Dale La Espalda a los Caminos del Mundo

United Faith Church

Sermón predicado en la Iglesia United Faith


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Así que hoy, antes de entrar en el mensaje, quería empezar con una historia. Esta historia ocurrió en el Titanic. Sabes, para los jóvenes de aquí, el Titanic es algo real. No es una película, realmente sucedió en la historia. No estamos hablando de Jack y Rose, ¿Verdad? Estamos hablando de una historia diferente que sucedió en el Titanic. Esta historia es sobre un tipo llamado John Harper. John Harper era un pastor de Escocia, era viudo y tenía una hija de seis años. Él tenía planes de ir a la Iglesia Moody en Chicago - Es una iglesia famosa. Todavía está ahí hoy - para ir a predicar. Pero se enteró de este poderoso barco que iba a zarpar y de hecho retrasó su viaje una semana entera para poder hacer el viaje inaugural en el Titanic.

Así que se subió y todos conocemos la historia de lo que sucedió en el Titanic. El Titanic golpeó el iceberg y de repente todo mundo estaba en un torbellino de acción. Y aquí es donde la historia del Pastor John Harper, realmente cobra vida. Él agarra dos chalecos salvavidas, se pone uno y le pone otro a su hija, y corren a los botes salvavidas, toma a su hija de seis años y la pone en el bote salvavidas. Él la mira a los ojos y le dice, “Te volveré a ver algún día,” y empuja el bote salvavidas al agua. Él mira que hay un tipo a su lado sin chaleco salvavidas y le pregunta, “Señor, ¿Es usted salvo?” Y el tipo le responde, “No, no soy salvo.” Se quita el chaleco salvavidas, lo pone alrededor de los hombros de este tipo y le dice, “Vas a necesitar esto más que yo.” Él sigue adelante y comienza a ayudar a cargar el resto de los botes salvavidas y se le mira sentado en el bote salvavidas, gritando, diciendo, “¡Mujeres, niños y los no salvos, en los botes salvavidas! ¡Mujeres, niños y los no salvos, en los botes salvavidas!” Cuando todos los botes salvavidas se llenaron, fue a la orquesta - y esto está en la película Titanic - va a la orquesta y les dice, “Escuchen, quiero que toquen un himno.” Es un himno antiguo, se llama Más Cerca, mi Dios, de Ti. Luego, se paró frente a la orquesta y comenzó a predicar el evangelio a todos los que escucharan, tratando de convertir a todos los que pudiera.

Cuando finalmente, terminó en el agua, fue visto nadando de persona en persona, implorándoles que entreguen sus vidas a Cristo. De los cientos de personas que cayeron en el agua ese día, solo siete fueron rescatadas con vida. Años después, en una iglesia en Canadá, están haciendo un llamado al altar. Un hombre en la iglesia se levanta - el nombre de este hombre era Aquilla Webb. Se pone de pie y dice, “Quiero decir algo.” Le dijeron, “Está bien señor, adelante.” Y esta es la cita exacta de lo que dijo: “Soy un sobreviviente del Titanic. Cuando estaba a la deriva solo en un mástil esa horrible noche, la marea trajo al Sr. John Harper de Glasgow, también en un trozo del naufragio cerca de mí. ‘Hombre,’ preguntó, ‘¿Eres salvo?’ ‘No,’ dije, ‘No lo soy.’ Él respondió, ‘Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo.’ En ese momento, las olas lo alejaron; pero es extraño decirlo, las mismas olas lo trajeron de regreso un poco más tarde. Me miró y me dijo, ‘¿Eres salvo ahora?’ ‘No,’ dije, ‘No puedo decir honestamente que lo soy.’ Me dijo, ‘Cree en el Señor Jesucristo y serás salvo.’ Poco después de eso, se hundió; y allí, solo en la noche, con dos millas de agua debajo de mí, creí. Verás, soy el último converso de John Harper.”

Qué historia tan increíble, ¿Verdad? Qué historia tan increíble, no ves eso en las películas. Pero miro a este hombre: ¿Qué puede hacer que un hombre actúe así? ¿Qué puede hacer que un hombre no mire todo lo que está sucediendo a su alrededor? Tenía a su alrededor una situación muy difícil. Pero, ¿Qué puede hacer que un hombre niegue lo que estaba sucediendo a su alrededor con tanta fuerza, que no mire sus circunstancias, sino que en cambio mire una necesidad desesperada de salvación de aquellos que lo rodean? Este tipo de mentalidad viene de alguien que ha rechazado completa y totalmente las verdades de este mundo y decide venir a la verdad, a la única verdad del Señor Jesucristo.

"Hoy mi sermón es sobre dar la espalda a los caminos del mundo y entrar en el reino."

Verán, este camino, el de lo que hizo el pastor Harper, se nos presenta en la Palabra. Se trata de rechazar las costumbres del mundo. Se trata de dar la espalda a los caminos del mundo, y entrar en la Palabra de Dios, dar la espalda a todos los caminos mundanos para ver las cosas como realmente son. Hoy mi sermón es sobre dar la espalda a los caminos del mundo y entrar en el reino. El título de mi sermón es "Dar La Espalda.” Así que hoy vamos a hablar sobre lo que significa dar la espalda al mundo y aprender a vivir en el reino de Dios.

