Nuestra Identidad y Propósito

Ronald Ayala

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1 Pedro 2:1-9
Por lo tanto, abandonando toda maldad y todo engaño, hipocresía, envidias y toda calumnia, deseen con ansias la leche espiritual pura, como niños recién nacidos. Así, por medio de ella, crecerán en su salvación, ahora que han probado lo bueno que es el Señor.

Cristo es la piedra viva, desechada por los seres humanos, pero escogida y preciosa ante Dios. Al acercarse a él, también ustedes son como piedras vivas, con las cuales se está edificando una casa espiritual. De este modo llegan a ser un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales que Dios acepta por medio de Jesucristo. Así dice la Escritura:

 «Miren, yo pongo en Sión una piedra angular escogida y preciosa, y el que confíe en ella no será jamás defraudado».

Para ustedes los creyentes, esta piedra es preciosa; pero para los incrédulos,

 «la piedra que desecharon los constructores ha llegado a ser la piedra angular»,

y también:

«una piedra de tropiezo y una roca que hace caer».

Tropiezan al desobedecer la palabra, para lo cual estaban destinados.

Pero ustedes son descendencia escogida, sacerdocio regio, nación santa, pueblo que pertenece a Dios, para que proclamen las obras maravillosas de aquel que los llamó de las tinieblas a su luz admirable."

Salmo 34:8
Prueben y vean que el Señor es bueno;
dichosos los que se refugian en él."
 

1 Pedro 1:18-20
Como bien saben, ustedes fueron rescatados de la vida absurda que heredaron de sus antepasados. El precio de su rescate no se pagó con cosas perecederas, como el oro o la plata, sino con la preciosa sangre de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin defecto. Cristo, a quien Dios escogió antes de la creación del mundo, se ha manifestado en estos últimos tiempos en beneficio de ustedes." 

Romanos 12:1
Por lo tanto, hermanos, tomando en cuenta la misericordia de Dios, ruego que cada uno de ustedes, en adoración espiritual, ofrezca su cuerpo como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios. 

Hebreos 13:15-16
Así que ofrezcamos continuamente a Dios, por medio de Jesucristo, un sacrificio de alabanza, es decir, el fruto de los labios que confiesan su nombre. No se olviden de hacer el bien y de compartir con otros lo que tienen, porque esos son los sacrificios que agradan a Dios." 

Juan 4:23
Pero se acerca la hora, y ha llegado ya, en que los verdaderos adoradores rendirán culto al Padre en espíritu y en verdad, porque así quiere el Padre que sean los que le adoren." 


Texto del sermón
Nuestra Identidad y Propósito
Sermón predicado por Ronald Ayala - Iglesia de Fe Unida, Honduras


El Señor ha sido bueno y Él ha estado hablando a través de su palabra. Queremos en esta mañana, compartir de lo que Dios está esperando, no sólo de lo que Dios está esperando, sino de lo que Dios está haciendo. En esta palabra, el apóstol Pedro está hablando acerca de nuestra identidad y de nuestro propósito como pueblo de Dios. Eso es lo que vamos a ver esta mañana. 1 Pedro 2:1 en adelante, voy a leerlo seguido. Dice y esta es la palabra del Evangelio que les he anunciado a ustedes, “Por lo tanto, abandonando toda maldad y todo engaño, hipocresía, envidia y toda calumnia, deseen con ansias la leche pura de la palabra, como niños recién nacidos. Así por medio de ella, crecerán en su salvación, ahora que han probado lo bueno que es el Señor. Cristo es la piedra viva, rechazada por los seres humanos pero escogida y preciosa ante Dios. Al acercarse a Él, también ustedes son como piedras vivas, con las cuales se está edificando una casa espiritual. De este modo llegan a ser un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales que Dios acepta por medio de Jesucristo. Así dice la Escritura: ‘Miren que pongo en Sion una piedra principal escogida y preciosa, y el que confíe en ella no será jamás defraudado.’ Para ustedes los creyentes, esta piedra es preciosa; pero para los incrédulos, la piedra que desecharon los constructores ha llegado a ser la piedra angular. Y también una piedra de tropiezo y una roca que hace caer. Tropiezan al desobedecer la palabra, para la cual estaban destinados. Pero ustedes son linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo que pertenece a Dios, para que proclamen las obras maravillosas de aquel que los llamó de las tinieblas a su luz admirable.”

