Estoy Convencido

Ronald Ayala

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2 Timoteo 1:12 (NVI)
“Por ese motivo padezco estos sufrimientos. Pero no me avergüenzo, porque sé en quién he creído, y estoy seguro de que tiene poder para guardar hasta aquel día lo que le he confiado."

Hebreos 11:1 (RVR, TLA)
Ahora bien, la fe es tener confianza en lo que esperamos, es tener certeza de lo que no vemos."

Juan 16:8 (NVI)
Y cuando él venga, convencerá al mundo de su error en cuanto al pecado, a la justicia y al juicio..."

Romanos 8:38 (NVI)
“Pues estoy convencido de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los demonios, ni lo presente ni lo por venir, ni los poderes..."


Texto del sermón
Estoy Convencido
Sermón predicado por Ronald Ayala - Iglesia de Fe Unida, Honduras


Gracias Dios. Amén. El Señor está en este lugar. Amen. 2 Timoteo 1:12, dice el apóstol Pablo, “Por este motivo padezco estos sufrimientos, pero no me avergüenzo porque sé en quien he creído y estoy seguro de que tiene poder para guardar hasta aquel día lo que le he confiado.” El apóstol Pablo está hablándole aquí a Timoteo del evangelio de que él predica y de la vida que Dios quiere para los que le siguen. Eso es lo que le está diciendo al inicio de esta carta y le da razones de por qué hace lo que hace, de por qué Él hace lo que hace y por qué la iglesia debería hacer lo que Él está enseñando. Y es que hermanos, hay muchas personas que no saben dar razón de su fe, que no saben por qué hacemos lo que hacemos, por qué dejamos de hacer las cosas que dejamos, no saben decir nada porque muchas veces es, yo lo podría decir como una presión social aún dentro de la iglesia. ¿Por qué dejó de hacer eso? Porque los cristianos eso hacen. ¿Por qué hace esto? Porque eso se hace en la iglesia. ¿Por qué se viste así? Porque así se viste en la iglesia. ¿Por qué dejó de ver novelas? Porque el hermano ahí dice novelas y me da pena, pero no saben en realidad por qué, no hay una razón en el corazón, muchas veces es por seguir la moda, por seguir la línea, la costumbre, pero sabes esas cosas no duran, cuando las cosas se hacen así no duran, porque se hacen casi a la fuerza.

Mucha gente crece en familias cristianas y por eso hacen lo que hacen, porque crecen en familias cristianas pero luego muchas personas abandonan la fe. Esos que crecieron en la fe cristiana abandonan la fe y la gente se pregunta, “¿Pero qué pasó? Si toda su vida fueron a la iglesia, si toda la vida hicieron esto, hicieron aquello, ¿qué pasó? ¿Por qué? ¿Qué es lo que pasa en esos corazones? ¿Por qué se apartó de la fe? Bueno, Pablo está diciendo ahí, por este motivo, por esto, hago lo que hago por eso no me importa pasar sufrimiento dice y no me avergüenzo, porque sé en quién he creído y estoy seguro, estoy seguro y esa es la clave. En la versión de las Américas dice estoy convencido. En la versión también en inglés dice estoy convencido. Hoy quiero que hablemos acerca de esto. Estar convencido es sinónimo de estar seguro, de tener convicción, con algunos leves matices, pero son sinónimos. Estar seguro, estar convencido de algo y esa es la razón de por qué hacemos lo que hacemos y por qué dejamos el mundo atrás. ¿Por qué hace lo que hace? Porque está convencido, porque está seguro de lo que está haciendo. No solo porque alguien le dijo, no solo porque lo escuchó, no solo porque todos lo hacen, porque esa es justamente la razón de que el mundo hace lo que hace allá afuera.

Todo el mundo lo hace, bueno, hagámoslo y todo el mundo se pierde porque todo el mundo hace lo mismo y muchas veces ese error está en la iglesia también. Hacer las cosas sin entendimiento y sin convicción en el corazón, sin estar seguro. Porque la convicción es la que hace, es una de las razones. Es una clave importante de por qué un hombre es capaz de abandonar su vieja vida y hacer otra. ¿Por qué? ¿Por qué si no, por qué dejar lo que estamos haciendo? ¿Por qué decirle no al mundo? ¿Por qué decirle no al pecado? ¿Por qué? Porque nos dicen, porque ahora queremos pertenecer a una iglesia, a un grupo, esa no es la razón, si esa es la razón, por eso muchas personas caen con el tiempo. Por eso usted ve gente después de muchos años abandonando la fe. Pero un hombre es capaz de dejar su vida, de perderlo todo y hasta de entregar su propia vida cuando está convencido, cuando está seguro, cuando tiene convicciones.