Primero, voy a hablar de darle la espalda a tu esclavitud. Dale la espalda a tu esclavitud. Cuando digo que le des la espalda, en realidad hay algo que sucedió que me hizo pensar en esto, fue un momento realmente loco. ¿Se acuerdan del alcalde De Blasio, de la ciudad de Nueva York? Así que va a un evento policial - no recuerdo qué fue exactamente, creo que fue un funeral - y hay todos esos policías en la audiencia. Se pone delante de la gente, se pone de pie y sucedió lo más loco. Todos los policías se pusieron de pie como uno solo y le dieron la espalda, fue impactante ver eso, ¿Verdad? Este hombre se levantó y miró hacia abajo, miró su discurso y comenzó a tartamudear. Estaba tratando de decir lo que estaba escrito, pero fue tan impactante que tuvo que salir del escenario. Casi podías sentirlo en tu pecho.

“¿Por qué los principios mundanos todavía dominan a los cristianos?... Porque no hemos dado la espalda a las cosas del mundo."

¿Por qué los principios mundanos todavía dominan a los cristianos? Y en algunos de los peores casos, siguen dirigiendo a la iglesia estadounidense? ¿Por qué todavía existen? Porque no hemos dado la espalda a las cosas del mundo. Seguimos prestando atención a estos líderes, a estas cosas, a estas formas normales de hacer las cosas, y en lugar de darles la espalda como acabamos de hacer, decimos, ‘Bueno, ¿Qué piensas? ¿Qué tienes que decir? Sé lo que dice la Palabra, ¿verdad?, pero hagamos de abogado del diablo. ¿Qué piensas? Cuál es tu opinión sobre el asunto y luego tomaré una decisión.’ Ningún líder, ninguna cosa vendría y se pararía ante la gente y trataría de convencerlas de algo si le dieran la espalda. ¿Y qué pasó? Lo que le pasó al alcalde De Blasio, también le pasó al alcalde Lightfoot en Chicago. Lo mismo sucedió - de repente miraron y dijeron, ‘Tengo que renunciar. Porque, estoy mirando a mi alrededor y no hay una sola persona que esté dispuesta a escuchar lo que tengo que decir.’ ¿Pero sabes cuál es el problema? Es cuando la gente hace esto. Y dicen, ‘Sí, sé que se supone que debo escuchar, ¿Pero qué tienes que decir? Te lo diré, si alguno de ustedes me diera la espalda y me mirara así, diría, “Oh, tengo una entrada,” ¿Verdad? “Tengo una entrada y puedo seguir adelante,” y eso me empoderaría. Y eso es lo que sucede todos los días cuando los cristianos en lugar de dar la espalda, les gusta escuchar a ambos lados - intentan agarrar y tratan de mezclar los dos lados. Eso no es lo que Dios ha pedido.

De hecho, las escrituras nos dan un ejemplo perfecto de esto: Cuando llegaron los israelitas y estaban en Egipto, y estaban en la esclavitud y estaban pasando por un momento tan difícil, ¿Qué hizo Dios? Comenzaron a clamar por liberación, y Dios les respondió en la forma de Moisés y Aarón que fueron y comenzaron a hablar por ellos, y de repente están avanzando con rapidez a través de todas las plagas -¿Qué hacen? Se levantan, ellos dan la espalda, y comienzan a alejarse de su esclavitud. Ahora escucha, no estoy diciendo que son perfectos - estas son personas que no estaban llenas del Espíritu Santo. El Espíritu Santo no había entrado y llenado al hombre de esa manera, ¿Verdad? Eran personas imperfectas así que no estoy diciendo que no lo sean - ¿pero sabes lo que hicieron? Se levantaron por su cuenta y comenzaron a alejarse de su esclavitud, y caminaron y caminaron hasta que no pudieron más, hasta que la situación se volvió imposible - de repente hay una gran masa de agua frente a ellos, y detrás de ellos había un ejército que venía por ellos. No había nada más que pudieran hacer con su propia fuerza. ¿Y qué pasó? Dios trajo una nube para separarlos.

En Éxodo 14:20 dice: “Quedando entre los egipcios y los israelitas. Durante toda la noche, la nube fue oscuridad para unos y luz para otros así que en toda esa noche no pudieron acercarse los unos a los otros.” Me encanta eso, ¿verdad? Es una nube que por un lado es luz y por el otro es oscuridad - debe haber sido como una oscuridad sobrenatural y opresiva, que llegó a aquellos que estaban tratando de ponerlos de nuevo en la esclavitud. Pero para el pueblo de Dios, para los israelitas - era calidez y luz para aquellos que eran llevados a la libertad. En ese momento, no importaba lo genial que fueran sus carros. No importaba las espadas y las armas de acero que tuvieran. No importaba lo poderosos que fueran sus caballos. No era nada frente a un Dios poderoso que había proclamado la libertad sobre los cautivos. De hecho, mientras cruzaban el Mar Rojo, Dios hizo que las ruedas se cayeran de los carros, y se quedaron atrapados en el barro, ¿Hasta cuándo? Hasta que las aguas se cerraron, y todos conocemos el resto de la historia - el caballo y el jinete cayeron al mar. Amén.