El apóstol Pedro está hablándonos acerca de nuestra nueva identidad Jesús siempre habló de manera sencilla como hemos estado hablando en estas semanas. Él nos comparaba a veces con una planta, Él nos comparaba con dos constructores que estaban levantando su casa, uno lo hacía en la roca, otro en la arena, eran cosas sencillas para que nosotros pudiéramos identificarnos con esas cosas. Ahora el apóstol Pedro de nuevo está hablando sobre una roca y sobre crecer, sobre construir, pero introduce un nuevo concepto ahora el apóstol Pedro y dice, ahora ustedes son sacerdotes de Dios, son un sacerdocio santo. Y saben, para ese tiempo, cuando Pedro habló de esto ellos lo entendieron bien, porque habían sacerdotes, todavía se ejercía el sacerdocio en Israel y en otros pueblos donde la palabra de Dios se estaba predicando. Tal vez para nosotros sea un poco desconocido porque el sacerdocio que existe hoy no es lo mismo que había en ese tiempo. Y quiero comentarle rápidamente, el sacerdocio del pueblo de Israel surge en el tiempo de Moisés. ¿Recuerda a Moisés? El hermano Aarón, Dios le dijo, apártame a tu hermano para que me sirva como sacerdote, pero no solo a él, también a sus hijos. Así era el sacerdocio, eran gente apartada para el servicio de Dios, pero no solo eran apartados los hombres, sino que también eran apartados sus hijos. Así que el sacerdocio era por nacimiento, no era porque alguien lo elegía estos niños cuando nacían sabían lo que era les instruían todos los días hasta que llegaba la edad para ofrecer, para ellos poder ir al templo y ejercer como sacerdotes. Así que como era por nacimiento ellos tenían que ser preparados desde pequeños. Diga preparado, preparado, esa es una palabra clave. El sacerdote se tenía que preparar, diga preparar, me tengo que preparar. Desde niño los sacerdotes los preparaban, ¿por qué? Porque sabían que eran apartados para Dios, eran apartados para Dios, todo aquel que ejerce como sacerdote en la casa de Dios es apartado para Dios.

Así que el sacerdote se tiene que preparar y se tiene que apartar, tiene que ser separado. Esto era su propósito, esto era su identidad, desde ese tiempo que el Señor le dijo a Moisés en el libro de Éxodo dice, “Ustedes serán mi pueblo escogido yo los he apartado de entre todas las naciones de la tierra, para ser un sacerdocio santo delante de mí, para que ustedes me sirvan, yo los he apartado a ustedes.” Y ahora el Señor nos dice a nosotros a través de su palabra, “Ustedes han sido escogidos como ese sacerdocio.” Sabe, hoy en día hay un problema gravísimo en la sociedad, no solo aquí, en todo el mundo porque la gente no sabe, no tiene identidad, no sabe quiénes son, no sabe para qué nacieron, tienen problemas existenciales. Hay gente que no sabe qué quiere de la vida, anda sin propósito, sin rumbo. Muchos jóvenes no saben qué hacer, no saben qué estudiar, no saben nada, no saben quiénes son. ¿Verdad? Ahora la gente dice, “Yo me identifico con un gato. Yo soy un gato.” Y lo quieren hacer legal porque la gente no sabe cuál es su propósito en la vida, no tienen identidad. Y eso es algo que está pasando a nivel mundial, eso es un problema porque nacemos y creemos que en lo más profundo, sabemos que hemos venido para algo. Y los filósofos se plantean durante esta época, ¿a que hemos venido a esta tierra? ¿A qué hemos venido? ¿Para qué estamos aquí? ¿Para qué nací? ¿Por qué nací aquí? Y que bendito la palabra del Señor que nos dice, “Tú has nacido para ser apartado para mí. Han nacido para ser mío, para ser mío.”

"Y que bendito la palabra del Señor que nos dice, ‘Tú has nacido para ser apartado para mí.’"

Hoy en día la gente se identifica, ¿verdad? No tiene con quién, entonces quieren con los famosos, con los deportistas, se quieren identificar con algo. ¿Verdad? Usted mira hoy en la calle, la gente está identificada con algo, ¿no? Ustedes saben, o sea, si anda de azul o si anda de rojo. El problema es que como hay varios rojos, tiene que ser específico, tiene que ser bien específico para identificarse. ¿Y sabes?, me llama la atención algo y es que no le da pena, eso no le da pena identificarse con eso he visto gente con camisas, ¿verdad? De Messi, ¿verdad? De tamaño completo, no le da pena, yo no le digo que le dé pena, pero no. Pero aquí hay algo más valioso y yo he estado orando y oro hoy para que al oír esta palabra alguien pueda decir, “Gracias Señor, ese soy yo.” Ese que dice el apóstol Pedro, “Ese soy yo.” Qué bendición la nuestra de que por mucho tiempo nosotros también podemos andar perdidos, sin saber quiénes somos y qué andamos haciendo en este mundo, pero la palabra de Dios nos da una identidad y un propósito más grande que el que nosotros nos podemos imaginar. Esa gente anda detrás de un propósito, pero lo que usted y yo tenemos es más grande que eso, es mayor que eso, es más importante que eso. Alguien dio su vida por ese propósito para que usted y yo estemos aquí. Esa gente que anda ahí no da la vida por nadie, le pueden dar un par de lempiras, pero cuando puedan le pueden quitar la vida a alguien. Si para su propósito, el que nos llamó aquí, el que nos llamó a su propósito, dio su vida porque sabía lo valioso que era.

