Pon Tu Confianza en la Roca
Ronald Ayala

Mateo 7:24-27
“ Por tanto, todo el que me oye estas palabras y las pone en práctica es como un hombre prudente que construyó su casa sobre la roca. Cayeron las lluvias, crecieron los ríos, soplaron los vientos y azotaron aquella casa; con todo, la casa no se derrumbó porque estaba cimentada sobre la roca. Pero todo el que oye mis palabras y no las pone en práctica es como un hombre insensato que construyó su casa sobre la arena. Cayeron las lluvias, crecieron los ríos, soplaron los vientos y azotaron aquella casa. Esta se derrumbó y grande fue su ruina."
Lucas 6:46-49
“ ¿Por qué me llaman ustedes “Señor, Señor”, y no hacen lo que les digo? Voy a decirles a quién se parece todo el que viene a mí, oye mis palabras y las pone en práctica: Se parece a un hombre que al construir una casa cavó bien hondo y puso el cimiento sobre la roca. De manera que cuando vino una inundación, el torrente azotó aquella casa, pero no pudo ni siquiera hacerla tambalear porque estaba bien construida. Pero el que oye mis palabras y no las pone en práctica se parece a un hombre que construyó una casa sobre tierra y sin cimientos. Tan pronto como la azotó el torrente, la casa se derrumbó y el desastre fue terrible."
Juan 14:15
“ Si ustedes me aman, obedecerán mis mandamientos."
1 Samuel 15:19-22
“¿Por qué, entonces, no obedeciste al Señor? ¿Por qué echaste mano del botín e hiciste lo malo ante los ojos del Señor?
—¡Yo sí he obedecido al Señor! —insistió Saúl—. He cumplido la misión que él me encomendó. Traje prisionero a Agag, rey de Amalec, pero destruí a los amalecitas. 21 Y del botín, los soldados tomaron ovejas y vacas, destinadas al exterminio, con el propósito de ofrecerlas en Guilgal al Señor tu Dios.
Samuel respondió:
«¿Qué agrada más al Señor: que se le ofrezcan holocaustos y sacrificios
o que se obedezca lo que él dice?
El obedecer vale más que el sacrificio,
y prestar atención, más que la grasa de carneros."
Proverbios 11:28
“El que confía en sus riquezas se marchita, pero el justo se renueva como el follaje."
Proverbios 28:26
“Necio es el que confía en sí mismo; el que actúa con sabiduría se pone a salvo."
Isaias 47:10
“Tú has confiado en tu maldad,
y has dicho: “Nadie me ve”.
Tu sabiduría y tu conocimiento te engañan
cuando a ti misma te dices:
“Yo soy y no hay otra fuera de mí”."
Isaias 28:15-16
“Ustedes dicen: «Hemos hecho un convenio con la muerte; hemos hecho una alianza con el sepulcro. Cuando venga una calamidad abrumadora, no nos podrá alcanzar, porque hemos hecho de la mentira nuestro refugio y del engaño nuestro escondite».
Por eso dice el Señor y Dios:
«Miren, yo pongo en Sión una piedra probada, piedra angular y preciosa para un cimiento firme; el que crea no se tambaleará»."
Jeremias 17:5
“Así dice el Señor:
«¡Maldito aquel que confía en los hombres, que se apoya en fuerzas humanas y aparta su corazón del Señor»!"
Jeremias 17:7
“»Bendito el hombre que confía en el Señor y pone su confianza en él»."
Jeremias 17:9-10
“Nada hay tan engañoso como el corazón. No tiene remedio. ¿Quién puede comprenderlo?
«Yo, el Señor, sondeo el corazón y examino los pensamientos, para darle a cada uno según sus acciones y según el fruto de sus obras»."
Los que estamos aquí, todo persona, todo cristiano alrededor del mundo, sufrirá problemas, circunstancias en su vida, tormentas, le llama muchas veces la Biblia. Todos pasaremos por ellas en algún momento de nuestra vida y hemos estado hablando en estas semanas acerca del poder del Evangelio, la palabra ha venido a decirnos, a instruirnos, a sacarnos, ¿verdad? De nuestra zona de confort, podríamos llamarlo de nuestra comodidad, ¿verdad? Porque muchos de nosotros, muchas personas que llevan mucho tiempo en el Evangelio, ¿verdad? Creemos que muchas veces el camino por donde vamos es el correcto, pero el camino correcto está trazado en la palabra del Señor. Y el evangelio está descrito en la palabra del Señor y la manera en que nosotros hemos de vivir está trazado en la palabra del Señor y no en lo que yo piense o en lo que yo crea que debería de ser. Así que vamos a ver hoy en una palabra, en una parábola que el Señor comentó a sus discípulos y a todas aquellas personas que lo estaban siguiendo.
"Creemos que muchas veces el camino por donde vamos es el correcto, pero el camino correcto está trazado en la palabra del Señor."