La pregunta es, ¿Qué te mantiene en la esclavitud hoy? ¿Es una adicción? ¿Es la forma en que razonas, la forma en que piensas, la forma en que trabaja tu mente? ¿Es tu pasado, tu angustia y tu dolor o las cosas que has hecho? ¿Por qué siguen teniendo voz en nuestras vidas? Es porque no hemos dado la espalda a estas cosas. Es porque continuamente tendemos a prestar atención a lo que tienen que decirnos. Sabemos la verdad, nosotros conocemos la palabra, pero aún así queremos escuchar lo que tienen que decirnos. Hoy Dios te está llamando para que le des la esalda a tu esclavitud, a que le des la espalda a los caminos del mundo - a dar la espalda a los principios demoníacos que viven en este mundo, que manejan todo - ¡deja de prestarle oído! ¡Dale la espalda! Apártalo hasta el punto en que tenga que dejarte, porque sabe que ya no tiene un hogar en ti.

Nuestros ojos deben permanecer fijos en el Señor Jesucristo. Nuestros ojos tienen que permanecer pegados a Él. ¡No prestes atención! La Biblia dice que lo que te gobierna es lo que te domina - cualquiera que sea la regla que estés siguiendo. ¿Las reglas de quién estás siguiendo en tu vida? ¿Tus decisiones se rigen por la mundanalidad o la piedad? Si se rigen en algo que no es Dios, entonces te digo, estás siguiendo una regla diferente. Déjame decirte lo que dice la palabra de Dios en Gálatas 5:1, “Cristo nos libertó para que vivamos en libertad. Por lo tanto, manténganse firmes y no se sometan nuevamente al yugo de esclavitud.” Déjame decirte algo - los cristianos no son un grupo de cobardes. El reino de Dios no está formado de mansos - está formado de poderosos guerreros, de los que están dispuestos a levantarse y resistir.

Mi esposa lo predicó la semana pasada. Ella dijo que este es un año en el que Dios está proclamando libertad sobre los cautivos. Los israelitas estaban dispuestos a ir. Estaban dispuestos a levantarse. Ellos clamaron por la liberación, no fue un rayo, no fue un movimiento del Espíritu Santo. Simplemente se levantaron y comenzaron a caminar y a dar la espalda a todas las cosas del mundo - a dejar atras la esclavitud que había estado con ellos - caminaron hasta que sus pies no pudieron más, en el momento en que necesitaban a Dios, lo llamaron y Él vino y los liberó.

Debes estar dispuesto a ir y luchar por tu libertad. A clamar por liberación. A levantarte y decir, “Dios, no lo haré más. Dios, los caminos del mundo me han llevado a la destrucción, pero en ti hay vida. Mis ojos no te abandonarán. Dios, mis ojos permanecerán en ti. Caminaré hacia mi libertad. Caminaré hacia ti y te encontraré. Mis ojos estarán fijos en ti. ¿Y sabes qué? Cuando todo se ponga mal y no pueda más, levantarás una nube detrás de mí, será calor y será luz para mí. Proclamarás la libertad sobre los cautivos.”

Eso es lo que Dios está pidiendo. Hay algo que Dios pide, y es que te levantes, que le des la espalda y dejes de prestar atención a los caminos del mundo. Así es como encontramos libertad en el nombre del Señor Jesucristo. Así que dale la espalda a la esclavitud. Dale la espalda a todo lo que te ha detenido y que te ha gobernado.

En segundo lugar, dale la espalda al pensamiento mundano. Sabes, estaba leyendo algo en mi Biblia esta semana, y llegué a la verdad cuando estaba mirando. Sabes, a veces olvido lo opuesta que es la Palabra de Dios en comparación con lo que dice el mundo. A veces se me olvida. Y a medida que leo la palabra, me recuerda que las formas de lo que dice el mundo y lo que Dios dice - están en enemistad entre sí. La cosa es que lo que dice el mundo - suena bien más o menos. Es como unas pequeñas frases pegajosas que nos llaman a seguir, y suenan tan bien, y es como esos momentos de película de Hallmark - y suenan bien pero la verdad es que están en enemistad contra Dios.

Ustedes probablemente no me creerán, así que hoy preparé algunos ejemplos. Vamos a divertirnos, jugaremos un poco. Se llama: “Lo que dice el mundo frente a lo que Dios dice”.

El primero es “¡Seguir a tu corazón!" Eso suena muy bien - ¡sigue a tu corazón! Lo que sea que esté en tu corazón, lo sigues y lo vas a encontrar pase lo que pase. ¿Verdad? Sabes, el problema con esto es que cuando la iglesia comienza a agarrar eso y agarra a Dios y lo mezclan, obtienes algo que no es bueno. ¿Verdad? Esta es la racionalización: así que sigues a tu corazón por un lado, pero por otro: “Un pastor me dijo una vez, que si solo decía una oración, Jesús estaba dentro de mi corazón, ¿Verdad? Y si solo decía una oración, iría al cielo sin importar lo que haga, sin importar lo que diga, sin importar cómo viva. No importa, Jesús está en mi corazón. Así que uno más uno es igual a dos. Si estoy siguiendo a mi corazón y Jesús está en mi corazón, entonces en realidad estoy siguiendo a Jesús, ¿Verdad?” Y así es como viven los cristianos. Los cristianos viven en eso, “Solo tienes que seguir a tu corazón. Jesús está en mi corazón probablemente, así que estoy siguiendo a Jesús.” Pero, ¿Qué dice la Biblia en Jeremías 17:9? “Nada hay tan engañoso como el corazón. No tiene remedio. ¿Quién puede comprenderlo?” ¡Ah, eso es! Supongo que no puedo seguir eso, ¿Verdad? Supongo que no debería seguir eso, porque ¿De qué está hablando eso? Deja de imponerlo. Deja de ser sobre ti, dice que dejes de seguir tu propio pensamiento, sus propias suposiciones, sus propios caminos, sus propias racionalizaciones, su propio pensamiento - déjalo todo y en cambio, sigue la palabra de Dios, ven y escucha su voz. Ven y aprende lo que dice. Entra en la iglesia de Dios, donde las palabras pueden ser confirmadas y puedes moverte como una sola entidad. Ven y sabrás la verdad y ya no seguirás tus propios caminos.