"...La palabra de Dios nos da una identidad y un propósito más grande que el que nosotros nos podemos imaginar. "

Dice, empecemos, ponganme el versículo 2. Hermano, dice ahí en el versículo 2, hemos estado hablando en este tiempo de crecimiento. Y el Señor que nos pide como sacerdotes de Dios, como aquellos que Él ha escogido. Que nos pide el Señor a nosotros, pues hemos estado hablando, cuando Él hablaba acerca de las plantas, las plantas tienen que crecer, tienen que ser regadas para que un día crezca y dé fruto. Aquí está hablando acerca, parecido a lo mismo, está usando ejemplos similares, está hablando de una casa en construcción, que somos como unas piedras que construyen una casa para Dios. Está hablando de unos muros, ¿verdad?, que se construyen. Y también ahora nos habla de un bebé y los bebés pues no se quedan pequeños, no se quedan bebés tienen que crecer, ¿no? Sería muy raro si un bebé se quede bebé, no es normal, eso sería una enfermedad, ¿no? Entonces, pero para que un bebé crezca, tiene que alimentarse, no hay de otra, tiene que alimentarse, una persona crece alimentándose.

Así que el apóstol dice, “Ustedes tienen que desear con ansia la palabra, la leche de la palabra.” Porque así entonces crecerán, crecerán, de esa manera crecerán. No hay, no hay manera, de que alguien tire los fundamentos de una casa. ¿Por qué más está hablando de esto? El fundamento de la roca, Cristo es nuestra roca, pero nadie tira un fundamento para luego no levantar paredes, ¿cierto? Nadie dice, “Uy, quiera, yo tengo un arranque allá, por 30 años.” Nadie dice eso y mejor no lo decía, no le andaba diciendo a la gente fíjese que hace 30 años, ¿verdad? Tiene una losa ahí y no hice nada, ¿verdad que no? El propósito cuando tiramos un fundamento es levantar la pared. Y levantarla alto, nadie tira dos paredes, nadie hace una casa de dos paredes, porque no es casa, ni tampoco nadie hace una casa de dos hileras, ¿verdad? Nadie pone dos hileras de bloques para levantar una casa porque tiene que levantarse para luego poner todo. Hay un crecimiento y un posible si la planta no le crece, la corta.

Si el niño no crece, lo tiene que llevar al médico porque no es normal que el niño no crezca. Así en la vida y el Señor les está diciendo a ustedes, como sacerdotes de Dios tienen que crecer y crecen a través de la palabra de Dios y necesitan alimentarse de la palabra. Y yo le voy a decir algo, una persona saludable no le tiene que andar diciendo a usted que coma, ¿verdad? Va que cuando uno está bien, nadie lo obliga a comer. ¿Cuándo lo obligan a comer a uno? Cuando está enfermo, ¿verdad? Usted si mira un niño que no come, se preocupa, ¿cierto? Un niño que no coma, ahí sale corriendo la señora, ¿verdad? Ay, miren que este niño, demele un tecito de manzanilla, cualquier cosa. Ahí anda buscando uno porque no es normal que una persona que esté en crecimiento no coma. Y el Señor está diciendo, “No es normal que ustedes no quieran alimentarse para crecer, es necesario”, ¿verdad? Porque cuando no hay hambre es porque hay una enfermedad, y por eso muchas veces la iglesia parece un hospital, parece una sala de emergencia pero no en el buen sentido, como decía Jesús. Él dijo, “Yo soy un médico y he venido por los enfermos. Yo he venido para lo que está mal.” Pero no es el caso, yo me refiero a una sala de emergencia donde solo se están atendiendo cosas graves, emergencia, gente que ya viene, ¿verdad? Para el que está con un pie aquí y el otro allá, solo eso. ¿Por qué? Porque estamos enfermos y cualquier cosita nos tumba, porque estamos débiles.

Cuándo a una persona le falta una buena alimentación, se enferma rápido, ¿cierto? Uno tiene que alimentarse bien, por eso ahora se venden tanto las vitaminas y los suplementos y todo eso porque pasamos enfermos ahora. Entonces, ¿qué hacemos? Alimentarnos bien para resistir. La gente se equivoca, dice, “¿Para resistir qué tengo que hacer en el trabajo, en la mañanita, para resistir?” ¿Ah? Ojalá bebieran café correcto. Así hacemos en la iglesia, muchas veces estamos solo sobreviviendo, porque cada problema que viene a nuestra vida nos tumba porque en lugar de alimentarnos correctamente, sanamente, con la palabra de Dios. ¿Verdad? Hay gente que se alimenta solo los domingos cuando vienen a escuchar, se imagina usted que comiera solo los domingos. ¿Cómo sería su vida? De comer comidas una vez a la semana, ¿cómo estaría? Pues hermano, así venimos a la iglesia y por eso parece que cada domingo pareciera que debemos empezar de cero, como que la tierra acaba de comenzar y hay que comenzar de nuevo, porque venimos, “Ay Dios mío, no aguanto.” Ay Señor, ¿qué pasa con esta vida?” Porque estamos débiles y dice la palabra, necesitan, necesitan alimentarse bien, necesitan estar sanos. Pero, ojo, hay algo bien interesante aquí, “Deseen con ansias la leche pura.” Dice en la versión Reina Valera, la leche no adulterada. ¿Por qué? Porque quiere decir que hay una que sí está adulterada.