En Mateo capítulo 7, en el versículo 24. Es una historia bastante conocida. Mateo capítulo 7, versículo 24. Vamos a ver en esta historia, que todos conocemos, cómo Jesús le habla a sus discípulos para enseñarles, seguir enseñándoles lo que es el cristianismo, lo que es el verdadero evangelio, porque toda esta gente estaba acostumbrada a la ley a la palabra de Dios de cierta manera y Jesús viene a hablar del reino de Dios él empezó a predicar y le dijo arrepiéntanse porque el reino de los cielos está cerca, ahora toda esta gente a la que Jesús le está predicando conocían la palabra, todo conocía la biblia. Así que Jesús viene en Mateo 7, verso 24 al 27 dice la parábola de prudente el insensato, “Por tanto, todo el que oye estas palabras y las pone en práctica, es como un hombre prudente.” El Señor está intentando que una parábola sirve que una verdad bíblica, la podamos entender de una manera sencilla, así que él está diciendo, bueno, el verdadero cristiano es este, “Es como un hombre prudente que construyó su casa sobre la roca. Cayeron las lluvias, crecieron los ríos, soplaron los vientos y azotaron aquella casa con todo, la casa no se derrumbó porque estaba cimentada sobre la roca. Pero todo el que oye estas palabras y no las pone en práctica es como un hombre insensato que construyó su casa sobre la arena. Cayeron las lluvias, crecieron los ríos y soplaron los vientos y azotaron aquella casa y esta se derrumbó y grande fue su ruina, muy grande fue su ruina.”
Quiero que leamos el texto paralelo a esto en Lucas capítulo 6, porque tiene un matiz importante, una diferencia al inicio, Lucas capítulo 6, verso 46, todos los versículos están aquí enfrente. Lucas capítulo 6, verso 46 en adelante dice. “¿Por qué me llaman ustedes, Señor, Señor, y no hacen lo que les digo? Voy a decirles a quién se parece todo el que viene a mí, y oye mis palabras y las pone en práctica. Se parece a un hombre que al construir su casa, cavó bien hondo y puso el cimiento sobre la roca. De manera que cuando vino una inundación, el torrente azotó aquella casa, pero no pudo ni siquiera hacerla tambalear, porque estaba bien construida.” ¿Por qué estaba bien construida la casa? Porque habían cavado hondo, “Pero el que oye mis palabras…”, no está diciendo no el que se va, o el que no oye, o el de la calle, o el de afuera, no, el otro, “El que oye mis palabras y no las pone en práctica se parece a un hombre que construyó una casa sobre la tierra y sin cimientos, tan pronto como la azotó el torrente, la casa se derrumbó y el desastre fue terrible.” El desastre fue terrible. A Jesús lo seguían muchas personas, en este punto, de hecho, este es el fin del sermón del monte, había muchísimas personas ahí, a él lo seguían por todo su ministerio, a El lo iban a escuchar de todos lados ¿Verdad? Unos iban a escuchar su mensaje, otros iban por sanidades, por milagros, por liberación y mucha gente andaba detrás de Él, pero Él se dio cuenta de algo en este momento y es que muchas personas que iban donde Él y escuchaban su mensaje se regresaban a su casa, igual. Cuando estaban en su casa, seguían con su vida de la misma manera, no había ningún cambio ¿Y por qué? Porque dicen, ustedes no practican lo que yo digo, hay una gran diferencia ahí.
Jesús, sabemos que dice la Biblia que él era carpintero, como José y como carpintero en ese tiempo, yo creo que él era constructor de casas, porque en ese tiempo se construían las casas de madera. Así que Jesús sabía bien de lo que estaba hablando en este momento, cuando Él estaba hablando de construcciones, Él sabe bien de lo que está hablando ahí. Él sabe bien de que hay que cavar bien profundo para poner una casa, que hay que hacer cimiento. ¿Cuántos sabemos eso? ¿Verdad? Que para levantar una casa no solo es de poner las paredes, sino que hay que cavar en la tierra para poner un cimiento, para poner abajo una zapata gruesa, ¿verdad? Y dependiendo todo eso del suelo también, porque no es lo mismo construir en un suelo duro que en un suelo blando ¿Verdad? Eso nos ha pasado ¿Se acuerda usted cómo era aquí antes? Los que tienen tiempo de estar, aquí en una piedra. ¿Cierto? ¿Se acuerda usted? Aquí era una piedra, así que no hubo que ir tan abajo en otros lugares, donde es pura arena no se puede levantar una casa porque la arena se mueve y con el tiempo la casa se va a caer. Entonces, si uno va a construir en un terreno blando, tiene que cavar muy, muy, muy profundo hasta encontrar ese lugar donde uno pueda poner las bases firmes. ¿Ok? Pero imagínense que entonces no sepamos eso, que no sepamos que tenemos que hacer eso o que contratemos a un ingeniero o un arquitecto que ese día no puso atención en la clase, en la clase de suelos. ¿Qué le parece a usted? Y llega ahí a su casa, a construir su casa, pero no puso atención en la clase ese día, ¿Qué pasaría con esa construcción? Si no puso atención esta persona o si nosotros no estamos atentos, ¿verdad? Porque a veces nos pasa, ¿verdad? Que si uno no está atento en las cosas aquí en esta vida, le dicen, usted va a algún lugar al mercado a comprar, y le dicen, déme 10 de tomate, le dicen, ah, sí, y le hacen así el mate y le echan un tomate, y usted cree que y como no se fijó, porque no está atento. Porque uno hay que estar atento a las cosas.