Muy bien, vamos al siguiente. “¡Sé fiel a ti mismo!” Oh, eso está bien. ¿Verdad? Sé fiel a ti mismo, momento Hallmark, y todo estará bien. Mateo 16:24, “Entonces, Jesús dijo a sus discípulos: ‘Quien quiera ser mi discípulo, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame.” Amén. Así que el mundo dice que, “Seas fiel a ti mismo,” pero Dios dice, “Que te niegues a ti mismo.” Ya sabes, toma esa cosa de la que Jesús colgó; ya sabes, esa cosa que lo mató, en la que fue crucificado. - ¡toma tu cruz, ponla sobre tus hombros y comienza a seguirlo! ¡Empieza a buscarlo! Sé que las cargas de este mundo pueden ser pesadas, sin embargo, a medida que tomamos todas esas cosas, Dios las libera de nuestros hombros, nosotros encontramos la salvación, y al final - si nos negamos a nosotros mismos y lo seguimos - estaremos con Él por la eternidad.

Número tres, “¡Cree en ti mismo!” Cree en ti mismo y probablemente lo lograras, ¿Verdad? Vemos películas que nos dicen, solo cree en ti mismo y superarás toda adversidad, pero, ¿Qué dice la Biblia en Juan 14:11? “Créanme cuando les digo que yo estoy en el Padre y que el Padre está en mí.” Y justo antes de eso en el versículo 6, “Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie llega al Padre sino por mí.” Verás, hay ciertas cosas en la vida en las que puedes creer tanto como quieras, pero cuando se trata del juicio de Dios, no importa cuánto creas en ti mismo a menos que tu fe sea en el Señor Jesucristo. ¡Él es la puerta! ¡Él es el camino! ¡Él es la verdad! ¡Él es la vida!

El siguiente es mi favorito, “Vive tu verdad,” Eso es como Universidad 101; es como, ya sabes, Rutgers, OCC, “Solo tienes que vivir tu verdad” ya sabes, así que, “Vive tu verdad.” Miras a alguien y dices, “¡Oye, vive tu verdad!” Bueno, escucha - he visto a los cristianos caer en esta trampa antes, donde dicen, “Bueno, la verdad no puede ser relativa. No puede ser simplemente tu verdad, y la verdad es verdadera para todo el mundo.” Y luego dirían, “¿Tú crees en Dios? No creo en Dios así que eso no es cierto para mí, así que no puede ser cierto.” Pero, ¿qué dice esto? La verdad es relativa dicen que, “No puedes demostrarme tu verdad, así que toda la verdad es relativa. Así que tu verdad y mi verdad son diferentes, así que solo tenemos que seguir nuestras propias verdades.” Pero, ¿Qué dice Juan 8:31? “A los judíos que creyeron en el, Jesús les dijo: Si se mantienen fieles a mis enseñanzas, seran realmente mis discípulos. Y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres.” Verás, ya no se trata de nuestra verdad. Ya no se trata de nada en lo que creemos - es la iglesia universal de Dios y todos olvidan ese primer versículo donde dice, “Si te aferras a mis enseñanzas, serás mi discípulo. Entonces sabrás la verdad, y la verdad te hará libre.” De repente, la verdad no es relativa. Ahora hay un estándar.

Y mi última, “Mientras seas feliz, eso es todo lo que importa,” ¿verdad? “Mientras seas feliz. Entiendo que has pasado por todo tipo de infiernos. Has pasado por momentos difíciles. Pero mientras seas feliz ahora, tienes que hacer lo que tengas que hacer para conseguir tu felicidad.” Pero, ¿Qué dice Marcos 8? “¿De qué le sirve a alguien ganar el mundo entero si pierde su alma? ¿O qué puede uno dar por su alma?” ¿Cuál es nuestra felicidad comparada con nuestra alma y la eternidad con Dios, donde encontrarás alegría, paz, amor, bondad y gracia?

Lo que me lleva a mi versículo principal, Romanos 8:6, “La mente gobernada por la carne es muerte, pero la mente gobernada por el espíritu es vida y paz.” Tenemos que ser gobernados por Dios. Deja de ser gobernado por estas costumbres mundanas. Tengo una amiga en el trabajo que dejó de comer azúcar. ¿Y sabes? Fue lo más loco - ella cortó todo el azúcar de su vida y ahora, cuando toma un poco de azúcar, ¿Sabes lo que dice? Ella dice que sabe a productos químicos y que es asqueroso. ¿Por qué? Porque se había desintoxicado de todo el sabor del azúcar. ¡Pueblo de Dios, necesitamos desintoxicarnos de todas las costumbres del mundo, que suenan tan bien, tan bueno! Cuando pasas por una desintoxicación, descubrirás que cuando alguno de estos dichos entra, va a tener un sabor asqueroso en tu boca. Va a sonar asqueroso, ya no va a sonar pegajoso. ¿Sabes por qué suena pegajoso? Porque hemos pasado tanto tiempo en el mundo, no hemos dado la espalda a las cosas del mundo, hemos puesto atención a todas esas cosas - y luego tratando de hacer una mezcla con Dios.