Recuerda ustedes, yo sé que la gente que no es de aquí de Tegucigalpa, los que son de afuera o las personas mayores, dicen que antes vendían la leche en frascos recién sacada de la vaca, ¿cierto? Y pasaban en caballo, pero la leche recién sacada, era leche pura. ¿Y qué ha pasado con el tiempo? ¿Tomamos leche pura nosotros ahora? ¿Qué tomamos? Agua, pero nos hemos acostumbrado a eso, ¿cierto? Y nosotros decimos que estamos tomando leche, pero en realidad estamos tomando agua. ¿Qué? Entonces es leche pura, es leche adulterada, pero ya nos acostumbramos. Cuidado con eso que uno se acostumbra a todo y nosotros. Hay dos opciones aquí, la leche adulterada, la palabra adulterada puede ser porque hay un falso maestro, porque estemos escuchando a la persona equivocada. Entonces eso está adulterado, esa palabra está adulterada, como un montón de lugares que no hablan lo que es por miedo a que la gente se enoje, con tal de no ofender a la gente entonces cambian la palabra de Dios para que la gente no se ofenda. Esa es una, pero la otra es cuando yo la adúltero, cuando yo cambio la palabra. ¿Acaso no le da por... Nosotros decimos, “Ah, la leche viene adulterada de allá”, pero a veces nosotros adulteramos los productos también, o no le da. No, yo tal vez alguno de ustedes no, pero uno cuando ha tenido ciertos problemas económicos, ¿verdad? Se compra un asistín y entonces agarra otro botecito y le echa agua para tener dos botes o tres y hasta cuatro. Y usted dice, “Uy, como me bendijo el Señor.” Le queda la última de champú en la botella y dice usted, “Señor, en tu nombre Padre. Así como multiplicaste los peces, echamos agua aquí Padre y Señor y para toda la semana.”

¿Ahora hacemos eso? ¿Alguna vez lo hemos hecho? Ahora le voy a... ¿Alguna vez usted ha estado en un grupo, cinco o seis, personas? y solo queda el último vasito de coca. ¿Quién le echaría agua a eso? Prefieren botarlo, ¿ah? ¿Para que ajustara quién le echaría agua para que todos tomaran? Nadie haría eso. ¿Por qué? ¿Ah? Ya no sabe igual, perdió su propósito cuando algo es adulterado, pierde su esencia, nadie se va a tomar esa coca. Así es la palabra de Dios cuando pierde su propósito, cuando la adulteramos en nuestra vida, viene la palabra de Dios y nosotros la cambiamos. Entonces, ¿cómo va a actuar la palabra de Dios? ¿Y cómo cambiamos nosotros la palabra de Dios? La recibimos y decimos, ok, la palabra de Dios dice esto, “Pero yo lo haré a mi manera. La palabra de Dios dice eso pero, bueno aquí nadie me ve. Aquí, estoy en el trabajo y nadie me ve así que puedo hacerlo.” La palabra de Dios dice eso claro que no, pero lo quiero hacer a mi manera. Aquí en el trabajo, todo el mundo hace las cosas así, las hace panda, todo el mundo es corrupto. Y como estamos en la calle, aquí en el mundo, la iglesia, la iglesia, aquí en el mundo, “Pues yo voy a seguir lo que el mundo hace porque aquí es así, ¿verdad? Y el que no es vivo, pues no sobrevive y eso, ¿verdad? Y yo voy a darle mordida a los policías cuando me, porque todo el mundo lo hace.” Eso es torcer la palabra, eso es adulterar la palabra. Hacerla a mi manera, a mi manera no, a lo que está aquí en la palabra.

Entonces cuando la palabra es adulterada ya no cumple su propósito. ¿Cuál es el propósito de la palabra? Que crezcamos, que maduremos, que obtengamos la sabiduría. Ah hermano, pero ¿cuántas veces hemos escuchado eso? Que la palabra de Dios nos hará crecer, pero uno de los problemas es que muchas veces vemos esto solo como un libro. Hablamos de la palabra y de cómo esto nos va a hacer crecer, y miren lo que dice al final de ese versículo. Nos hará crecer en qué? En la salvación. Wow. Pero la gente no toma en cuenta esto porque lo ve como un libro y como hablamos la vez pasada, cuando nos gusta leer, entonces, vemos esto con cierto recelo. ¿Qué ve usted? ¿Qué ve usted aquí? ¿Sabe qué veo yo? Yo veo vida aquí, yo no solo veo un libro, porque en este libro yo puedo conocer a mi Señor, puedo conocer a Dios. A través de ese libro, puedo conocer su voluntad, puedo conocer su plan y su propósito para mí, en este libro yo puedo conocer a mi Salvador.

"¿Cuál es el propósito de la palabra? Que crezcamos, que maduremos, que obtengamos la sabiduría."