"Pero un hombre es capaz de dejar su vida, de perderlo todo y hasta de entregar su propia vida cuando está convencido…"

Hoy vivimos en un tiempo donde muchos dudan, ¿ah? Donde la fe se tambalea fácilmente por la presión social, por las dificultades. Pero la vida no se sostiene, la vida cristiana no se sostiene por emociones, sino por convicciones. Porque si fuera por emociones, entonces todo tendría que ver si hoy estoy bien pues toda mi fe está bien, pero si mañana está mal pues abandonamos la fe. Eso no es cierto, eso es mentira y eso no es lo que enseña la palabra del Señor. Hoy generalmente la sociedad pienso yo que es una sociedad insegura, no insegura de los robos, sino en la mente, o sea vivimos en una sociedad insegura. Aunque no creo que sea nuevo sino que la tecnología simplemente nos ha enseñado lo inseguros que somos. Simplemente lo ha revelado. ¿En qué sentido? Bueno, la gente compra cosas solo para aparentar ¿Verdad? Para aparentar algo que no es. Por inseguridades. La gente, ¿verdad? Sube cosas y sube fotos a las redes sociales para que le den un like, ¿verdad? Porque tiene en su mente, ¿verdad? Algo, un vacío que necesita la aprobación de otra persona. Si no, ¿por qué lo hacen? Necesitan la aprobación de otra. “Uy, qué bonito se miraba ese vestido. Uy, ¿verdad? Qué bonito se miraba. ¿Verdad? Ese maquillaje. Uy, qué bonito esto. Uy, ¿verdad?” No somos capaces de vivir sin la aprobación de otra gente para todo lo que hacemos, eso es inseguridad. Son cosas que tenemos que resolver personalmente cada uno de nosotros.

"...La vida cristiana no se sostiene por emociones, sino por convicciones."

Nos movemos así en la vida y cuando hacemos las cosas hermano, realmente sin estar seguros. Cuando tomamos decisiones sin estar seguros de lo que estamos haciendo, generalmente nos va a ir mal, generalmente nos va a ir mal. Cuando no estamos seguros de lo que estamos haciendo. ¿Verdad? Pero esto no es un discurso de autoestima hoy. No vengo a decirles hoy, no vengo a predicarles hoy que usted sea una persona segura, que confíe en usted mismo, que todo le va a salir bien si usted confía en las decisiones que está tomando. No, esto no se trata de eso, no se trata de ser una persona segura en uno mismo, ¿verdad? De que usted puede salir a la calle, ¿verdad? Pintado como sea y decir no me importa. No, no se trata de esas cosas, ¿verdad? Sino de algo que es más importante, que ha hecho que millones de personas alrededor del mundo de muchas razas, de culturas, de idiomas diferentes, de diferentes posiciones sociales, hayan cambiado su vida. Aquí en Honduras y en la China, y en India, y en Pakistán, donde sea, en los años 1500, en el año 1000, y en muchos pobres y ricos, hay algo que ha transformado la vida de esas personas y todos han ido en el mismo lugar, en el mismo sentido, en la palabra de Dios. Porque algo ha cambiado su vida, algo les ha convencido en el corazón, algo ha entrado aquí y les ha dicho, “Esa no es la manera de vivir.” Dios dice esto y esto y la gente a dicho, “Estoy seguro, creo en esto y así voy a vivir.” Y no solo es usted, y no es su familia y no solo es esta iglesia, y no solo son cuatro iglesias son millones y millones de personas que han muerto por causa de Cristo, por causa de este evangelio. ¿Qué tendrá este evangelio? ¿Qué tendrá esta palabra? Que la gente es capaz de dar su vida, que la gente es capaz de morir por esto. ¿Qué tendrá la palabra de Dios? ¿Que tendrá este evangelio que hace que un hombre pueda negar todo y dejar atrás como el apóstol Pablo? Él está a punto de morir aquí en esta carta cuando está escribiendo. Pero dijo, estoy seguro.

