En Otra Dirección
Ronald Ayala

Jeremías 6:16 (NVI)
“Así dice el Señor: «Deténganse en los caminos y miren; pregunten por los senderos antiguos. Pregunten por el buen camino, ¡y sigan por él! Así hallarán el descanso anhelado. Pero ellos dijeron: “¡No lo seguiremos!”."
Salmo 139:23-24 (NVI)
“Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis ansiedades. Fíjate si voy por un camino que te ofende y guíame por el camino eterno.
Deuteronomio 5:33 (NVI)
“Sigan por el camino que el Señor su Dios ha trazado para que vivan, prosperen y disfruten de larga vida en la tierra que van a poseer."
Mateo 11:28-30 (NVI)
“Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados; yo les daré descanso. Carguen con mi yugo y aprendan de mí, pues yo soy apacible y humilde de corazón, y encontrarán descanso para sus almas. Porque mi yugo es suave y mi carga es liviana."
Dios les bendiga, hermanos. El Señor está haciendo algo nuevo, amén. El Señor se está moviendo, y cada uno de nosotros tenemos que estar a la expectativa de lo que Dios está haciendo. ¿Sabe? No sé si alguna vez usted, ha ido a algún lugar, le han dado alguna dirección, un lugar que usted no conoce. Ha tenido que ir y antes del GPS en los teléfonos, tal vez un lugar que no está ahí en el teléfono y lo mandan a hacer algo o tiene que ir a hacer algo y se perdió. ¿A quién le pasó eso? Perderse a un lugar donde sabía que tenía que ir a un lugar pero se perdió. ¿Verdad? Porque tal vez la dirección no estaba correcta o lo que sea y a veces toca caminar mucho, a veces toca regresar, dar la vuelta, regresar y toca tal vez detenerse en un momento y preguntar. Por ese lugar al donde nosotros íbamos, porque pues se desvió del camino y no llegó a su destino y a veces es necesario preguntar.
¿Saben? La Biblia constantemente nos menciona que el camino, que la religión, vamos a llamarlo de esa manera, o esa relación, la verdadera relación con Dios, la verdadera religión, es un camino, es como un camino. Y Jesús dijo claramente, yo soy el camino, la verdad y la vida, y nadie llega al Padre si no es por mí. ¿Por qué dijo esto Jesús? ¿Sabe hermano? Porque hay muchos caminos, depende de lo que usted quiera en la vida, hay muchos caminos, hay muchas direcciones. Uno puede llegar a muchos lados en la vida, pero solo hay un camino hacia el Padre. Eso sí, solo hay un camino hacia el Padre y es Cristo Jesús. Religiones también hay muchas. Evangelios también hay muchos. De hecho, Pablo le dijo a los gálatas, tengan cuidado porque andan predicando otros evangelios. Pero aunque ángeles vinieran aquí y les predicaran otro evangelio, ustedes no lo crean.
Solo hay un camino, un evangelio y ese es Cristo resucitado. Ese es el único y verdadero camino. No hay más. Pero lo cierto es que en la vida, como cuando tratamos de llegar a algún lado, a veces nos perdemos. ¿Verdad? Porque el camino tal vez no está tan claro. Y el otro día nos preguntábamos una pregunta que mucha gente se hace. ¿Por qué la iglesia de ahora, yo hablo de la iglesia global, ¿Por qué la iglesia de ahora no se parece a la iglesia primitiva? ¿Por qué no se parece a la iglesia que leemos nosotros en el libro de Hechos? Y yo creo que una de las razones, porque son muchas, es porque tal vez la iglesia ha tomado otro camino, ha tomado la vía rápida. ¿Ha visto usted que ahora aquí han hecho esas vías rápidas? Que de rápidas no tienen mucho, no hay mucha rapidez, pero así le llaman, ¿no? Porque el mundo así está cambiando.
Todo tiene que ser rápido y entonces, la tecnología nos ha hecho que seamos impacientes y todos lo queremos rápido. Todos queremos que se resuelva así. Y todas esas cosas han entrado a la iglesia. Parece que se ha tomado un camino incorrecto. Porque si el fruto no se parece al que se producía antes, quiere decir que se está haciendo de manera incorrecta. Jesús les mandó a ser discípulos. Jesús nos mandó a ser discípulos y le dijo, enséñenles a obedecer lo que han aprendido de mí. Esa es la instrucción. Como leímos el otro día, que Pablo les decía a los efesios, sean imitadores de Dios. Imiten a Dios, no todas las otras cosas. Tenemos un modelo a seguir. ¿Y sabes las iglesias crecen? Porque es cierto. En número, porque cada vez hay más iglesias. En ciertos lugares como aquí hay más iglesias que pulperías. Y también las iglesias crecen en número porque adentro hay un montón de gente. Iglesias de 5 mil personas de 10 mil personas, las iglesias se hacen modernas, tecnológicas adoptan muchas cosas del mundo, unas buenas y otras no, porque no vamos a decir que todo lo de afuera es malo, pero se hacen modernas, verdad y tienen pantallas, y tienen luces y tienen redes sociales y tienen videos, y hacen conciertos y de todo, hay de todo ahora, verdad, todo está evolucionando y cambiando, pero hay una pregunta que debemos hacernos y es, ¿La iglesia de hoy se parece a Jesús? Nos parecemos a Jesús porque vamos cambiando y nos vamos modernizando pero a eso realmente nos ha llamado la palabra de Dios. ¿Nos parecemos a Cristo?