Y dice la palabra Jesús dijo. La salvación es que me conozcan. Es que conozcan al Padre. Juan 17: 3. La salvación está en que conozcan a Dios y cómo lo conoceremos a través de su palabra. Así que este no es un simple libro, este es el fundamento de nuestras vidas, es la roca en la que tenemos que poner nuestra vida. No el culto, no la iglesia como tal, no decir que soy cristiano, su palabra, porque si yo vivo la palabra del Señor allá, entonces los propósitos de Dios se cumplirán. Dice en el versículo 3, “Todo esto pasará ahora que han probado lo bueno que es el Señor.” Se parece un poco a lo que leímos el jueves. Los que vinieron en Salmo 34: 8. No lo busque. Dice: “Prueben y vean que el Señor es bueno.” ¡Prueben! y verán que el Señor es bueno. Los que han probado, eso debe motivarnos, estimularnos a la fidelidad. Porque, ¿sabe? Una relación debe ser recíproca. ¿Sabe qué significa eso? Es cuando hay un equilibrio entre dar y recibir. Eso es una relación sana, donde se da y se recibe. ¿Verdad? No es solo cuando se da, se da, se da o solo esperar recibir. Una relación sana es cuando se da y se recibe, y esa debe ser nuestra relación con el Señor, dar y recibir, y nosotros hemos recibido mucho. Miren ahí en 1 Pedro 1:18, solo le voy a leer esto como una de tantas cosas que hemos recibido. Capítulo 1, verso 18, dice, “Como bien saben, ustedes fueron rescatados de la vida absurda que heredaron de sus antepasados.” ¿Yo me puedo identificar con eso? Yo fui rescatado de una vida muy absurda de mis antepasados, ese es el poder de la palabra. “El precio de su rescate no se pagó con cosas perecederas, como el oro o la plata, sino con la preciosa sangre de Cristo, como la de un cordero sin mancha y sin defecto.”

Hemos recibido tantas cosas, hemos sido redimidos, hemos recibido un propósito, una identidad, ahora en el Señor. Pero miren el versículo 4. Cristo es la piedra, volvamos capítulo 2:4. “Cristo es la piedra viva, rechazada por los seres humanos, pero escogida y preciosa ante Dios. Al acercarse a Él, también ustedes son como esas piedras vivas.” Al acercarse a Él, eso está escrito en un tiempo, como dicen los profesores, un presente progresivo continuo, o sea es una acción que se debe hacer continuamente. En el griego en que está escrito esta porción tiene dos significados esta expresión, uno es que expresa la idea de acercarse con intención de quedarse allí y de disfrutar de comunión personal. El versículo 4. Mira el final, al acercarse a Dios. Y nosotros a veces entendemos el de acercarnos, como ahí está, me acerco. ¿Estamos cerca? ¿Sí o no? Ok, estamos cerca. ¿A eso se refiere la palabra? No.

Le voy a leer otra vez, la expresión de acercarse, es acercarse con la intención de quedarse allí y de disfrutar comunión personal, connota la idea de acercarse a Dios en la adoración para ofrecer oración y sacrificio, o sea que no solo es de estar del cuerpo presente y decir, “Aquí estoy me acerqué a Dios.” Acercarse a Dios es yo quiero tener comunión, quiero platicar con Él, quiero conocer. Él ya me conoce pero le voy a contar mis cosas, le voy a contar mis cosas para conocer. Cierto no hace una relación. ¿Verdad que una relación no es aquel que está justo? Y no se abre y no se conoce. ¿Verdad que no? No se puede. Entonces a veces creemos que esa es nuestra relación con Dios y como sacerdotes de Dios tenemos que acercarnos a Él y hermano, es un privilegio lo que el apóstol está diciendo. Es que ahora usted y yo tenemos ese gran privilegio de acercarnos a Él. La gente no podía hacer eso antes pero ahora podemos acercarnos a Dios para disfrutar de comunión con Él. Dice ahí más adelante en los versículos, Él vuelve a Pedro a hacer aquel ejemplo de la roca, esa roca que fue rechazada. Y ese pasaje se escribió 750 años antes de Cristo, que esa roca iba a ser rechazada, fue rechazada por los fariseos en ese tiempo. Pero hermano yo le digo que eso sigue siendo hoy todavía sigue sucediendo. Cristo sigue siendo rechazado, no sólo por los de afuera, sino por los de adentro también.

Seguimos rechazando la autoridad de Cristo, seguimos rechazando la palabra del Señor. Pero dice ahí que esa roca es el fundamento de aquellos que la agarran pero que también, cuidado, que esa roca hace caer. Que para los desobedientes es una roca que hace tropezar, cuidado, y no está hablando de la gente de afuera, está hablando de nosotros, porque nosotros todavía seguimos rechazando a Cristo. ¿Cómo rechazamos a Cristo? Nadie dice, “Uy yo no quiero de Dios.” Nadie dice eso, pero cuando la palabra se da y yo voy a mi casa y muchas veces hacemos cosas, ¿verdad? En la iglesia dice que, “Escuché a un hermano que no se puede hacer esto pero no importa yo lo voy a hacer lo voy a hacer a mi manera”. Ahí hacemos a un lado a Dios.