Así que hoy me tengo que preguntar, ¿estoy convencido? Esa es la pregunta de hoy y ese es el tema de esta mañana, convencido. Estoy convencido. Pero yo le quiero hacer la pregunta a usted, que se la haga a usted mismo. ¿Usted está convencido? Está convencido usted de lo que estamos haciendo aquí, esta es una de las claves que tenían los que llegaron hasta el final, sin convencimiento, sin convicción en su vida, tal vez no llegue. Es más, voy a cambiarlo, no va a llegar hasta el final. Hebreos 11:1, dice en la versión internacional, “Ahora bien, la fe es la garantía de lo que se espera, la certeza de lo que no se ve.” La reina Valera dice, ¿tenemos la reina Valera? Dice, la reina Valera los que lo saben, los que se lo aprendieron, “Es pues, la fe la certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve,” y la, y la. ¿Qué es la fe? Es convicción. ¿Qué es la fe? Convicción, de lo que no se ve. La traducción del lenguaje actual dice confiar en Dios es estar totalmente seguro de que uno va a recibir lo que espera, es estar convencido de que algo existe aún cuando no se pueda ver, la fe es estar convencido, entonces la fe no es lo que muchas veces creemos. Hemos hablado verdad de esto no es lo que nosotros creemos, la fe no es algo solo mental, la fe no es solo una creencia, la fe es algo que lo mueve, la fe es algo que lo invita a hacer algo. La pastora siempre dice que la fe tiene patas, ¿verdad? Porque la fe se mueve, la fe no es solo algo, una idea en la mente, porque la fe es la convicción. Es una creencia es estar seguro y cuando un hombre está seguro de algo, está dispuesto a hacer lo que sea. Está dispuesto a hacer lo que sea cuando un hombre está seguro de algo, nadie lo va a sacar de ahí, y eso es fe. La fe es estar convencido de algo, la fe no es una creencia, es la seguridad o convención de por qué hace lo que hace.

Y en este capítulo 11, si usted puede ver ahí su Biblia, y los que lo han leído saben, que en ese capítulo habla de muchos personajes de la Biblia. Y dice por la fe, escuche bien por la fe este hizo esto, por la fe este otro hizo esto, por la fe este otro hizo esto otro. No por la fe se sentaron a esperar que Cristo viniera, eso no es fe, no es fe, la fe es algo muy profundo. Dice ahí, más adelante por la fe, por estar convencido Noé construyó el arca. ¿Y por qué? Porque Dios le dijo que va a llover, y en ese tiempo de la humanidad, no llovía, no existía la lluvia. Dice la palabra en Génesis que no llovía, que la tierra era regada con un rocío pero le dijo el Señor va a llover, va a caer agua del cielo y se va a inundar todo. Se imagina usted que Noé no hubiera estado seguro de eso, y se hubiera sentado a esperar. “Bueno dice Dios que va a llover, pero no sé.” Qué hubiera pasado con él y su familia pero no sé. Y esos 100 años aproximadamente que se tardó en construir el arca, que tal que en el año 90, “¿Y si no llueve? ¿Y si no le pongo a la puerta? ¿Qué pasará?” ¿Qué hubiera pasado? Si no está seguro de lo que está haciendo, pero dice que por la fe de Noé, construyó el arca. Se movió a hacer algo, hizo algo por la fe, y entonces el y su familia se salvaron.

La fe salva. Porque la fe no es algo que está aquí en la mente. Porque todo mundo pudo ver la fe de Noé. Todo mundo vio la fe de Noé al construir esa semejante estructura. Eso es fe. ¿Cómo que va a llover si no existe eso? Si es lo mismo, hoy en día. ¿Cómo no vas a hacer eso? Si Dios no existe. ¿Cómo vas a hacer eso? No vas a hacerlo. El pastor aquí no te mira, tu papá aquí no te mira, nadie te mira. ¿Por qué no lo vas a hacer? Porque estoy seguro que mi Dios está en todos lados, que mi Dios me mira, que yo me guardo para Él, que yo me consagro para mi Dios. Estoy seguro que un día Él vendrá por mí. Estoy seguro, no porque alguien me dijo, no porque en esa cuadra por ahí está un hermano de la iglesia, no porque mi papá me dijo, porque mi mamá me dijo, porque el día que no esté mi papá, mi mamá y el pastor, hacemos lo que queremos. Eso no es fe, eso no es fe. Y como les decía por eso, la gente dice, ¿Qué pasó con esta persona si creció en un hogar cristiano? Es que es del corazón. Nosotros le podemos enseñar rituales a la gente, pero la convicción eso es algo que cada uno de nosotros necesitamos, eso es personal. ¿Podríamos enseñarlo? La fe se ve, la fe se ve. Más adelante dice que por la fe Abraham dejó a sus padres. Por fe. Dios le habló y dejó a sus padres y dejó su tierra. Por fe hizo algo, por fe dejó algo valioso.