""No importa si está llena la iglesia, no importa si hace muchas cosas el cristiano. ¿Se parece a su maestro?..."
El otro día estaba yo alegre porque me acerqué a unos árboles que antes estaban tullidos y después de mucho tiempo de regarlos empezaron a florecer y ahora están muy verdes y llenos de hojas y empezaron a dar fruto y uno dice, “Wow que bien, como está dando, está produciendo, está creciendo, está dando fruto.” Pero al acercarme me di cuenta de algo, el fruto no estaba bueno, así que de qué sirve que el árbol esté grandote, lleno de fruto, lleno de hojas, si no se puede comer. ¿Para qué sirve ese árbol? Dice la palabra de Dios. Porque hay algo interesante que pegó en mi corazón de eso. Es que la Biblia no dice que hay que dar fruto. La Biblia dice que hay dos tipos de fruto. O sea que hay uno bueno y uno malo. Así que no importa si da fruto. El fruto se tiene que probar. No importa lo que se hace. No importan las hojas. No importa si parece verde. No importa si, como hemos venido hablando, tantas cosas que se hacen. No importa si está llena la iglesia, no importa si hace muchas cosas el cristiano. ¿Se parece a su maestro? ¿Se parece a Jesús? ¿Está dando el mismo fruto que su maestro? No importa que tenga fruto. El fruto tiene que ser bueno. Porque el fruto de Cristo era bueno. Entonces eso es lo que tenemos que buscar nosotros. Y podríamos decir entonces hoy, la iglesia está dando fruto. ¿Qué cristianos está produciendo hoy la iglesia? ¿Qué tipo de cristianos está produciendo la iglesia? Porque produce cristianos.
Todo el mundo es cristiano ahora aquí. Usted va a cualquier lado y por eso ya las iglesias no evangelizan aquí. Porque usted toca todas las puertas y todo el mundo es cristiano. Todo el mundo conoce a Dios. ¿Hay cristianos? Sí. ¿Son como los de antes? Claro que pueden ser. Pero tal vez es tiempo de detenerse, y examinar, y empezar a caminar en la dirección correcta otra vez. Solo hay un camino. Pero la verdad es que dice la palabra de Dios que hay uno ancho y uno estrecho. Y a veces tenemos que detenernos para examinar si estamos en ese camino. Porque si ese fruto no se parece al de nuestro maestro, tenemos que dar la vuelta. Pero vamos a ir a la palabra, a ver el consejo que el profeta Jeremías le estaba dando a su pueblo. Jeremías capítulo 6 en el verso 16. Jeremías capítulo 6, verso 16. “Así dice el Señor: Deténganse en los caminos y miren; pregunten por los senderos antiguos. Pregunten por el buen camino, ¡y no se aparten de él! Así hallarán el descanso anhelado.” Esta es la palabra que todo el mundo conoce porque en la reina Valera dice las sendas antiguas. Preparen, párense, deténganse un momento y pregunten por las sendas antiguas. Esto es un llamado a reflexionar a detenerse en el camino, un momento para examinar nuestra propia vida. Deténgase en el camino, deténgase un momento y examine su vida. Deténgase en medio de todo lo que está haciendo, en medio de tantos ajetreos, en medio del trabajo, en medio de los niños, en medio del colegio, en medio de los estudios, en medio de las deudas, en medio de las enfermedades, en medio de los problemas, en medio de todo eso. Deténgase un momento y examine lo que está haciendo. Y pregúntese, ¿lo que estoy haciendo está en la voluntad de Dios? Estas personas con las que estoy yo, ¿están en la voluntad de Dios? Esto que estoy emprendiendo, ¿está en la voluntad de Dios? Dios me lo dijo, Dios me dio permiso. Es un llamado a examinar nuestro estilo de vida y nuestra vida espiritual.
¿Hacia dónde nos dirigimos? ¿Estamos caminando en su voluntad? Salmos capítulo 139. Salmos capítulo 139. Todos los versículos están aquí enfrente. Salmo capítulo 139, versos 23 y 24 dice, “Examíname, oh Dios, y sondea mi corazón.” Un pequeño paréntesis. Esto lo hemos escuchado muchas veces. Pero mi pregunta es, ¿Quién lo hace? ¿Sabe por qué no se hace? Porque se necesita humildad para hacer eso. Un corazón humilde para poder decir, “Examíname oh Dios y sondea mi corazón, ponme a prueba y sondea mis pensamientos.” Mire el otro, “Fíjate si voy por mal camino, guíame por el camino.” “Fíjate.” ¿Por qué? Porque a mí, mi camino se parece bueno porque a mí, mi vida me parece buena, porque a mí me parece que lo que estoy haciendo está bien, porque a mí, mi trabajo me parece bueno, porque mis amigos me parecen buenos, porque mis decisiones me parecen buenas. Ese es el camino, deténgase un momento en el camino en la vida y pregúntele al Señor, “¿Señor voy por buen camino? Guíame, guíame.” Porque nosotros muchas veces estamos en el camino ‘correcto’ decimos y aunque nos digan que, “No”, aunque nos digan, “No hermano ese no es el camino, esa no es la decisión. ¿Dios le dijo que se fuera por ahí?” Somos tercos, somos tercos, y nos equivocamos en confiar en nuestras capacidades, y en lo que nos rodea. Recordemos que Dios llevaba a su pueblo en el desierto como una columna de fuego y una columna de nubes y esa columna se movía cuando ella quería, no cuando el pueblo quería y el pueblo tenía que ir detrás de la columna. El pueblo se movía y la columna iba detrás, qué es lo que nosotros queremos hacer con Dios. “Dios, voy a hacer esto. Bendícelo.” Eso es lo que nosotros queremos hacer. Queremos agarrar camino en el desierto y decirle a la columna, “Sígueme.” Que yo quiero hacer esto. Todo el mundo dice, “Señor, confío en ti. Lo dejo en tus manos. Lo dejo en tus manos.”