En la Biblia cuando habla de cosas importantes de decisiones, siempre da solo dos opciones, el número dos es muy muy importante, solo habla de dos. Por ejemplo habla de el necio y el sabio, habla de luz y de tinieblas, habla de vida y de muerte. No hay nada en medio de esas cosas, no hay nada en medio entre el sabio y el necio, entre la vida y la muerte, no hay dos opciones. Entonces cuando no obedecemos a Dios, ¿a quién obedecemos? ¿Ah? No, cuando yo no obedezco a Dios, ¿a quién obedezco? Pero nadie dice, “Yo voy a ir a obedecer al diablo”, ¿va? ¿Va que nadie dice eso? ¿Qué decimos? Nosotros decimos, lo voy a hacer a mi manera. Ok, nadie, nadie, bueno sí hay unos cuantos que se dedican hacer unas cosas ahí, nadie dice, “Yo voy a obedecer al diablo.” Con esto voy a hacer lo contrario que dijeron allí a la iglesia, ¿no? Pero cuando hacemos las cosas las hacemos a nuestra manera y cuando las hacemos así, dice la palabra que somos como aquel hombre que construye en la arena. En nuestra vida, ojo, quiero parar aquí y hacer un anuncio. Recordemos que estamos hablando del sacerdocio y los sacerdotes, el ser sacerdote no es un trabajo como ahora. El ser sacerdote eso es mi estilo de vida, eso era su vida, eso era su propósito. No es que llegaban a la casa y se quitaban la vestidura ya no soy sacerdote usted es un sacerdote aquí en la iglesia y ahí en su casa. Eso es lo que el Señor está diciendo hoy, “Ustedes son sacerdotes míos, son apartados para mí” Pero donde sea que ustedes estén. No solo aquí en mi casa, en su casa, en su vida con sus hijos, sus hijos son míos. Yo los he escogido para que ustedes estén apartados para mí.”

Pero muchos cristianos están participando de las cosas del mundo y las ven normales y si alguien le dice algo, prefieren apartarse. Si la palabra de Dios toca nuestras tradiciones, Dios mío. Nuestras tradiciones y nuestra cultura que nadie se meta con esas cosas. ¿A dónde dice en la Biblia que no se puede hacer eso? Todo el mundo lo hace, todo el mundo lo hace y mire hoy. ¿Cuántas iglesias no están vacías? Cerradas ¿Por qué? ¿Cuántas iglesias no cierran en Semana Santa? Semana Santa, Semana Santa que cierran para ir a vacacionar y ver, ¿verdad? Mujeres en bikini, en el día donde la iglesia debería estar celebrando lo más grandioso que nos pudo haber pasado, pero todo el mundo lo hace que no nos vayan a tocar nuestra cultura, nuestras tradiciones. Sabe, le voy a contar algo, como vi yo la primera vez que yo vi a un niño poseído. Sabe cómo fue, de donde fue, fue en un desfile de eso de septiembre una niñita así, pero así. Iba con su vestidito por aquí, con sus tacones, bien maquillada, totalmente poseída. Pero de una manera tan horrible que me dio un dolor en el corazón. Fue tan evidente, o sea con ojos carnales se podía ver, pero no era tan evidente porque tu padre permitió eso. Y me dirá usted hermano. “Y eso que”, y yo le pregunto a usted, esa es nuestra tradición, esa es nuestra cultura. Nuestra tradición es que dejemos que yo tengo una hija, yo tengo una hija pero nuestra tradición dice que está bien que saquemos a nuestras hijas con vestidos cortos para que hombres extraños las estén viendo, las estén deseando, las estén tomando fotos y videos y se las lleven a sus casas, que las estemos maquillando, que les estén enseñando a hacer bailes sensuales para que hombres del mundo las estén viendo. Digan ustedes donde está el Espíritu Santo en eso, donde está el Espíritu Santo si somos un sacerdocio santo para el Señor. Que tiene que ver eso con Dios y muchas de las cosas que nosotros hacemos.

Yo no le digo haga esto, haga lo otro, es el Espíritu Santo. Hay santidad en eso que yo estoy haciendo, hay santidad en eso que mis hijos están haciendo. Es que la Biblia no dice que no podemos ir ahí, la Biblia no dice que no debemos ir allá, la Biblia no dice que yo tenga que hacer esto. ¿Qué dice el Espíritu Santo? El Espíritu Santo que nos ha apartado para hacer un sacerdocio Santo. ¿Por qué los pastores tienen que andar correteando a la gente si el Espíritu Santo habita en nosotros para decirnos que es lo correcto y que no es lo correcto? El Espíritu Santo. Pero dice ahí que la piedra del ángulo que él es, la piedra del ángulo y la piedra del ángulo se ubica en el lugar de mayor importancia aunque tenga una forma inapropiada para algunos porque la piedra del ángulo no es igual que las otras. Es la que ocupa el lugar de importancia en una construcción. Cristo ocupa el lugar más importante en nosotros, Cristo ocupa el lugar más importante en su casa, Cristo ocupa el lugar más importante para nuestras familias. Como sacerdote de Dios nosotros si eso no está ocurriendo tenemos que trabajar para que eso sea así. Ese es nuestro trabajo, ese es nuestro deber como el sacerdote es de Dios.