Los expertos en educación dicen que en Latinoamérica tenemos un gravísimo problema de atención, porque no nos enseñan a escuchar. La atención viene de que no nos enseñan a oír, a prestar atención, no nos entrenan para eso. ¿Y sabe dónde comienza el entrenamiento para prestar atención? Según los expertos en educación, se inicia la lectura, aprender a leer y leer constantemente desarrolla la atención. Por eso, según las estadísticas, los niños de entre 12 a 18 años en Europa se leen alrededor de 150 libros, o sea, de entre los 12 años a los 18 se han leído alrededor de 150 libros. Y leí una estadística bien reciente que en España niños de 10 a 13 años, de 10 a 13 años se leen en promedio de 7 a 8 libros al año. Niños de 10 años están leyendo 7 o 8 libros al año ¿Para qué? Para desarrollar la atención, para poder concentrarse, entonces dicen los expertos, en Latinoamérica tenemos un grave problema, que no prestamos atención, porque no nos han entrenado para escuchar. ¿Y saben? Es necesario prestar atención, es necesario poner atención, muchas veces hay distracciones, hay cosas que usted no puede evitar que pasen, por ejemplo en el culto, o cuando usted está leyendo la Biblia en su casa en la noche, usted no puede evitar que su vecino esté con la música, verdad, todo volumen o lo que esté quiera. Pero hay otras que sí, usted puede tener la determinación de venir a la casa del Señor a escuchar y a prestar atención, no estar pensando en que dejó los frijoles, la olla prendida allá o lo que tiene que ir a hacer mañana o en la tarde cuando salga de aquí. Usted necesita venir acá y decir, “Hoy voy a poner atención a lo que el hermano está diciendo, quien sea que está allá enfrente”, pero uno dice, “Hermano, busquemos en Lucas”, “¿Qué dijo?” Porque no estamos prestando atención,
¿Y sabe? La palabra no vale esto, el Señor no les está diciendo porque hay tres cosas que el Señor le dice ahí, Dice, voy a decirles a quién. El verso 47. Voy a decirles a quién se parece. Tres cosas, el que viene a mí, hemos venido ya, si, al Señor, toda aquella persona que viene, “El que oye mis palabras…” O sea que cumplimos la primera, cumplimos la segunda, esta palabra va de la tercera, el problema es que a veces no cumplimos ni la segunda. Para poder obedecer, necesitamos prestar atención, usted no puede obedecer a alguien, al quien no le escucha, no puede obedecer órdenes que no entiende, que no sabe. Alguien está y discúlpeme el ejemplo, termina el culto y el lunes todo mundo me está preguntando, “¿Cuándo hay reunión?” No sé yo, si es que todos ustedes, yo no tengo, pero si todos ustedes tienen una estufa de esas que se les programa calentar a las 12 en punto, y entonces ya estén, uy, ya, hay que salir corriendo porque se me va a quemar la comida la deje en la estufa puesta y ya se está calentando solita. Hay que prestar atención en la vida, en todo, en la palabra del Señor, hay que prestar atención a lo que el Señor está hablando cuando estamos orando, siempre se nos ha enseñado, hablamos, hablamos, hablamos y no prestamos atención a lo que el Señor está hablando, necesitamos poner atención, necesitamos estar atentos a la voz del Señor. Tenemos un problema grave realmente en nuestra cultura, en nuestro país, donde la gente no pone atención, por eso los políticos nos toman el pelo, por eso los políticos hacen lo que quieren en este país, porque nadie pone atención a las cosas que están pasando. Cada quien está metido en sus problemas, en todas sus cosas, pero es momento de saber prestar atención a la voz del Señor, a la palabra del Señor. Para poder obedecer la palabra del Señor, tenemos que escucharla, tenemos que analizar, tenemos que decirle Señor háblame y por un momento, parar, parar de todo lo demás. De lo que estamos haciendo y que el Señor nos hable al corazón.
Hemos estado hablando de obedecer en estas semanas porque de eso se trata el evangelio pero es difícil, si no podemos prestar atención. Cristo está hablando de dos tipos de personas aquí, personas que se parecen mucho, porque dicen que son dos personas que escuchan. Los dos están ahí escuchándolo y los dos tienen un propósito y una meta y es levantar una casa y los dos lo hacen, los dos se esfuerzan, los dos construyen, los dos levantan. No es que uno es haragán, el otro no, uno es malvado y uno es pecador, no. Hay una cosa que los diferencia y dice ahí que uno es, en Mateo qué palabra utiliza uno es prudente y el otro es insensato. En otra versión dice que uno es necio y el otro es sabio. La palabra prudente ahí quiere decir previsor, considerado, cuidadoso, que se fija en lo que hace. ¿Qué quiere decir previsor? Que se fija o que piensa en lo que pasará adelante, ¿Cierto? Algunos de nosotros recibimos el pago y nos dan 500 lempiras, y vamos por la calle con los 500 lempiras y hay una oferta, una hamburguesa que antes estaba a 300 pero hoy está a 298 y dice usted, “Hoy es mi día, hoy es mi día me. Me lo merezco,me lo compraré.” Y se compra la hamburguesa y se queda con los 200 lempiras con los 202 lempiras y después que se la ha comido se acuerda que esos 500 eran para toda la semana. Era para el pasaje y ahora le tocará caminar a su trabajo. ¿Por qué? “¡Ay! se me olvidó.” ¿Somos capaces de eso nosotros? ¿Verdad que sí? Y eso es algo mínimo, pues en la vida eso pasa muchas veces. Vienen las cosas a nuestra vida y no pensamos, ¿qué pasará luego? Si hago esto, ¿qué pasará después? Si me meto en esto, ¿qué pasará después? Eso es ser previsor, por lo tanto, el insensato es lo contrario, el que no es previsor, el que es necio. De hecho, la traducción más acertada de esta palabra es tonto, es descuidado, que no se fija en lo que hace. “Ah, voy a hacer esto.” Y mañana se quedó sin comer, y mañana, “Pues no sé, ahí dirá Dios”, ¿verdad? Ahí dirá Dios. Entonces ser insensato, ser necio, entonces el Señor está diciendo, hay algo que lo distinguen a estas dos personas, uno está preveyendo lo que puede pasar en el futuro.