El otro día, le voy a contar esto. El otro día iba con un hermano, íbamos para un lugar. Y este hermano está acostumbrado a la tecnología y siempre que está en el carro pone la dirección a donde va siempre en la aplicación, en el GPS. Aunque vaya a la pulpería de aquí a la esquina, la pone, va para ir ahí. Así es, ya se acostumbró a eso. Pero saben, a veces las cosas modernas fallan. Las cosas modernas fallan. El otro día íbamos a un lugar. Él no sabía exactamente dónde iba. Yo más o menos conocía el camino. Pero él puso la dirección en la aplicación, pero puso mal la dirección. La puso mala, obviamente el camino estaba malo. Así que empezamos al camino. Y como en la vida habían dos caminos, y yo le dije, “Es por acá.” Y él dijo, “Sí, pero esto dice que es por acá.” “Yo conozco y es por acá.” “Si nos vamos por acá vas a tener que dar una vuelta”, “No, pero esto dice que es por acá”, y se fue por ahí. Avanzamos un poco más y se dio cuenta que no era el camino, entonces le dije un poco más adelante, “Pero si doblas por acá, el retorno va a ser menos, y podremos alcanzar la dirección.” Y dijo, “Pero es que me sigue diciendo que vaya por acá, me sigue diciendo.” Y que creen que hizo, se fue por donde le decía y confió en lo que él confía y ¿que pasó?, la vuelta fue tan grande, el retorno, siempre se puede retornar en la vida hermano. Siempre se puede volver, pero fue tan grande, a veces se puede retornar de poco, y no hay mucho que enmendar. Pero a veces cuando nos dejamos llevar por la terquedad, la vuelta es tan grande. Que perdemos muchas cosas en el camino, puede retornar, pero se pierden cosas.
"Entonces deje de andar por su camino, deje de hacer sus propias sendas y volvámonos a los caminos del Señor."
Se pueden perder muchas cosas y quiero decirle esto, que a veces le he dicho a algunas personas, nuestra falta de humildad, nuestra falta de conexión con Dios, nos lleva a decir cosas que parecen religiosas. Como decir, “Yo lo dejo en manos de Dios, mi vida está en manos de Dios.” ¿Qué quiere decir con eso? Yo le voy a decir, que no ora, eso quiere decir eso. Que usted no ora, que usted no oye a Dios. Eso quiere decir. Yo todo lo dejo en manos de Dios. Le voy a dar un ejemplo, la gente dice, “Voy a pedir trabajo aquí, si sale es de Dios, si no sale, no es de Dios.” ¿Por qué? Porque usted lo dijo. Porque usted lo dijo. “Todo funciona así en la Biblia.” No, no funciona así. Si todo funcionara así, entonces Eva hubiera dicho, “Bueno, ahí estaba la oportunidad del árbol, porque Dios lo permitió. La puerta estaba abierta y Dios lo permitió.” José hubiera dicho, “Bueno, ahí está la muchacha, ahí está la esposa de Faraón, Dios lo permitió porque está sola. Dios me abrió esa puerta así que hay que aprovechar.” Sansón me hubiera dicho, “Dios me abrió la puerta con la filistea aquí porque ahí está, disponible para mí.” ¿Porqué esté disponible, es porque Dios ha abierto puertas? ¿Verdad que no? Hay que conectarse con Dios, y aprender a tener temor de Dios. “Fíjate si voy por mal camino y guíame.” ¿Quién quiere que el Señor lo guíe? Entonces deje de andar por su camino, deje de hacer sus propias sendas y volvámonos a los caminos del Señor. Volvámonos a pedirle al Señor guíame.