Ahora el sacerdote en el verso 5 dice que, “Ahora nosotros somos como unos sacerdotes”, pero hace una gran diferencia, muy muy muy importante dice que esos sacerdotes de este modo llegan a ser un sacerdocio santo para ofrecer sacrificios espirituales porque los sacerdotes antes ofrecían sacrificios carnales, ¿no? Ofrecía cordelitos, palomitas y toros, pero dice que ahora nuestro trabajo es ofrecer sacrificios espirituales son la clase de sacrificios que le agradan a Dios. Quiero que mire para acá adelante, le voy a poner un par de versículos rápidamente acá adelante, se los voy a poner, vamos a leer versículos muy conocidos por nosotros, donde el Señor nos dice exactamente qué son esos sacrificios. Mire Romanos 12:1 dice, “Por lo tanto hermanos, tomando en cuenta la misericordia de Dios, les ruego que cada uno de ustedes, en adoración espiritual ofrezca”, ¿el que? “Su cuerpo como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios.” Su cuerpo, acordémonos de eso. ¿Que es el sacrificio que el Señor acepta ahora? Mi cuerpo, diga mi cuerpo. Entonces su cuerpo ahora no es suyo, es de Dios, amén. Hebreos 13:15 y 16, “Así que ofrezcamos continuamente a Dios, por medio de Jesucristo, un sacrificio de alabanza, es decir, el fruto de los labios que confiesan su nombre. No se olviden de hacer el bien y de compartir con otros lo que tienen, porque esos son los sacrificios que agradan a Dios.” ¿Qué dice el escritor cuáles son los sacrificios? Alabanza y compartir, y compartir.

Juan 4: 23 dice, “Pero se acerca la hora y ha llegado ya, en que los verdaderos adoradores rendirán culto al Padre en espíritu y en verdad, porque así quiere el Padre que sean los que le adoren.” Me gusta esta parte porque Él dice, “Ahora sus cuerpos son ese sacrificio que yo recibo.” Sus ojos, sus oídos, sus manos, su cuerpo eso es lo que yo recibo. En los otros versículos hablan de alabanza, hablan de alabanza, pero ya hemos hablado anteriormente que muchas veces ocurren dos cosas. Quiero rápidamente comentarle esto que hablábamos con unos hermanos la vez pasada. Cuando nosotros prestamos nuestro cuerpo a la carne, o sea los deseos de la carne y usted en lugar que está se preparando, recuerda que hablamos que el sacerdote se tiene que preparar, recuerda, nos tenemos que preparar. Entonces en lugar que está se preparando para venir al culto, está viendo novelas, está viendo su fútbol, está viendo películas. Así se prepara el sacerdote para venir a alabar al Señor, está haciendo otras cosas, así nos preparamos para alabar al Dios santo. Entonces suceden dos cosas. Cuando venimos a la casa del Señor, no podemos abrir la boca, no nos podemos mover porque hemos prestado nuestro cuerpo a la carne. Pero dice ahí que presentemos nuestro cuerpo como sacrificio vivo, como ese sacrificio que se ponía encima del altar y se quemaba. Es tiempo de que podamos traer nuestro cuerpo también a la casa del Señor como sacrificio y decirle, “Señor, me he preparado para este día.” No solo el día que estamos aquí, toda la semana. “Durante toda la semana he guardado mis ojos Dios, he guardado mis oídos, he guardado mi boca para ti Señor porque mi boca es tuya para darte alabanza Padre.”

Entonces sucede eso o que no podamos abrir nuestra boca, o lo segundo, que nuestra conciencia se muere. Porque he conocido personas que pueden estar aquí, y están en el púlpito, y están saltando, y están brincando, y están hablando en lengua, y están haciendo maldades allá afuera. Su conciencia está muerta porque hemos prestado nuestro cuerpo al enemigo. Y dice el Señor, ustedes son sacerdotes, ya no pueden hacer eso, tienen que prepararse. Prepárese así como nos preparamos para las otras cosas de la vida. Así como la gente se prepara, ya siempre he dejado las cosas listas, las cosas carnales. No, para un trabajo, para venir a la iglesia desde siempre. El sábado en la noche mire, yo planchando, planchando, limpiando los zapatos para dejarlos listos para prepararlos para el trabajo. ¿Verdad? Por eso hay gente que se levanta a las 3 de la mañana para prepararse bien, porque necesita prepararse, porque nadie se va al trabajo cómo se levantó. Puede ser, pero nadie lo hace, nos preparamos. Nadie dice, “Bueno, como yo confío en el Señor, por fe, algo habrá en esta bolsita de comida, así que yo la agarre por fe. ¿Algo habrá ahí? ¿Verdad que no? Hay que preparar algo para que haya algo en esa bolsita. Así que, como sacerdote del Señor. Este para la iglesia, como sacerdote del Señor, tenemos que prepararnos para traer la ofrenda santa al Señor. Yo no le digo que usted no va a disfrutar la vida y va a ser esto, va a salir o va a ser lo otro, pero es que, ay, hablamos de disfrutar la vida y de no olvidarnos del Señor, de lo que Dios quiere, de estar orando para el Señor.