Volviendo a la historia, quiero que se imagine por un momentito construir una casa en el desierto de Israel. ¿Usted se imagina lo que es construir ahí? Lo que pudiera ser, si usted busca, más o menos, algunos concuerdan de que en Israel hay aproximadamente entre 5 a 7 meses de verano y 5 meses de invierno, el otoño y la primavera son bien cortitos, pero digamos que cinco meses de verano y cinco meses de invierno. En el invierno ahí no se puede construir, es imposible construir por las lluvias porque están en el desierto, entonces la gente tiene que aprovechar en el verano a construir. Ahora, imagínese usted construir en el verano del desierto, 40 grados centígrados, en esos lugares, y estar cavando. Entonces estas dos personas dicen, vamos a construir y vamos y empiezan a cavar y miren aquel sol porque hacer esos cimientos, hacer esos hoyos no les va a tardar un día. No va a ser de un día y tiene que ir más profundo y dicen que hasta que cabe profundo hasta encontrar la roca, hasta que encuentre el lugar firme tiene que cavar. Así que probablemente uno dijo, “No hombre, yo creo que, no sé si vale la pena esto la verdad, mira este sol, yo. Esta tierra está durita de todas maneras.” Y empieza a levantar las paredes y pone una hilera de ladrillos de adobe y pone la otra y no pesa tanto. Igual que hacer, no se mueve, parece que está bien. Mira al otro cavando, yo ya estoy levantando mis paredes y empieza a construir, y empieza a construir y levanta su casita. Claro, no le tomó dos días hacer su casita tampoco, le tomó tiempo y esfuerzo, levanta sus paredes y lleva a su familia a la casita, mientras el otro sigue cavando, cavando, cavando. Mientras el otro está, uh, ya, cantando coritos en la casa, verdad, dándole gracias al Señor por la casita y todo lo que tiene, mientras el otro sigue cavando, cavando, cavando más profundo.
Yo no sé si la casa de arena, la que se construyó en arena, hasta podría ser más grande y lujosa, ya que le tomó menos tiempo, y menos esfuerzo y menos dinero, cavar. No lo sé, pero lo que sí sé es que le tomó esfuerzo, no vamos a decir que la casa que fue construida en la arena no requirió esfuerzo porque no es cierto. También el hombre que construyó sobre la arena se forzó un poco al construir su casa. Pero cuando se trata de la construcción no se trata solo de levantar una casa para vivir, se trata de hacerla bien para que en el futuro no le caigan esas paredes encima, ¿verdad? No tiene sentido si usted gasta sus ahorros en unas paredes que con el tiempo no van a servir. Y todos sus ahorros, y todo lo que usted soñaba, y todos sus anhelos, y todos sus sueños, y mi casita, y esto y lo otro, viene octubre, y mientras estamos celebrando las fiestas. La casita del hermano se está cayendo. ¿Por qué? Porque no fuimos prudentes, porque hay que ser provisorios a la hora de construir. Jesús está diciendo que hay muchos que se esfuerzan en vano, porque no viven lo que escuchan, eso es un esfuerzo en vano, no practican la palabra. Y está diciendo que una vida así, tarde o temprano, fracasará. El Señor nos está diciendo, yo sé que se esfuerzan, yo sé que han intentado, yo sé que han construido cosas, pero mientras no practiquemos la palabra, tarde o temprano, vamos a fracasar. No sólo en nuestra vida, porque esta parábola está hablando de muchas cosas, principalmente del momento en que usted y yo nos vamos a parar frente a Dios, a darle cuentas.
Por eso en Mateo en el 7, 21 atrasito, el Señor les dijo, “No todo el que me dice Señor, Señor, entrará al reino de los cielos. Sino aquel que ha hecho la voluntad de mi Padre.” Aquel que ha obedecido ellos, porque a los demás no los conozco, porque los demás han hecho lo que han querido, lo que han pensado. Entonces, ¿qué está hablando Jesús? Él está diciendo, el fundamento de nuestra vida es Cristo, tiene que cavar profundo hasta encontrar la roca, la roca es Cristo Jesús, la roca es la palabra de Dios. Cristo Jesús dijo, yo soy la verdad, Juan describe a Jesús y él dice, el verbo estaba con Dios y el verbo era Dios. Cristo Jesús es la palabra y ese es nuestro fundamento, entonces dice Cristo, el que practica estas palabras, entonces vendrán las tormentas, vendrán las dificultades y pasarán muchas cosas, pero lo suyo no se derrumbará. Esta parábola se cuenta al final del sermón del monte, el sermón del monte es una enseñanza donde Jesús le está dando a los discípulos el nuevo estándar de moralidad, de su enseñanza de lo que ellos tienen que hacer como sus seguidores. En ese sermón Jesús les ha dicho a los discípulos, ustedes han oído que les decían ojo por ojo y diente por diente, pero yo les digo, que si tienen un enemigo, amen a sus enemigos y no solo eso, perdónenlos y oren por ellos. Eso es, que si alguien, ustedes han escuchado esto y esto y esto, pero yo les digo que si alguien les pega en una mejilla ustedes deben de golpear a otros. Y el Señor empieza a hablarles acerca del robo de todas las cosas de la vida, de lo que Él espera de sus seguidores. Entonces ve a la gente al final y les dice pero una cosa les digo tienen que practicarla. No es suficiente con escuchar la palabra y decir, “Wow que buena estuvo el sermón, wow Jesús que buena esa palabra.” Como esta gente decía, ¿no? Quedaban impresionados y decían, qué autoridad con la que habla este maestro, qué autoridad la que tiene este hombre, y se iban a su casa y seguían viviendo de la misma manera. No es suficiente con escuchar la palabra, no es suficiente con venir a la iglesia y practicar algunas cosas de cristianismo. Hay que practicar la palabra del Señor allá afuera cuando estamos en nuestra casa, cuando estamos con nuestra familia. Si no hago eso soy como el necio que construye sobre la arena.