Nosotros confiamos en nuestro trabajo, en nuestra familia, en nuestra pareja, en los talentos, en las capacidades, en los títulos. Pero nada de eso nos va a sostener, nada de eso nos va a dar paz y seguridad en nuestra alma. Nada de eso va a hacer que se cumpla el propósito de Dios en nuestra vida. Dicen en Jeremías, regresamos a Jeremías 16. No se vaya de ahí. ¿Qué dice ahí usted? Mire ahí. Deténganse los caminos. Ok, examinen y miren. Miren bien y pregunten. Miren bien y pregunten. Porque no basta con detenerse. Hay que observar con discernimiento. Y cuando hablo de sendas antiguas, hermano, estoy hablando yo de cosas de principios, de costumbres humanas, de cosas viejas, de las iglesias, las sendas antiguas, son los principios bíblicos establecidos por Dios para su pueblo. ¿Y cuáles son esos? La verdad, la obediencia, la fe, la santidad. ¿A dónde se habla de santidad ahora? Dígame eso son las sendas antiguas, volver a la fe, a la obediencia, dejar la terquedad porque la gente dice bueno Dios me dará verdad lo que yo le estoy pidiendo, eso no es lo que la Biblia dice. Guíame por tus caminos, no, acompáñame en mis caminos Dios. Eso es lo que la iglesia hoy está enseñando, que Dios lo va a acompañar en sus caminos. Pero en la palabra dice, Señor, bueno, ¿cómo se va a atrever usted a creer? ¿Qué le va a decir a Dios? Deja lo que estás haciendo, acompañarme en mi camino. ¿Qué es esa arrogancia de nosotros? Esa es la arrogancia de la iglesia y muchos han abandonado los fundamentos bíblicos por la comodidad y el modernismo espiritual.
Hermano, hoy las iglesias se hacen tantas cosas. Hay que entretener a la gente. Porque si no la gente se aburre. Se aburre la gente. Hay que hacer cosas. Hay que hacer actividades. Hay que hacer esto, lo otro. Porque la gente se aburre, se duerme. Queremos pelear a la manera del mundo, con las armas del mundo. Queremos entretener a la gente porque las iglesias ahora dicen, “Bueno, es que hay muchas competencias. Es que hay las redes. Es que los videos, la televisión, la música, entonces tenemos que entretener a los jóvenes porque si no se aburren y se van.” Pero eso no fue lo que dijo Cristo, Cristo le dijo a la iglesia, "Oren para que no entren en tentación.” Oren, oren. “Pedro te estás durmiendo, orá.” “Juan que pasa que te estás durmiendo, orá, para que no entren en tentación.” Pero como no oran, caen a todas las tentaciones, en todas. Ahora vamos entendiendo un poquito más nuestra vida. Porque vamos, “Ay señor, qué pasa con mi vida.” Ore para que no caiga en tentación porque la tentación es una trampa, la tentación es una trampa. Dice la Biblia que el enemigo es como un león rugiente, que anda buscando destruir, y el león ataca. El león no es como otros animales, él se acerca lo más que puede sin ser detectado, cuando el otro animal se da cuenta, ya lo tiene aquí y no puede escapar. Así es el enemigo, así es el enemigo. Ore para que no caiga en la trampa, y la trampa no solo son vicios, no solo son mujeres, y hombres. Es la trampa del enemigo. Todo, muchas cosas, la trampa del enemigo. La codicia en la avaricia, eso también es trampa del enemigo, eso también es la tentación en la que puede caer, en envidia, en la amargura.
Porque la amargura puede ser una trampa del enemigo, porque alguien le hace algo. Pero dice el Señor, “Perdona.” ¿Cuántas veces? Hasta 7 veces, 70 veces, mil veces. “Hay que perdonarlo porque así como yo te perdoné, tú tienes que perdonar.” Así que no caigas en la trampa de guardar amargura y resentimiento en tu corazón, porque el diablo va a usar eso en tu contra, eso es una trampa. Ora, para que no caigas en la tentación de guardar amargura y resentimiento en tu corazón. No solo para que no anden viendo mujeres, no solo para que no anden viendo lo que no tienes que ver, y escuchando lo que no tienes que escuchar, y vistiéndote como no te tienes que vestir, y provocando a la gente. No solo eso. Que está guardado ahí en el corazón. Porque le damos cabida. Ore, para que no entre en tentación. Estén alerta y ore. Eso es Mateo 26, 41. Cuando el Señor iba a ser entregado. Pero como no ora, está metido en todas las tentaciones, hay gente que cae. Y si, yo no le voy a decir, caio. Pero es que hay otra gente que anda buscando las tentaciones. Anda buscando caer, anda buscando probar, porque quiere probar el mundo, quiere estar ahí, metido. Pero hay que volver a las raíces, al inicio, a esas sendas. Aquello que producía buenos árboles, aquello que producía hombres rectos, hombres derechos, hombres honorables, hombres íntegros, para la sociedad y para la iglesia, para sus familias. Que está produciendo la iglesia ahora. Hay gente que siempre está en problemas y en tentaciones y en desánimo. Y le preguntan al Señor, “¿Señor, y qué pasa?” Y siempre están preguntando.