A veces nosotros leemos estos pasajes y de ahí, dejó su tierra pero cuando el Señor le dice a alguien, “Apártese de esa persona.” “Eso no es de Cristo, eso no es el amor de Dios, en esa iglesia.” Lo primero cuando Dios le habló a Abraham le dijo, “Deja a tu padre porque es un idólatra. ¿Lo vas a seguir a él o me vas a seguir a mí?” Y que dijo Abraham, “Estoy seguro de quien me está hablando va a cumplir su promesa. Estoy seguro que el que me dijo que aún estando viejo iba a tener descendencia va a cumplir su promesa.” Y dice Pablo en Romanos que era tal la fe de Abraham que cuando Dios le pidió sacrificar a su único hijo, al hijo de la promesa, Abraham estaba seguro que Dios lo iba a resucitar y por eso lo hizo. “Si Él me lo dio,” dijo Abraham, “Estoy seguro que Dios es poderoso para traerlo a la vida de nuevo, estoy seguro.” Y por eso lo hizo, estaba seguro cuando tenía verdad, aquella espada para atravesarlo a él. ¿Quién haría eso? ¿Que persona haría cosas así? Nadie, solo alguien que está seguro, cuando estaba con eso justo para sacrificarlo, el ángel lo tuvo que parar, “No lo hagas,” porque lo vieron con esa seguridad. El Señor le dijo, “Rápido lo va a hacer, anda a pararlo, lo va a hacer, lo va a hacer.” Porque él en su corazón sabía, “Si Dios me lo dio teniendo 100 años, si yo lo mato aquí, Él lo va a levantar. Por eso obedezco la palabra de Dios.”

Abraham estaba solo, nadie lo estaba viendo, nadie lo estaba apoyando, nadie le estaba diciendo, estaba obedeciendo la palabra de Dios, la voz de Dios, porque él creía en el poder de Dios. Son cosas que nadie haría, pero cuando está la convicción, el hombre es capaz de hacer cualquier cosa. La gente, las multitudes seguían a Jesús, y Jesús nunca les mintió. Él les dijo, “Si quieren ser mis discípulos, entonces tomen su cruz, niéguese a ustedes mismos y síganme. Este camino es muy estrecho, la puerta es muy angosta y no todos ustedes van a entrar, porque es muy estrecho, muy difícil.” “¿Por qué Jesús?” “Porque yo no tengo donde dormir, porque yo no tengo nada, porque a ustedes los van a perseguir, los van a maltratar y a muchos de ustedes hasta les van a quitar la vida. Y a los que no les quiten la vida yo les digo que si ustedes creen que aman a Dios, tienen que aborrecer a su padre, a su madre, a sus hijos, tienen que amar más a Dios que a cualquier cosa en el mundo.” Y eso es el Evangelio. Y aún así, los que lo escucharon, los discípulos dijeron, “Te creo, te creo, yo quiero eso.” No lo que me van a perseguir y me van a matar, pero creo en la promesa que nos estás haciendo. Creemos, estamos seguros de que todo aquel, porque él dijo, tienes que amar más a Dios que a tu madre, a tu padre, a tu hijo, a todo en esta vida, a todo, a todo. Pero también le dijo, pero todo aquel que quiera su vida la va a perder, pero el que pierda su vida por mi causa, entonces la hallará. Y eso pegó en el corazón de ellos. ¿Cómo? Esa es la vida, te creo y por eso todos ellos estuvieron dispuestos. No solo dispuestos, dieron su vida por esta causa. Eso es fe. Estar seguro de lo que se está haciendo, todos ellos perseveraron hasta el final, porque creyeron en lo que el Señor les había prometido.