"Hay que practicar la palabra del Señor allá afuera…Si no hago eso soy como el necio que construye sobre la arena."
Si yo no puedo perdonar. Jesús le está diciendo perdona a tu enemigo, perdona al que te hace mal, perdona al que te hiere, amalo y ora por él. Esa es la palabra de Dios, entiende usted que el evangelio, es eso que es más importante eso, que venir a la iglesia y levantar las manos y brincar. Perdonar en el corazón, ¿por qué? Porque si yo no perdono tarde o temprano, mis relaciones van a fracasar. Eso es construir sobre la arena, si yo no puedo perdonar a mis hermanos, a la gente a los que me hacen daño, tarde o temprano mis relaciones van a fracasar. Y eso es lo que está diciendo Jesús, usted las construye y todos construimos algo en la vida, todos construimos relaciones personales con nuestro padre, con nuestros hijos, con nuestros esposos, con nuestra esposa, con los hermanos, construimos un ministerio, andamos en esto, la vida en nuestro trabajo. La palabra del Señor le dice no robe y si yo estoy robando en mi trabajo ¿qué va a hacer? Un día me van a agarrar y me van a despedir y mi mundo se va a caer, porque yo confiaba en mi trabajo y en lo que sacaba de ahí. Pero dice la palabra, un día si no cumple lo que está en la palabra eso se va a caer. Se va a caer lo que está edificando. Y la pérdida será inmensa, será grande cuando menos acordemos. “Ay porque qué pasa con esto y qué pasa con esto que estaba aquí y en mi familia y en mi trabajo y en la iglesia y esto y lo otro”, porque solo estamos haciendo lo que creemos que es correcto pero no lo que el Señor nos ha mandado. Necesitamos decidir con qué material se construirá nuestra casa, nuestra vida, todo lo que hacemos. Se necesita determinación para hacerlo, porque no va a ser de un día para otro pero necesitamos determinación. En la Biblia hay muchos ejemplos de esto, tenemos al profeta Daniel, él llegó a un lugar donde le estaban ofreciendo de todo ahí en Babilonia. El le ofrecían un buen puesto de trabajo. ¿A cambio de que? A cambio de que él se doblará a las costumbres y a la religión de ese lugar. En ese lugar, ahí en Babilonia en el palacio, había comida, había bebida, ahí habían mujeres, ahí había de todo y él iba a trabajar como funcionario principal. Pero él decidió, determinó en su corazón y dice la Biblia, propuso en su corazón no contaminarse. Y no fue fácil, no fue de un día, fue constantemente probado, pero el Señor lo honró porque Daniel decidió honrar al Señor. Entonces a él, el Señor lo levantó porque él determinó en su corazón, él dijo voy a hacerlo tenemos que ser determinados para orar, en nuestra oración, creer lo que el Señor va a hacer. El jueves estábamos pidiéndole al Señor más estábamos orando, ¿verdad? Porque todos necesitamos más. Como dice la Biblia el que sea falto de sabiduría que la pida, pero dice Santiago ese mismo texto, pero al inconstante no le dará nada. Al inconstante ¿por qué? Una vez sí y una vez no.
Necesitamos decidir con qué material se construirá nuestra casa, nuestra vida, todo lo que hacemos."
¿Quién necesita sabiduría aquí? Para todo, esos chiquillos ahí que están ahí, no vienen con manual, no vienen con manual, pero aquí está lleno de sabiduría, aquí está. Hay que pedírsela al Señor, pero hay que pedir, y como dice Santiago hay que pedírsela constantemente con determinación, con fe, creyendo que Dios lo puede hacer. Y es que por alguna razón, nosotros creemos que el evangelio debería de ser como yo pienso, o como yo quiero que sea, muchas personas tienen esa idea. Nosotros creemos que el evangelio, es de cierta manera, les voy a contar algo y se los voy a contar porque le dije a la persona que lo iba a contar como testimonio. No se preocupe, en una ocasión estaba hablando con una persona que tenía un grave problema, un problema muy grave. Y el Señor le había dicho que tenía que hacer para resolverlo, pero el problema no se resolvía, y me decía esta persona, “¿Sabe? Es que no sé cómo hacer.” ¿Le ha pasado alguna vez? No sé, es que no se resuelve, es que no sé por dónde, pero ¿sabe una cosa? Yo amo a Dios, cada vez lo ha sido algo. Yo amo a Dios, él se pumpuniaba el pecho, yo lo amo a Dios, porque quiera es que Dios aquí, Dios allá yo lo amo y cuando estoy en su presencia. Ya hizo lo que Dios le dijo que hiciera, “No.”