Pero lo cierto es que la palabra nos está llamando a examinar nuestra vida, a ver nuestro camino, a tomar decisiones correctas, y ver si es que estamos yendo por esa vía rápida. ¿Sabe cuál? Le repito, la vía rápida de la comodidad. Las sendas antiguas, el camino de Dios, no tiene que ver nada con la comodidad. Pregúntele a alguien ahí al lado, ¿Está cómodo? ¿Qué le dijo? ¿Está cómodo de su vida? Hermano, poco a poco se va dejando lo que era de Dios. Poco a poco se va dejando lo sagrado. Poco a poco se va volviendo ordinario. Muchos desprecian las sendas antiguas. Quizás porque dicen que son anticuadas o están pasadas de moda, la iglesia debe ser moderna el cristiano debe ser moderno. Lo cierto es que en la palabra de Dios que es donde encontramos su camino, hay vida eterna, y hay salvación. Aquí no hay nada anticuado y si fuera anticuado, eso es lo que yo quiero hermano, salvación y sabiduría. Quédese con toda su modernidad y con su vida, verdad, y su comodidad que les ha traído. Y esto es como todo verdad. Hay gente que hoy, yo conozco gente que no tiene un microondas por ejemplo. ¿Se puede vivir sin un microondas? Claro, ¿Hace cuánto existe el microondas? ¿Cuánto tiempo ha vivido la humanidad sin un microondas? Dígame usted, ¿Ha sobrevivido el hombre? Ah, pero usted que, los cipotes que nacieron en su casa ya con un micro, le quitan el micro, ¿Y cómo hace la sopa instantánea? Ahora, quítenle la sopa instantánea, pero hay gente, que hoy va al monte a cortar leña, a traer leña, a partirla, a acomodarla en su fuego, a encender el fuego, a preparar la olla para hacer café. Le toma dos días para hacerse una taza de café, y usted que porque no se caliente en un minuto el agua en el micro se hace fea. Yo no le estoy diciendo que esto es bueno y lo otro es malo, yo lo que le estoy diciendo es que nosotros queremos que nuestra vida espiritual sea así. Pero todo tiene un precio, y las cosas en el camino del Señor no es así.
El camino del Señor no es sentarse el domingo y escuchar lo que el hermano preparó y decir, “Bueno Señor ya hice mi tarea, estoy en el Señor, y me voy a hacer mi vida como quiera.” Si ese es su pensamiento, déjeme decirle que usted está haciendo sopas instantáneas con su vida. Eso es lo que estamos haciendo, se va a mantener un momento, pero eso no lo va a sostener para la vida. Deuteronomio, capítulo 5 verso 33, mire aquí enfrente, Deuteronomio capítulo 5 verso 33. “Sigan por el camino que el Señor su Dios les ha trazado para que vivan, prosperen y disfruten de larga vida en la tierra que van a poseer.” ¿Qué dice la palabra del Señor? Que Dios los bendiga en sus caminos, en sus cosas, en sus proyectos, en sus sueños. Sigan por el camino que Dios ya ha trazado. Y bendito Dios si me permite acomodarse a mí a sus caminos, a su reino, a su voluntad, que mi trabajo se acomode al reino de Dios, que mi familia se acomode al reino de Dios, todo en mi ser se acomode al reino. Sigan por ese camino y así seguimos leyendo en Jeremías, deténganse los caminos y miren, pregunten por los senderos antiguos, pregunten por el buen camino. En la Reyna Valera dice, anden, anda, por el buen camino, o sea, siga el buen camino. Porque, volvemos, no solo es pararse verlo y decir, ah ese es el camino sino que hay que andar por ese camino, no basta con saber cuál es el camino, implica renuncia, perseverancia, disciplina, no alcanza con conocer cuál es la voluntad de Dios, se debe estar dispuesto a andar. En la voluntad de Dios, es decir, vivir de acuerdo a la voluntad de Dios con perseverancia. No podemos vivir de recuerdos, o de experiencias de otra gente, ¿verdad? Porque otra gente ha sido tocada por Dios. No podemos vivir así. Dios prepara a cada uno. Y tenemos que estarnos renovando constantemente cada uno de nosotros.
Nosotros leemos en los Salmos, a David, que él siempre está diciendo, mi alma te anhela, mi alma te alaba, como deseo estar contigo, Señor, en tu casa. Deseo estar en tu presencia. Mi alma está seca. Y sabemos cuál es la historia de David. Dios lo escogió desde muy joven, para una tarea grandísima. Ser el rey de Israel. Pero recordamos su historia. Cómo Dios lo llevó ahí, a él lo fueron ungir. Y cuando lo andaba buscando el profeta, no lo encontró, porque él andaba cuidando ovejas. A él le habían dado una obligación, cuidar ovejas. ¿Y qué estaba haciendo? Cuidando ovejas. Llega el profeta. Ungen a David como rey, y que crees que hizo David después de ser ungido como rey. Dijo, fue de mi capa, mi caballo blanco, se fue a cuidar ovejas de nuevo. Regresó a cuidar las ovejas de su padre. ¿Porque? Porque él no iba a descuidar la obligación que se le había dado. ¿Nosotros sabemos cuáles son nuestras obligaciones? ¿Qué es lo que debemos hacer? Yo soy padre, y mi obligación como padre no es darle de comer, no es solo darle de comer a mis hijos, es orar por ellos, es aconsejar. ¿Y acaso alguien como yo, con esta mente, puedo dar un buen consejo? No sé, pero si voy al consejo de la palabra. Así que tengo una obligación, agarrar este consejo y darlo. Esa es mi obligación. No tengo que despreciar eso porque hay otras cosas más.