¿Sabes? Hay un nombre para eso, se llama racionalización. Puedes racionalizar cualquier cosa. Te lo diré ahora mismo, lo hice durante mucho tiempo. Puedes racionalizar cualquier cosa que quieras hacer. Piensa en criar a un niño, toma un poco de esto y un poco de Dios, y tratas de marcar una línea en algún lugar de tu vida y piensas, “Sé lo que dice la Biblia, pero ha sido muy literal. Así que, en lugar de eso, haremos la línea en algún lugar intermedio, ¿Verdad? Aquí está Dios y aquí está el mundo, la línea será justo aquí.” Y luego, la próxima vez, será justo aquí. Y luego la próxima vez, justo aquí. Hasta que, ¿Adivina qué? La línea que has hecho no es diferente de todo lo demás en el mundo. Y entonces se convierte en, “Mientras seas feliz, hijo, hija, eso es todo lo que importa.” ¿Y sabes a qué conduce eso cuando se convierten en adultos - otra de mis frases favoritas: “Bueno, todas las luchas por las que he pasado me han convertido en quien soy hoy. Así que estoy agradecido por ellas.” Qué cosa tan horrible de decir. Porque Dios no quería eso. Dios tenía planeado de que entraras, que fueras transformado por la verdad - que hubiera un patron o estandar, y que te dieras cuenta de que no puedes alcansarlo por tu cuenta, y que comenzaras a clamar a Dios por la libertad de tu esclavitud - que comenzaras a clamar y Dios te llenara con poder, que pudieras levantarte y comenzaras a caminar hacia tu libertad, y luego en algún momento, Dios te liberará. Y entonces, te conviertes en un hombre o mujer poderoso de Dios, lleno del Espíritu Santo, ya no llenos de las cosas del mundo. No te estoy diciendo que, “Solo pasa por las dificultades y mientras seas feliz con cómo resulta al final,” - eso no es lo que estoy diciendo. Estoy diciendo que Dios tiene un plan para tu vida, para liberarte y transformarte por la palabra de Dios. Podemos racionalizar cualquier cosa porque se convierte en nuestra verdad - nuestra verdad relativa- y no sobre la verdad de Dios. Pero, ¿Qué dice la palabra de Dios? Romanos 12:2, “No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente…”

Sabes, hubo un momento en mi vida en el que, al aceptar a Cristo, aun tenía estas conexiones con el mundo, y era casi como vivir en ambos mundos, ¿Verdad? La cerca estaba en el medio y tenía los pies a ambos lados de la cerca. Y la cosa más loca comenzó a suceder: y fue cuando la Palabra de Dios comenzó a cobrar vida para mí, y Dios comenzó a hablarme. De repente, la cerca se hizo más grande. De repente, la brecha entre el mundo y Dios comenzó a crecer. Así que tuve que poner mis pies un poco más anchos. Y luego un poco más de verdad, y tuve que poner mis pies un poco más anchos. Antes de que me diera cuenta, mis pies estaban tan anchos, algo iba a dividir. Tuve que tomar una decisión, ya no podía tener ambos pies en ambos mundos. Tenía que llegar un momento en el que tenía que tomar una decisión y gracias a Dios tuve suficiente verdad en mi vida - gracias a Dios, tenía pastores que me amaban, gracias a Dios, elegí el lado correcto. ¿Qué tan fácil habría sido para mí racionalizarme hacia el lado del mundo y decir, “Bueno, todavía puedo ser cristiano, pero aún puedo vivir como el resto del mundo.”

"Debe haber un cambio drástico en tu vida, para cerrar la puerta a las cosas del mundo y abrazar el reino de Dios."

Tenía todas esas justificaciones. Sonaba algo así, “Puedes bromear, pero no ser demasiado grosero, ¿verdad? Hay una línea. Puedes estar presente, solo que no puedes beber como ellos. Puedes pasar un buen rato, solo tienes que tener un límite, no puedes actuar como ellos totalmente.” Y esa brecha se hizo cada vez más grande y más grande, y yo era alguien que había construido estas relaciones con personas del mundo, para un niño que tenía problemas para encajar - ya tenía problemas con la pertenencia - fue muy duro para mí tratar de soltar esas relaciones que construí, pero llegó un punto en el que la brecha creció demasiado. Mi oración hoy es que la brecha crezca, que la verdad de Dios los toque de tal manera que no puedan tener sus pies en ambos lados del mundo. Les digo, la pastora Janeth predicó sobre eso ayer - se acerca un tiempo en el que todo está siendo descubierto, en el que ya no puedes tener ambos pies en ambos mundos, estamos en un tiempo donde Dios está trayendo la verdad. La brecha se ha vuelto demasiado grande. Pueblo de Dios, denle la espalda a todo pensamiento mundano, a todas sus racionalizaciones mundanas - denle la espalda a todas las cosas de este mundo, todos los dichos, toda la mezcla, todas las cosas que tratamos de traer del exterior y ponerlo en la casa de Dios. No va a funcionar aquí. Debe haber un cambio drástico en tu vida, para cerrar la puerta a las cosas del mundo y abrazar el reino de Dios.