Qué dice la Biblia del amor, Juan 14:15, aquí va a estar rapidito no lo busquen, Juan 14:15, “Si me aman. Si ustedes me aman, obedecerán mis mandamientos.” Entonces nosotros podemos creer que amamos a Dios porque aquí, porque allá, pero dice el Señor es que no es como vos creas, no es como vos pensés. Él ya lo dijo, si ustedes me aman obedezcan mi palabra. Así se demuestra el amor a Dios, usted puede demostrarle el amor a gente como usted quiera como usted haya pensado como le hayan enseñado, pero eso no quiere decir que eso es lo correcto. Porque a nosotros nos han enseñado un montón de cosas incorrectas, venimos de muchas tradiciones, y venimos de muchas costumbres paganas, mundanas y de todo lado, pero la verdad está en la palabra de Dios, y si yo digo que amo a Dios, tengo que aprender la palabra. Por eso Él dice, cava profundo, cava profundo, encuentra la roca, y digo yo, amo a Dios, entonces tengo que obedecer, y si obedezco lo que Él me ha mandado, tal vez, tal vez. Entonces la tormenta que estoy pasando no destruye, no me destruye. ¿Cómo podemos saber entonces si somos verdaderos seguidores de Cristo? Porque obedecemos.
1 capítulo 15 verso 19. Conocemos la historia de Saúl, ¿no?1 Samuel capítulo 15 verso 19. “¿Por qué, entonces, no obedeciste al Señor?” Lo está diciendo el profeta Samuel. “¿Por qué echaste mano del botín e hiciste lo que ofende al Señor?” Mire lo que responde Saúl, “Yo sí he obedecido al Señor, insistió Saúl he cumplido la misión que él encomendó.” ¿Y cuál era la misión? ¿Se acuerda usted? Eliminar a todos, a todos, ¿y qué hizo él? Dijo, “Traje prisionero a Agag, rey de Amalec.” Destruyó a los otros, al rey no y mire, bueno, y las vacas también me las traje y las ovejas y las cabritas, pero lo demás lo destruí. “Yo sí obedecí al Señor”, dice, está diciendo. Y conocemos el versículo, sigamos leyendo en el verso 22. Samuel le respondió, “¿Qué le agrada más al Señor? Que se le ofrezcan holocaustos y sacrificios o que se obedezca lo que Él dice, el obedecer vale más que el sacrificio y el prestar atención más que la grasa del carnero.” Vemos ahí que está diciendo las mismas condiciones que el Señor Jesús está diciendo en la parábola, prestar atención y obedecer. Yo creo que sí prestó atención, pero no quiso obedecer, había que eliminar todo, pero ¿qué lo llevó a esto? Porque tal vez él decidió hacer lo que a él le convenía. Él dijo voy a llevarme lo mejor, voy a llevarme lo bueno lo que es mío, y muchas veces tomamos decisiones así contra Dios. Y quiero que veamos algo rápidamente aquí, él no hizo una maldad o un pecado, él no fue, ¿verdad? Hizo algo, él desobedeció una orden de Dios y dice la palabra que él fue rechazado en ese momento, por hacer algo que él creía que estaba bien para él. Cuando no obedecemos abrimos puertas al enemigo y él tomará ventaja para hacer lo que tenga que hacer en nuestra vida.
¿Saben? En el ejército, entrenan a la gente, entrenan a las personas y las someten a mucho sufrimiento, a mucho trabajo y también los insultan a cada momento, ¿cierto? ¿Verdad que cuando están en el ejército los insultan? ¿Los tratan mal? ¿Y qué hacen los soldados? ¿Por qué? ¿Sabe? Eso tiene un propósito, no es porque solo porque son malas personas, tiene un propósito. Es entrenarlas a las personas, entrenar y formar un carácter, formar el carácter de los soldados que puedan aprender a seguir órdenes aunque no quieran. Órdenes aún de las personas que no les agrada, porque si este soldado no aprende a seguir órdenes en los momentos difíciles cuando esté la guerra y el soldado usted para que, “No, hombre yo ahí no voy, que vaya aquel.” Ya se imagina usted y el otro que está ya, y están diciendo vos, anda vos pues, anda vos. Eso no pasa en el ejército ¿no es cierto? Una orden y se cumple, y tienen que ser entrenados para seguir órdenes en los momentos de dificultad aunque no se quiera y eso no pasa en el cristianismo. Cuando estamos pasando un momento difícil, ay, ay, ay, cómo nos cuesta seguir órdenes, y no discutir. Hay unos que hasta se atreven a cuestionar lo que Dios está haciendo. Nos falta entrenamiento, determinación, seguir órdenes. Esa es la palabra de Dios, seguir órdenes, seguir la palabra del Señor, obedecer la palabra del Señor.
Confiar en nosotros mismos es construir sobre la arena, confiar en lo que yo puedo hacer, en mi inteligencia, en mis habilidades, en mi trabajo, en todo, en mi familia, en una persona, todo eso es construir sobre la arena ¿Por qué? Porque un día de eso, fíjese, ahí discúlpeme que le diga esto, pero fíjese que sus papás le pueden fallar algún día, fíjese que su pareja le puede fallar algún día, fíjese que su trabajo no es para siempre. Algún día todo eso se va a terminar. Algún día su mejor amigo lo va a traicionar. Y habemos personas que como no tenemos ese carácter ¿Verdad? Algo pasa en la iglesia ¿Verdad? ¿Cuántas personas hay? Que tienen ese carácter así y cualquier cosa que pasa, “Ay, ay, ay, ay” y se va. Se les cae el mundo, pierden el trabajo, ¿Cuántas personas? En Asia, en China, en todos esos países en Corea. La tasa de suicidios es tan elevada porque la presión social porque si alguien le falla porque si pierden el trabajo sienten que no valen nada. ¿De qué les ha servido esforzarse tanto en la vida? Y es que a esto quiero llegar hermano, es que nos esforzamos tanto en la vida para obtener nuestras cosas, para tener nuestra familia, para tener nuestros hijos y de repente llega un día y pasa algo y decimos, “Pero Dios mío, ¿qué pasó aquí?” Se lo llevó todo, ya, “Yo pensaba Señor, si yo iba a la iglesia, si yo cantaba corintos, yo mandaba a mi hijo a la escuela dominical yo lo mandaba. ¿Qué pasó ahí?” Y el Señor nos está diciendo el prudente se fija en lo que va a pasar después con lo que estás haciendo ahorita. “Y es que no sé por qué mis hermanos se han apartado de mí, me han abandonado”. Y soy este tipo de personas que nunca dan un abrazo, que nunca van.