Así que David viene y sigue trabajando. Saúl lo manda a llamar, porque lo atormentaban unos espíritus. Y la gente dice, conocemos a alguien, conocemos a alguien, que no solo es que sabe tocar, porque los que saben tocar hay muchos, hay muchos que saben tocar el arpa, rey, porque él dijo, alguien que me toque el arpa, y alguien dijo, yo conozco uno, pero no solo sabe tocar, es tipazo. Mira, aparte de que es tipazo, chaparrito, morenito, pelito, mira, se arregla, se baña y todo. Pero no solo eso, Dios está con él. Porque los que tocan de esos hay un montón, pero hay uno que Dios está con él. Y cuando David tocaba, los chamucos le calmaban al rey. Dios estaba con él. Dios lo iba preparando a él en cada momento, en cada paso que él iba dando porque David, y ahí se iba viendo el carácter de David, el carácter de un hombre, porque David le ofrecía quedarse en el palacio, trabajar para él y que hacía él, se regresaba a cuidar las ovejas de su padre, porque Dios lo tenía haciendo eso. Y Dios lo estaba preparando en esas cosas.
Todos saben que David es famoso porque derrotó al gigante. Porque cuando llegó a Goliat, él lo derrotó y él fue famoso por eso. Pero él jamás hubiera derrotado a Goliat, si no hubiera peleado con el oso y con el león. ¿Dónde? Estando con las ovejas. Estando con las ovejas. Dios no nos va a entregar otras cosas, si nosotros no hacemos lo que Él nos ha mandado hacer. Ore para que no caiga en tentación. Suelte eso. Suéltalo. Suéltalo. Que Dios le va a entregar algo para usarlo en otra cosa después. Que la gente hoy sueña con grandes cosas. Con ser famoso, que esto, que lo otro. Pero no puede, ni lo básico. No puede cuidar sus ojos. No puede guardar su corazón. No puede perdonar. Venza lo que tiene ahí lo que tiene ahí al lado. Ahora yo le voy a decir algo. Él se hizo famoso por el gigante, pero usted me dirá si pelear con un león o con un oso es así de fácil, vaya métase a este cacho y métase ahí donde está el león a ver y el oso. ¿Cuánto miden los osos? Hay osos de más de 3 metros también igual que Goliat, entonces no es que se imagina usted peleando con un oso. Y cualquiera hubiera dicho no hombre que se coma la oveja, y así hacemos muchas cosas de la vida nosotros, no hombre solo es la oración que se la lleve. Solo es un poco de obediencia.
"de rodillas se gana la batalla, clamando, clamando al Señor con obediencia, con integridad. Así se gana la batalla."
Dios me conoce mi corazón que se la lleve, pero él no dejó ir una sola, y por eso él estaba preparado. Él estaba preparado, y cuando llegó, el gigante le dijo, “Mira, ven este pechito, mira, porque yo salgo a correr todas las mañanas y voy al equinot que está ahí en la plaza de ahí enfrente, mira, mira, mira Goliat. Vos me venís a desafiar al ejército de Israel. Si vos no tenés seguidores en Instagram, mira cuantos tengo yo. Mira, avergonzate, Goliat. Mira cuantos seguidores tengo yo.” Eso se trata ahora la iglesia, eso se trata todo. “El Señor me libró y te va a entregar en mis manos, te va a entregar en mis manos, gigante, cualquiera que sea y hoy te voy a cortar la cabeza porque el Señor te va a entregar en mis manos.” Usted tiene que entender algo, que las batallas todavía se ganan como se ganaban antes, de rodillas, de rodillas se gana la batalla, clamando, clamando al Señor con obediencia, con integridad. Así se gana la batalla. David fue un hombre íntegro, no dejó escapar ni una oveja de su padre y Dios, entonces, lo guardó en el día de la prueba. No crea que cuando venga la prueba va a decir, “Ay señor ayúdame”, él estaba preparado porque vivía en verdad y en obediencia. Esas son las sendas antiguas, mi estimado. Cuando venga el día malo, Dios lo librará. Dios lo librará. Dios lo librará y él te entregará en mis manos, y así lo hizo, y se hizo famoso por derrotar gigantes. Y qué hizo David después de eso, ¿se fue a su palacio? No, siguió peleando. Lo pusieron a cargo de los ejércitos del reino.
Así que yo me imagino a David siempre, o sea, por muchos años un poco sucio, ¿verdad? Montado en un caballo con el pelo largo así. Iba todo barbón y sucio, y así con los amigos porque inspiró a toda una generación de guerreros. Y andaban, y Saúl decía allá están aquellos, y ahí iban y el Señor les daba la victoria, y andaban peleando. Y no andaban ellos, decía un guerrero, “y vos vamos a tomarnos una granita ya hermano, mira que estoy cansado hermano David, que sabe la vida, mi esposa.” ¡Que cual!, allá está el enemigo y Dios nos va a entregar en nuestras manos, al enemigo. Y a David lo andaban buscando para matarlo, y lo perseguían, y esto pero el Señor estaba con él. ¿Por qué? Porque él anhelaba estar con Dios, y vivía una vida íntegra delante del Señor. Pero, como todo en la vida, le pasó algo a David. Y es que un día llegó al palacio, por fin, aquel guerrero, valiente, que caminaba con sus espadas. Que andaba con aquellos hombres que dice, con los valientes de la canción que cantamos nosotros, que dice que pelearon tanto que las espadas se le quedaron pegadas en la mano. Que por un poquito de agua dice que mataron a cientos de filisteos y entraron en un campamento. Eran como ramo y suéseme todas ahí entrando y matando, para conseguir un vasito con agua. Porque Dios está con nosotros. Y esos eran los hombres de antes y los de ahora, “Ay, no le voy a poner un filtro a esta foto.” Y entonces llega la calamidad, entra al palacio y ahora la vida le cambia. Dios lo llevó ahí, Dios lo llevó ahí. Ojo, Dios lo llevó ahí, y Dios le dio el palacio, y el reino por su corazón. Pero por su corazón de guerrero.