2 Corintios 10:5, “Destruimos argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios y llevamos cautivo todo pensamiento para que se someta a Cristo.” Verás, existe la tentación de ceder. Existe la tentación de tomar esos bonitos dichos que se te quedan grabados en tu cerebro. Pero, ¿Qué dice la Biblia? “Destruimos los argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios…” Estas cosas de este mundo se están enfrentando al conocimiento de Dios. Han infectado a nuestra juventud. Han infectado el sistema escolar. Se han infiltrado, distorsionado y entrelazado cada enseñanza que se da en las universidades. Pero mi oración hoy es que Dios resucite a un poderoso pueblo sólido de Dios, que le dé la espalda a todos los caminos del mundo, que ya no prestan atención mirando por encima de su hombro, viendo lo que el mundo tiene que decir, sino que están dispuestos a mantenerse en la verdad de Dios para mirarlo a los ojos.

Debemos darle la espalda, míralo a los ojos y dile, “Dios, mis ojos no te abandonarán. No voy a ser como Pedro, que miró a la izquierda y vio sus circunstancias, miró a la derecha y vio las racionalizaciones, miró hacia abajo y vio toda el agua y todo lo que venía contra él.” Entonces, es ahí cuando nos metemos en problemas, cuando empezamos a ahogarnos - es cuando apartamos nuestros ojos del Señor Jesucristo. Dios hoy nos está diciendo, “Mantén tus ojos en mí. Yo seré tu retaguardia, seré el fuego que te trae calor y luz, y fría oscuridad para tus enemigos. ¡Confía en mí! Mantén tus ojos en mí y te libraré.”

Miro al pastor Harper y digo, “¿Cómo puede un hombre terminar así? ¿Cómo puede un hombre darle completamente la espalda a lo que lo estaba rodeando, a lo que veía y a todo lo que estaba sucediendo? ¿Cómo sucedió eso?” Te aseguro que no fue un rayo, no sucedió en el momento - vino de alguien que había dado la espalda a todas las cosas mundanas y en cambio había abrazado a Dios.

No estoy diciendo que fue fácil para él. Su hija vivió hasta los 80 años, ella murió en 1986, no hace mucho tiempo. Fue cuando yo nací, ¿Verdad? Eso no fue hace tanto tiempo. Así que, es una locura pensar que ella sobrevivió. ¿Qué tan difícil habría sido poner a tu hijo en un barco, sin embargo, él la miró y dijo, “Solo será por un momento y nos volveremos a ver.” Eso lo hace alguien que está convencido del reino de Dios, y proviene de una vida vivida de esa manera.

Sabes, miro a alguien que ha sido liberado de la esclavitud. ¿Qué es lo primero que necesita cambiar? Es su mentalidad. Tiene que dejar de pensar como esclavo. La iglesia necesita un cambio de mentalidad. Tienen que dejar de pensar como esclavos. Necesitamos un cambio de mentalidad para dejar de pensar como esclavos, y en cambio entrar en una mentalidad de libertad. Recuerda ese versículo que dice, ‘Lo que te gobierna, te domina.’ Este versículo que acabamos de leer dice, ‘Que la mente gobernada por la carne es muerte.’ ¿Qué te está gobernando? Porque te voy a decir lo que dice la Biblia: Al final de todas los argumentos, al final de todas las racionalizaciones, al final de todo, “Pastor no entiende, déjame explicártelo,” al final de todo el pensamiento y razonamiento mundano. ¿Sabes lo que dice la Palabra de Dios? Eclesiastés 12:13, “El fin de este asunto es que ya se ha escuchado todo..” - todas las racionalizaciones, todo el pensamiento mundano se ha escuchado - “...Teme a Dios y cumple sus mandamientos, porque esto es todo para el hombre.” Amén.

Ese es un versículo difícil de entender, ¿Verdad? Toda la racionalidad, todas las cosas de pensamiento mundano, “¿Cómo puedo torcer esto?” Eso es difícil. No lo vas a superar, ¿Verdad? Este es el estándar para toda la humanidad al que Dios nos está llamando a volver.

Así que, finalmente, lo último a lo que debemos darle la espalda es a nuestra obligación. Dale la espalda a tu obligación. Ahora, comenzaré diciendo: que no los estoy diciendo, que le den la espalda a sus obligaciones, como dejar de alimentar a sus hijos, dejar de llevarlos a la práctica de fútbol, ¿Verdad? Y como, deja de pagar tu hipoteca - No quiero que nadie se mude a como una coven en medio del bosque, ya sabes, y simplemente renuncie a todo y haga su ropa con higos y esas cosas; eso no es de lo que estoy hablando. Pero diré que este es un estándar bastante alto y no creo que mucha gente lo haya alcanzado en la iglesia de Dios. Cuando digo obligación, estoy hablando de la lucha continua para estar a la altura de lo que se supone que “debes” estar haciendo. Estoy hablando de los motivos de tu corazón.