Lo que construimos para el futuro, dice el Señor ustedes se están esforzando en vano. Si hacen las cosas a su manera, a su manera, a lo que su papá le enseñó, a lo que su mamá le enseñó, a lo que aprendimos de allá, de la señora de allá de que le celebraron hace poco, que de ahí venimos todos. Si de la señora de suyapa de allá, algunos de nosotros, ¿verdad? Rituales mayas que hacemos en la casa, de ahí venimos nosotros, en vano. Miré rápidamente un par de versículos ahí míralo, no lo busque, ponga atención, aquí van a estar enfrente el hermano los tiene listos. Proverbios 11:28, “El que confía en sus riquezas se marchita, pero el justo se renueva como el follaje.” Proverbios 28:26, “Necio es el que confía en sí mismo.” Isaías 47:10, el Señor le está hablando al pueblo y le dice, “Tú has confiado en tu maldad y has dicho: ‘Nadie me ve.’ Tu sabiduría y tu conocimiento te engañan.” Tu sabiduría y tu conocimiento te engañan, es que muchas veces ponemos nuestra confianza en otras cosas. Isaías capítulo 28 verso 15, este sí búsquelo, Isaías capítulo 28 verso 15. “Ustedes dicen, ‘Hemos hecho un pacto con la muerte, hemos hecho una alianza con el sepulcro. Cuando venga una calamidad abrumadora, no nos podrá alcanzar, porque hemos hecho de la mentira nuestro refugio y del engaño nuestro escondite.’ Por eso dice el Señor omnipotente: ‘Yo pongo en Sion una piedra probada, piedra angular y preciosa para un cimiento firme; el que confíe no andará desorientado.’” El que confía, en otra versión dice, el que cree, el que cree no andará desorientado, el que cree se mantendrá firme, el que confía en esa roca, pero si estamos confiando.
Mire, esto nadie dice, nadie dice, yo confío en la mentira, yo confío en el trabajo, nadie dice eso, pero son nuestras acciones que lo demuestran, acciones, acciones, lo que hacemos. La palabra dice que la fe sin obras es muerta, tenemos fe entonces actuamos porque tenemos fe, si yo digo que confío en Dios entonces eso se demuestra, se demuestra si yo digo que amo a mi hermano eso se demuestra, si yo digo que perdono a mi hermano, alguien lo tiene que ver, alguien lo tiene que ver. El jueves hablábamos de eso, que Jesús dice, Jesús vio la fe de aquellos hombres que llevaban al paralítico, Jesús vio la fe. Pero no porque él es más espiritual, no porque él vio adentro, sino por lo que estaban haciendo, puede ver Dios, puede ver la gente que usted y yo confiamos en Él. Puede ver la gente que estamos confiando en Dios, por nuestras acciones. Jeremías capítulo 17. Jeremías capítulo 17, verso 5. ¿Cómo le gusta a la gente este versículo? Dios mío. Pero hay que leer el otro también, Jeremías capítulo 17, verso 5. “Así dice el Señor: ‘Maldito el hombre que confía en el hombre! Maldito el que se apoya en su propia fuerza y aparta su corazón del Señor!’” Quiero que note una pequeña cosita interesante aquí, en la Biblia, los números son bien importantes. Y cuando el Señor plantea dos opciones, habla de cosas completas, habla de cosas que usted y yo tenemos que considerar. Por ejemplo, en la Biblia está blanco y negro, no existe gris en esto, es, sí o no, no existe tal vez, ¿cierto? El Señor en Apocalipsis le dice a una iglesia, tiene que ser frío o caliente, no tibio, dos.
Hoy estamos hablando del prudente y el insensato, no hay nada en medio o somos aquí o somos allá. Y aquí está diciendo maldito el hombre que confía en el hombre, no yo no confío en el hombre, confía usted en Dios. Porque si no confía en Dios, confía en el hombre o como dice el versículo más abajo, en sus propias fuerzas, en lo que usted hace, en lo que mis padres pueden hacer, en lo que mi trabajo puede hacer, en lo que mi dinero puede hacer. Y cuando todo eso se caiga ¿qué va a pasar conmigo? ¿Qué va a pasar conmigo? Mira el versículo 7, “Bendito el hombre que confía en el Señor, y pone su confianza en Él.” Bendito es el hombre que confía en el Señor ,ahí hay bendición cuando ponemos nuestra confianza en Dios. Esa es la promesa del Señor, que aunque venga la tormenta, aunque los vientos soplen, no se derrumbará, seguiremos de pie. La palabra no está hablando, de que nos vamos a esconder de la tormenta, sino que vamos a permanecer a pesar de la tormenta, el que cava profundo. Eso es lo interesante de la parábola, a los dos les vino la tormenta, los dos sufrieron la misma tormenta el mismo día. Y yo no sé si los que estaban adentro de la casa, estaban temblando de miedo. Pero sabes aunque estaban temblando o algo en su corazón decía wow que tormenta, pero los de la otra casa estaban recogiendo los pedazos de su casa. Jesús mira los ojos de estas personas y le dice yo te quiero evitar un gran desastre, te quiero evitar que pierdas tu tiempo, que construyas en vano, que llegues a viejo y veas tu vida destruida, y veas que todo lo que hiciste, no hay nada en pie, no hay fruto para Dios. Todo lo que construiste en tu vida fue en vano, quiero evitarte eso, a todos los que escuchan la palabra de Dios. Confía en mí dice el Señor, pon tu confianza en mí.