"Porque cuando la comodidad llega…Usted puede ver que sus hijos se están perdiendo y estar cómodo con ellos."
Pero fíjese usted que un día como ya él no dormía en la piedra. Dormía en el monte en la piedra, usted claro el día de la batalla que iba a quedar acostado ahí. En planito se levantaba porque le dolían las costillas de estar ahí, así rapidito se levantaba a pelear. Pero como ahora está en el palacio, con una cama tamaño king, acolchonada con un edredón peludo, como un tigre así. Tiene aire acondicionado, están unas mujeres con unas palmeras ahí. La vida le cambió. Y dice la palabra, que el día en que los reyes salen a la guerra, David se quedó durmiendo. Específicamente dice, y David levantándose por la tarde, por la tarde, porque como ya no estaba durmiendo en la piedra, en el monte. Porque cuando la comodidad llega, cuando usted está tan cómodo, y ojo, y quiero hacer un alto aquí. Si bien es cierto, estoy haciendo un ejemplo de la cama cómoda, y usted dirá, “Ay a mi los resueltos se me meten de mi cama, y esto, y lo otro.” No estoy hablando de cosas materiales, no quiero hacer énfasis en que la comodidad de la vida viene por cosas materiales, porque usted puede estar durmiendo aquí en la calle y estar cómodo con eso. Usted puede ver que sus hijos se están perdiendo y estar cómodo con ellos. Usted puede ver que sus amigos se van a perder en el infierno y estar cómodo con ellos.
Así que cuando la comodidad entró en David, el primer día, en vez de estar haciendo lo que tenía que hacer, ¿Qué tenía que estar haciendo? ¿Qué dijo Jesús que teníamos que estar haciendo? Entonces, ¿Qué no estaba haciendo David? Usted cree que si David hubiera estado orando, se hubiera asomado para ver a la cipota, dígame, si hubiera estado orando, hubiera golpeado ver a la mujer que se estaba bañando. Dígame usted si está orando, si está ayunando. Un día que un hombre para aquellos que tienen problemas con la pornografía, y que no pueden dejar de ver mujeres, dígame usted salga a la calle en ayuno y en oración, aunque tenga que trabajar. Salga a la calle en ayuno a ver si va a voltear a ver a una mujer con lujuria mientras está ayunando, ah, dígame a ver si va a poder. Pero cómo va a haber demasiada comodidad, claro, va a ver la mujer y se va a acordar, ve, estoy ayunando, estoy para el Señor. Claro, está bien, y se va a hacer para un lado, pero como no lo hace, como David en la primera. Mantiene la llamada, en la primera, y entonces el rey David se convirtió en el típico evangélico dominguero. En la primera, lo tumbó. Evangélico dominguero. En la primera prueba lo tumbó.
Aquel que se peleaba con un oso, a mano, no con una pistola, a mano, porque se acomodó. Pregúntale de nuevo al que tiene al lado, ¿Está cómodo? ¿Qué le contestó? El profeta Jeremías le dice a Israel, en un tiempo donde hay muchos problemas ya, vendrá el enemigo, y los va a destruir. Tienen que reflexionar porque les está viniendo esto y, ¿Sabe? Esa gente ya no sabe pelear. Esa gente a la que Jeremías le está hablando ya no sabe pelear. Es más, David, mire cómo es la cosa. David, que inspiró al pueblo por matar a un gigante, se levantaron guerreros. Pero dice la palabra del Señor, que con el tiempo, después de todo esto que pasó, volvieron a la guerra mucho tiempo después y había más gigantes. Y dice que un gigante iba a matar a David facilito, lo tumbó y lo iba a matar. Y tuvo que venir en ayuda a Abisai, sobrino de él, y mató al gigante. Aquel que había andado por ahí, que le había enseñado a los niños cómo se hacía. Él iba a fallecer en ese momento ahí. Y ya no es porque era viejo. No es porque era viejo. La gente le dijo, David, quédese guardado en la casa, porque lo vamos a perder. Pero no era porque David era viejo, ¿Sabe? Porque la palabra nos dice que Caleb, ¿Cierto? Que a los, ¿Cuántos eran? 80 y pico de años. Le dijo al Señor y a Josué, denme aquel monte. ¡Aquel monte está lleno de gigantes! ¡Me los he hecho todos! Y así fue y lo hizo, y lo derrotó a todos. Esa montaña es mía. Dios dijo que eso era mío, yo voy y el Señor me entregará mis manos. De más de 80 años. Y fue y hizo lo que tenía que hacer. Así que no se trata de la edad. No se trata de que ahora ya no puedo. Es que ahora estoy ocupado. Es que tengo muchas cosas que hacer. Tengo muchas cosas que hacer, paso muy ocupado. Pues sí, ahora vendrá el gigante. Y en la primera, lo va a tumbar. Pero dice el Señor, exánime. Examine su caminar, y vuelvan a lo que antes estaban haciendo.
