi corazón. El evangelio es poder de Dios amén y que hay más poderoso que amar, el amor derriba cualquier barrera. Al inicio dijimos que íbamos por ese camino excelente y esa transformación que perseguimos. Hermanos, así se ve el hombre regenerado y transformado por el poder del Espíritu Santo. No solo el hombre que entra a la iglesia y puede hacer cosas, Dios lo hace en un proceso para todos diferente, pero no dejes que el diablo le siga mintiendo, que lo siga engañando. Que siga el con esas relaciones cortadas, porque eso es mentira del diablo, nosotros hemos sido hechos, formados para amar. Mire usted, hemos sido formados para amar, para eso hemos venido al mundo, porque hemos sido hechos a imagen y semejanza de Dios y Dios es amor, Él nos ama, por lo tanto, como Hijo de Dios, debemos de amar a nuestro, a nuestro prójimo y a nuestro enemigo. Algo sobrenatural, algo que solo el Espíritu Santo puede hacer. Tal vez alguno lo ha intentado y no podía, pero para eso el Espíritu Santo ha venido a este lugar para que seamos libres. Amén.