Verás, hacer lo que se supone que debes hacer es una forma de pensar del Antiguo Testamento. Con frecuencia tratamos de vivir así y vivir el cristianismo así. Es una prueba de los motivos de tu corazón decir: ¿Estás viviendo justo lo que se supone que debes hacer, o el motivo de tu corazón es honrar y amar a Dios? Hay una gran diferencia. Y hay una prueba muy buena para ver en cuál estás viviendo. Y es algo así: Cuando llega el momento en el que nadie espera que hagas algo, en el que tienes todas las excusas para no hacerlo - en el que nadie te cuestionara si no lo hicieras, ¿Lo haces? Esa es la prueba. Porque alguien que no se “supone” que haga algo no lo va a hacer. Alguien que tiene un corazón que quiere honrar y adorar y entrar en su reino y decir, “Dios, recibe toda la gloria,” verás, esa persona lo va a hacer, y cuando lo haga, Dios va a recibir la gloria.

Pienso en esa nube que separó a los israelitas de Egipto, ¿Verdad? Por un lado, había una nube de oscuridad, en el otro lado había un fuego, era luz, era calor, era vida para los israelitas. ¿Qué había en medio de esa nube? El Señor Jesucristo. Él estaba en medio de la nube; Él es quien nos saca de la fría oscuridad de tratar de hacer lo que se supone que debemos hacer, hacia el calor y la luz y hacia el reino de Dios, hacia Su palabra escrita en tu corazón, hacia tener un corazón que diga, “Dios, solo quiero honrarte. Dios, solo quiero conocerte. Dios, creo en tu verdad, porque tu verdad me ha liberado. Dios, sé quién eres, y voy a pasar el resto de mi vida honrándote.” Hay dos lados de la nube. Y te digo, Dios te está llamando a cambiar tus motivaciones. A entrar en el nuevo camino. En el camino de vivir y honrar a Dios.

No me malinterpretes, ¿Verdad? Nuestras acciones van a ser juzgadas igual que en Eclesiastés, justo como en ese versículo, ¿Verdad? Ese es el estándar con el que se juzgarán nuestras acciones - pero te digo, cuando llegues al otro lado, seguirás haciendo las cosas, seguirás haciendo lo correcto; la única diferencia es que lo harás con alegría. Lo harás en paz. Lo harás por amor a Dios. Irás más lejos de lo que nunca pensaste que podrías. Harás cosas que nunca pensaste que podrías - la Biblia dice, “Harás cosas mayores que yo”, dijo Jesús. ¿Por qué? Porque entras en su luz. Entras al otro lado de la nube. Tu motivación ha cambiado - El espíritu de Dios vive dentro de ti y pasas una vida queriendo honrarlo.

Así que la pregunta hoy es, ¿Cuál es tu motivación? Romanos 7:6, “Pero ahora, al morir a lo que nos tenía subyugados, hemos quedado libres de la ley, a fin de servir a Dios con el nuevo poder que nos da el Espíritu, y no por medio del antiguo mandamiento escrito.”

Ahora, no estoy diciendo que la ley está abolida, ¿Verdad? Mi esposa me atrapó en esa. Ella dice, “Asegúrate de no decirles que la ley ha sido abolida,” Estoy de acuerdo: la ley no está abolida. ¿Por qué? Porque si la ley fuera abolida, entonces la mayoría de los cristianos harían lo que quisieran, ¿Verdad? Habría libertad para todos y sería simplemente, “Puedes vivir como quieras y aún así ir al cielo.” Así que no estoy diciendo que la ley está abolida, lo que estoy diciendo es que cumplirás la ley con la gracia de Dios y la bondad de Dios, en amor, en alegría y en paz, y la ley se cumplirá incluso en sus corazones, pero ya no será una ley, solo será querer honrar a Dios.

Necesitamos una prueba de motivación, hay un tipo que publica citas motivacionales, es como un orador motivacional. Los policías lo aman, absorben lo que dice como si fuera una doctrina. Él es capitán del equipo SEAL, equipo élite de la policía. El dirigió algunas misiones realmente difíciles en territorio enemigo, era el capitán del equipo, así que hacía muchas cosas de liderazgo. Pero él hace esta charla, y habla de cómo la gente le traía malas noticias todo el tiempo, lo llamó la crisis del día. Así que su equipo se acerca a él y le dicen, “Oye, esto sucedió. Nuestra misión fue cancelada. Nuestro entrenamiento fue cancelado. Nuestras armas se rompieron,” y traían esta crisis cada vez, y él decía lo mismo cada vez, “Bien.” ¡Bien! Y su equipo comenzó a venir a él, y su equipo comenzó a acercarse a él y se estaban molestando. Y decían, “Ni siquiera quiero decirte lo que tengo que decir, porque sé lo que vas a decir, vas a decir ‘bien,’ y es un poco molesto. Y él dice, “¿Por qué dices bien?” Lo miró y dijo, “¿Sabes por qué es bueno? Es bueno cada vez que ocurre una crisis, porque nos da la oportunidad de superarla. ¿Así que el entrenamiento fue cancelado? Bien, podemos trabajar más en nuestro trabajo en equipo. ¿Tu orden de equipamiento fue rechazado? Bien. Puedes dejar de depender de tu equipamiento y aprender a mejorar. ¿Nuestra misión fue cancelada? Bien, podemos pasar más tiempo entrenando.”