Esa gente ya no sabía pelear. La gente decía, no hombre, esa es la religión, esas cosas son viejas. Pero lo cierto es que lo único que ellos tenían seguro en ese tiempo era la presencia de Dios. Y ellos no querían regresar a eso, hermano. Ellos querían tener una religión de rituales. Algo que ya me digan, tiene que ser así, así, así. Eran culpables de haber dejado a su primer amado. Y cuando eso pasa, cuando el tiempo pasa y no se examina cómo estamos caminando, así como el hermano que siguió el camino, y no se detuvo a pesar del consejo, tiene que dar la vuelta más grande, entonces tiene que caminar más, entonces tiene que hacer mucho más esfuerzo. Entonces con el tiempo se siente la pesadez, y el cansancio, y la aflicción, y ya la gente no puede disfrutar. Y está la alabanza y no puede disfrutar, está cansado, está afligido y no sabe por qué. Y viene la rutina y vienen los rituales. Y ya la iglesia una rutina, no hay nada sagrado. No hay nada extraordinario. Pero no es por cómo se hacen las cosas. Es porque yo, así lo veo. Que no hay nada sagrado en mi vida. No es porque no hay nada sagrado en la iglesia. Es porque no hay nada sagrado en su vida. ¿Acaso vemos la presencia de Dios como algo sagrado? ¿Tratamos la presencia de Dios como algo sagrado? A pesar de que David inspiró a toda esa generación, luego él no terminó bien, terminó cansado por no haber vuelto a tiempo. Pero la promesa de Dios, al final del versículo 16 de Jeremías, dice que así el que se detenga, el que reflexione y el que ande por ese camino, entonces hallará descanso. Hallará descanso. Si hay algo que nuestra sociedad no tiene, es descanso. Aquí y aquí. No hay descanso. La vida es ajetreada y los problemas, la deuda, y todo. No hay descanso. Pero esa es la promesa de Dios, porque el camino de Dios conduce a la paz y la seguridad.
Quiero terminar en Mateo capítulo 11, versículo 28. Hay muchos que buscan el descanso en las cosas materiales, pero como vimos en la historia de David, ese descanso, esa comodidad, también trajo más problemas a su vida, trajo la peor época de su vida. Por haber abandonado los principios bíblicos. Dice la palabra del Señor. Mateo capítulo 11 verso 28, “Vengan a mí todos ustedes que están cansados.”¿Quién está cansado? Eso sí se escucha fuerte Jesucristo. Pero es cierto, no quería decirlo. “Vengan a mí, los que están cansados y agobiados.” ¿Quién está agobiado? No lo digo. ¿Sabe qué pasa? Que la sociedad de hoy es indiferente. Hoy la gente está más preocupada por andar un teléfono actual, unos buenos tenis, que por otras cosas. Que por tener relaciones valiosas, amistades valiosas, pláticas valiosas. Y muchos de nosotros, lo que hemos hecho, para no decir amén a este versículo. Para que cuando alguien nos pregunte si estamos afligidos, no decir amén, y que nosotros mismos hemos endurecido nuestro corazón.
Porque no puede ser, que hayamos perdido tantas batallas, hayamos caído tantas veces, hayamos fracasado tanto, y estemos perdiendo cosas tan valiosas en nuestra vida. Y no podemos decir, “Señor, estoy cansado, estoy afligido por lo que está pasando en mi casa.” No estoy afligido porque mañana sube la gasolina otra vez, y entonces los huevos van a subir otra vez, y la ropa subir otra vez, y la luz va a subir otra vez, y las mensualidades suben otra vez. Eso si lo aflita. Pero es lo que ha hecho el pecado, y la indiferencia. Que no podamos ver las cosas importantes de la vida. Y afligirnos por eso. Afligirnos, así como David. Señor dónde estás, dónde está tu presencia Señor, llevo días sin poder conectarme contigo señor. ¿Dónde estás? Anhelo tu santuario Señor, anhelo tu presencia, mi alma te desea Señor. ¿Dónde estás? Ese es el corazón de alguien que sabía cuales eran las cosas importantes. Y dice el Señor Jesús en el verso 29, “Carguen con mi yugo y aprendan de mí, pues yo soy apacible y humilde de corazón, y encontrarán descanso para sus almas. Porque mi yugo es suave y mi carga es liviana.” ¿Sabe por qué él habla de yugo? Porque hay otro yugo, que es el yugo del pecado, y ese es más pesado, y ese lo esclaviza. Y el Señor le dice, “Cámbialo por el mío y encontrarás descanso.” Algunos de nosotros nos hemos desviado de ese camino antiguo, de verdad, hablar la verdad, hacer la verdad, practicar la verdad, la fe, la obediencia. Hoy nos llama a detenernos, el Señor, y examinar, y regresar a esa senda de la verdad. Un pequeño desvío y vamos a terminar en otro lugar, se desvía de ese camino.