¿Cómo sabemos si nuestra fe es bíblica? ¿Cómo saber si nuestra fe, si lo que hacemos realmente está conforme a la palabra del Señor? Versículo 7. Dice, más arriba, Pedro dice que Cristo es esa roca preciosa para Dios. Pero en el versículo 7, él dice, “Para ustedes los creyentes, esta piedra es preciosa.” Esta piedra es preciosa. Cuando algo es valioso, cuando algo es precioso, lo cuidamos, lo valoramos, lo enseñamos, lo andamos enseñando, cuando algo es precioso. La gente no se aguanta para tomarle fotos a sus niños y subirlas en todos lados, y uno “Qué lindo.” Pero uno dice, me ayuda. Pero uno de padre, “Dios mío, mire, mire mi niño, mire, mírelo.” Si o no, uno porque uno ama, uno lo ama. Ahí hasta las mujeres, “Miren miren miren miren miren.” Entonces la otra que tiene una piedrita chiquita, y la otra así de grandota, la otra “Mire, mire.” Y camina así, lo anda enseñando y el otro mes proponen a la amiga y le dicen cuidadito y te llevas como una piedra, así y camina así enseñando. Por eso la gente se compra cosas de marca que tenga así de gigantesco, y que le guste enseñar el valor de las cosas, cuando uno se identifica con algo, cuando uno cree que es valioso. Es precioso el Evangelio para nosotros, es precioso Cristo para usted, es lo más valioso que usted tiene. ¿Lo dejaría todo por Él?, no conteste. ¿Lo dejaría todo por él?

Mucha gente se preguntan, ¿qué tipo de cargo del ministerio tiene uno? Es cuando, como cuando nos identifican por nuestra carrera, nuestro título, ¿verdad? A la gente le gusta. Ya les he contado yo, tenía un maestro que si no le decíamos doctor no nos volvía a ver. Entonces tenía un doctorado y le decía “Licenciado”, no lo volteaba a ver hasta qué, “Doctor”, “Dígame.” ¿Verdad?, haci es la gente. Como los doctores, los médicos de verdad. Yo estoy seguro, nadie me lo ha confirmado, pero yo estoy seguro que hay una clase en la universidad donde les obligan a los médicos a no quitarse la gabacha nunca. Aunque esté haciendo 40 grados allá afuera y usted anda en el mall comprando y usted no se vaya a quitar la gabacha para que la gente sepa que usted está estudiando medicina. Y les encanta, y andan con la gabacha, y tal vez es de carnicero pero ahí andan. Yo conozco a alguien que hacía eso con una gabacha que no era, que no era de medicina para hacer sus cosas porque es algo valioso para nosotros.

Cuán valioso es Cristo, cuán valioso es ese sacerdocio que Cristo le ha entregado en sus manos. Hermano es muy valioso. Tiene que cuidarlo, usted ahora es sacerdote de Dios, es el sacerdote que pone las manos en el altar de Dios. Por eso tiene que cuidar sus manos, tiene que cuidar sus ojos, tiene que cuidar su boca, tiene que cuidar su corazón. Y por eso hablamos la semana pasada, el Diablo anda rondando, anda rondando, buscando robarse lo suyo. Porque es valioso, porque es valioso lo que Cristo le ha dado, es valioso lo que Él ha puesto en sus manos. No se deje robar lo que el Cristo glorioso ha puesto en usted. De dónde íbamos a salir nosotros que éramos del linaje escogido. ¿Linaje de qué? Si usted viene de los pech, si usted vienen de los toltecas de allá, no de la nación santa de Dios. Algunos de nosotros nos parecemos al Indio Lempira debería dar un bono por eso. Más Cristo, mire que hermoso.

Quiero terminar con esto, mire ahí el final del versículo 9, él dice, “Que Él nos llamó de las tinieblas a su luz.” Eso es lo que Él ha hecho en nosotros, saber que pertenezco a Dios, que he sido escogido desde antes de nacer para servir a Dios. Eso me da identidad. Eso es lo que soy y lo que debo de hacer. Soy un pueblo adquirido, escuche esto, voy a terminar con esto. ¿Qué significa que somos pueblo adquirido? Mire esto. Usted sabe que ahí en museos hay un montón de cosas ordinarias, como zapatos, sombreros, ropa. ¿Ha visto usted alguna vez? Hay un par de zapatos ahí exhibidos. ¿Y qué? Pero no están ahí por su valor, sino porque fueron usados por alguien especial, como un rey. O son importantes porque alguna vez pertenecieron a algún famoso. Dios toma gente ordinaria, y porque Él ha tomado, entonces son especiales. Eso somos nosotros, porque Él nos ha tomado, porque Él nos va a usar, porque Él puede usar. Entonces somos especiales no es porque alguien diga que soy especial. O no, es más, allá afuera le van a decir que usted no tiene nada de especial. Eso sobra quien se lo diga pero hoy la palabra me dice a mí, “Tú eres un sacerdocio santo, eres mío hermano.” Tiene que cuidar lo que Dios le ha dado, si eso es precioso para usted tiene que cuidar lo que Cristo nos ha dado.