Y miro eso y miro al cristiano. Cuando estás demasiado cansado, cuando estás demasiado ocupado, cuando estás demasiado enfermo, cuando nadie cuestionara si no puedes hacer algo. Estás diciendo, “Bien, Dios, porque esta es una oportunidad para que vengas y me fortalezcas con tu Espíritu Santo y hagas algo que no está sobre mí, sino que se manifiesta completamente por el poder de tu Espíritu, para que recibas toda la gloria.” Así que estás demasiado cansado, trabajas demasiado: Bien. “Dios, tienes que hacerlo en mí hoy. Todavía estoy llegando allí, todavía te voy a honrar, Dios, Bien - Lo vas a hacer. Dios, tu gloria tiene que manifestarse y hacer esta obra en mí, ¿amén?

Tenemos que darle la espalda a lo que “deberías” estar haciendo. Sobre lo que “piensas” que es lo correcto basándote en algún extraño código escrito. Dios te está llamando a un estándar diferente. Dios te está llamando a un nuevo estándar, no a un estándar mundano. Deshazte de esa mentalidad y entra en la mentalidad de solo querer honrar a Dios por lo bueno que ha sido contigo en tu vida. Cumple con la ley, pero hazlo desde un lugar de alegría.

Escuché a mi esposa contarle a mi hijo la historia de la mujer samaritana el otro día - estaban hablando de eso en el desayuno. Y estaba escuchando porque tenía curiosidad por saber cómo le iba a explicar las cosas de los “cinco maridos” a mi hijo. Pero mientras la contaba, llegó al final de la historia y la mujer samaritana mira a Jesús y le dice. “Oye, escucha, ya sabes, mis antepasados adoraban en esta montaña, tus antepasados adoraban en esa montaña - ¿cuál es la cosa correcta que hacer?” Y Jesús la miró y dijo: “Sin embargo, viene un tiempo, y ahora ha llegado, en el que los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad. Porque estos son los adoradores que Dios busca.”

"Los gentiles…aquí están haciendo las mismas cosas requeridas por la ley sin otra razón que tener un corazón que quiere honrar a Dios."

Mira, ha llegado el momento. Ha llegado el momento. El espíritu y la verdad es lo que Dios está buscando. La verdad de quién es él, la verdad de conocer a Dios, su carácter y su bondad, y el espíritu viene y te da poder para hacer cosas que se supone que no debes hacer, pero que Dios simplemente lo hace porque tu corazón solo quiere honrarlo. En Romanos 2:14 dice, “De hecho, cuando los gentiles, que no tienen la ley, cumplen por naturaleza lo que la ley exige, ellos son ley para sí mismos, aunque no tengan la ley. Estos muestran que llevan escrito en el corazón lo que la ley exige…” Cualquiera que te diga, recibes un sello, y puedes hacer lo que quieras y vivir como quieras y aún así ir al cielo, este versículo combate eso justo ahí. Los gentiles, los que eran repugnantes para los judíos, los que habían estado fuera de la provision de Dios. Pero aquí están haciendo las mismas cosas requeridas por la ley sin otra razón que tener un corazón que quiere honrar a Dios. ¿Crees que los judíos estaban agobiados, o crees que estos hombres estaban agobiados? No, estos hombres lo estaban haciendo con alegría, amor y paz. Estaban satisfechos, sin embargo, su cuerpo estaba siendo gobernado por el Espíritu. Esta es la fe de un niño. Esto es solo querer honrar a Dios. El cristianismo moderno dice, “Vive libre, haz lo que quieras, y aún así irás al cielo.” Este versículo dice, “Cumple la ley, pero deja que venga de una motivación en tu corazón de querer amar y honrar a Dios.”

Sabes, miro a John Harper y miro cómo pudo llegar a un punto en su vida en el que llegó a ser un hombre que viviera de esa manera. Había pasado toda una vida negando las cosas del mundo y viviendo piadosamente. Cuando llegó el momento de la verdad, cuando llegó el momento de la crisis y la calamidad, ¿Adivina qué? No vivía según las reglas del mundo, sino que vivía en el reino de Dios. No digo que no fuera difícil. No digo que no fuera un desafío para él. No estoy diciendo que solo fuera un loco, que no estaba viendo lo que estaba pasando a su alrededor. No, él lo estaba viendo. Sin embargo, la verdad de Dios era más grande para él que las verdades de este mundo. ¿Cual es la verdad que estás viviendo? ¿Es la verdad de Dios? ¿Es la verdad del mundo? ¿O es una mezcla de ambos? Sabes, cualquiera lo habría mirado y dicho, “Escucha John, no tienes obligación de hacer esas cosas. El barco se hunde a tu alrededor, tienes todo el derecho de salvarte, preocuparte por tu propia piel, tu propio futuro, tu propia hija, eres viudo,” - era viudo, su hija era todo lo que tenía - “tienes todo el derecho de subirte a ese barco e ir a criar a tu hija, ¿Quién va a cuidarla? ¿Quién va a hacer esto, quién va a hacer aquello? Ves que las circunstancias dictaban que nadie lo culparía si él hacía lo que ellos veían cómo lo ‘correcto',” Sin embargo, Dios tenía un plan diferente. Si, Dios lo llamó a algo diferente. Si, se puso de pie y sacó a relucir su propia verdad, la verdad de Dios, y dijo: “No, me pondré de pie sobre la verdad de Dios. Hija, está bien, en un rato, nos veremos. Tan pronto como mi cabeza esté por debajo de esas olas, voy a abrir los ojos, yo estaré en el cielo y tú estarás justo detrás de mí,” porque ese es un hombre que se mantiene firme en la verdad de Dios.