Y que es poner la confianza en Dios practica lo que yo te he dicho yo sé que no es fácil, es como cavar un hoyo profundo, así de difícil es, así de difícil es llegar a la casa y pedir perdón, pero confía en mí. Hazlo y verás que tu casa entonces no se caerá, porque si tienes la capacidad de pedir perdón van a venir las dificultades pero esa casa se va a mantener ¿qué la va a votar? ¿Qué la va a votar? Cuando ven el problema difícil, cuando te estén ofreciendo algo inmoral, pero te estén confiando en mi palabra. “Yo te voy a sostener.” “Señor no voy a ceder ante las cosas de este mundo, ante las ofertas, ante las cosas que no son correctas. Me están amenazando con despedir, me están amenazando con esto, pero yo confío en ti Señor, yo sé que si soy recto, Padre, tú me vas a sostener.” Eso es poner la confianza en el Señor y obedecer su palabra, entonces no caerán. ¿Cuánta gente se mete en política y hace negocio pando? Y vende su moral, y vende sus valores y su vida tarde o temprano es destruida. Tarde o temprano, es destruida. Cuando no ponemos atención a las cosas importantes, el hombre que construyó sobre la arena no estaba poniendo atención a algo importante. Muchos de nosotros creemos que lo importante en la vida es el dinero, es hacer dinero, y tener cosas. Y darle cosas materiales a nuestros hijos y a nuestra familia y nos olvidamos que es más importante demostrar amor hacia Él. Eso es construir sobre la arena, no importa cuántos juguetes le compre yo a mi hija.
No importa cuánto yo tenga en el banco para que cuando me muera ella, ella va a estar segura, eso no importa. El tiempo que pase con ella y lo que yo instruya, cuando venga el día malo porque va a venir, ella va a ser una adolescente y me va a tocar como a todos. Pero hemos cavado o no hemos cavado profundo, hemos confiado Señor, no importa. Hoy la gente le tiene miedo a los niños, como vamos a criar un hijo en esta sociedad tan horrible, tanta oscuridad pero saben, nosotros hemos puesto nuestra confianza en la roca. Y esa roca no nos va a defraudar, yo pongo la confianza de mi familia en la roca, en la palabra del Señor y no importa qué oscuridad hay allá afuera, mi casa no va a caer. Su casa no va a caer. Si usted confía en la roca, su casa no va a caer, su familia no va a caer. Pero confíe, confíe en la palabra, apague el televisor y agarre la Biblia con sus hijos. Eso es confiar en la roca, eso es cavar profundo, no es del teléfono. Dénle un abrazo, jueguen un ratito con ellos, no cedamos a la presión.
Y esa roca no nos va a defraudar, yo pongo la confianza de mi familia en la roca, en la palabra del Señor y no importa qué oscuridad hay allá afuera, mi casa no va a caer."
Hermano es que no sabe lo que me sale, tome vitaminas entonces, tome aceite de pescado, cava profundo, cabe profundo, cabe profundo. Que el Señor no defrauda a nadie, todo el que construye su vida sobre Cristo no es defraudado, y vendrá la tormenta, pero no será derribado. Versículo 9, “Nada hay tan engañoso como el corazón. No tiene remedio. ¿Quién puede comprender?” Yo creo que lo estoy haciendo bien Señor, yo creo que así está bien, pero cuando vamos a la palabra ahí nos damos cuenta si realmente lo estamos haciendo bien. La palabra es ese espejo que nos dice no, por ahí no ese no es el lugar, ese no es el camino, esa no es la forma. “Es que yo creo que así lo tengo que hacer”, ok, hermano, hoy es el día, hoy es el día.
Si escucha la voz del Señor, dice la palabra no endurezca su corazón, hoy es el día no importa si yo he creído que lo he estado haciendo bien, pero a la luz de la palabra podemos decirle Señor, mi corazón cree que lo he estado haciendo bien, pero enséñame tus caminos, enséñame tu forma Señor. Mire el versículo 10, quiero terminar con este versículo 10, “Yo el Señor, sondeo el corazón y examino los pensamientos, para darle a cada uno según sus acciones y según el fruto de sus obras.” Él es el que sondea el corazón, Él es el que conoce nuestros caminos. Muchas veces creemos que lo estamos haciendo bien, que estamos construyendo bien, pero es un momento para analizar, para reflexionar cómo estamos construyendo nuestra vida, sobre qué estamos edificando. Hoy es un día para que podamos decirle al Señor escudriñame, examina y pedirle perdón al Señor por no confiar en Él. No obedecer es no confiar en su palabra, que hoy el Señor nos haga ver dónde está nuestra casa. Ponga su confianza en el Señor y Él no lo defraudará.