La convicción es algo tan poderoso, porque hace que una persona no se deje llevar por otras influencias. Hoy en día todos quieren ser populares y no solo estoy hablando de la gente que anda en redes sociales sino aún en las iglesias, hasta los pastores quieren caerle bien a todo mundo. Quieren ser políticamente correctos. Hoy todo el mundo trata de eso, de ser políticamente correcto. Pero Jesús no lo fue, en ningún momento Jesús fue políticamente correcto, Él llegó y denunció el pecado en los dirigentes de la iglesia. Él llegó y le dijo a la gente, “Ustedes son unos mentirosos y son del diablo,” y eso no es para caerle bien a la gente, porque ese no era el propósito. No se trata de caerle bien a la gente, de estar bien con la gente. Ese no es el evangelio, el evangelio es predicar las buenas nuevas de salvación y para que la gente obtenga salvación tiene que saber que tiene que arrepentirse de sus pecados porque eso fue lo que Cristo estaba predicando. Pero si la gente cree que está bien, si en las iglesias no predicamos el evangelio verdadero porque queremos caerle bien a la gente, porque queremos caerle bien al vecino, porque queremos caerle bien a nuestros familiares, porque tenemos esos problemas sin resolver todavía en el corazón. “Es que a mí me abandonaron de pequeño, es que a mí esto me hicieron,” entonces ahora que soy grande. “Uy mis tíos se me han acercado, uy mis primos ahora se me acercan.” Y no predicamos el evangelio como es, pero yo les diré algo, El Señor va a demandar de nosotros la sangre de esas personas. Si no predicamos el evangelio correctamente.

El Señor Jesús dijo, “Arrepiéntanse porque el reino de los cielos está cerca.” Mo tenemos que caerle bien a la gente y no le digo que ande la cara como un limón, no se trata de eso, sino del miedo que genera decirle a una persona amada la verdad. “Amigo eso no está correcto.” “¿Y vos quien sos? Yo te conozco.” Eso es lo que le tiene miedo la gente, el que el otro le diga, si yo te conozco y Dios me conoce también. Y Dios está haciendo la obra en mí, y porque el amor de Dios está en mí, yo te predico del amor de Dios. Deja eso, arrepentite y volvete al Señor, porque estoy seguro de eso, por eso se predica eso, porque estamos seguros. Pero cuando usted no está seguro de que eso es el evangelio. Cuando no estamos seguros, ¿qué es el Evangelio? Cristo prometió que Él iba a regresar, ¿amén? Por eso estamos aquí, ¿no? Cristo prometió que Él iba a regresar, ¿y con qué viene? Con una recompensa, con una recompensa. ¿Para? ¿Para todos? No, ¿verdad? Y los que no obtengan esa recompensa, ¿qué van a obtener? Condenación, condenación. ¿No tenemos miedo nosotros? No nos da temor no predicar la verdad. Aunque no le caigamos muy bien a las personas, pero eso sucede cuando está seguro de lo que usted está viviendo, de lo que yo estoy viviendo. Esa es la seguridad que nos da.

Si regresamos ahí a 2 Timoteo 1:2 donde leímos. La seguridad que se tiene en el Evangelio es tal que hace que un hombre haga todo lo contrario a lo que hace el mundo. Por eso, nada más pero ¿Por qué? ¿Ocurre como arte de magia? No, dice Pablo, “No me avergüenzo porque sé en quien he creído. Él está hablando de una persona, él no está hablando de algo, él no está hablando de una religión, él no está hablando de una iglesia, él está hablando de una persona, él está hablando de Jesucristo, porque lo conoce, porque conoce a Cristo, estoy seguro. Yo sé en quien he creído. Y esta frase es muy importante, porque muchas personas, ¿verdad? Creen en la religión, creen en la iglesia, cree en una persona, en el pastor, en el hermano, pero cuando esa religión le falla abandona la fe, cuando alguien de la iglesia le falla abandona la fe, ¿por qué? Porque no es el que, es quién. ¿En quién está puesta la confianza? ¿En quien hemos creído? “Es que yo creo, yo creo que esos coritos estos son cristianos y aquellos no, por eso me gustan, es que yo creo que este,” no importa, no importa. Hay denominaciones y todo, pero todo hombre que se ha encontrado con Cristo Jesús ha cambiado su vida y eso fue lo que le pasó a Pablo.

Pablo ya era religioso, Pablo ya se sabía la Biblia y andaba persiguiendo a los cristianos para matarlos hasta que conoció a Cristo. Él se encontró con Cristo y su vida cambió totalmente, a tal grado que perdió su familia, perdió su trabajo, perdió su estatus social, perdió su dinero, perdió su herencia, porque todas sus familiares eran de alta alcurnia y gente poderosa y gente religiosa. Y lo sacaron de todo, perdió su herencia, lo perdió todo. Y dice, “No importa, porque estoy seguro.” Al final dice, “Estoy seguro de que tiene poder para guardar hasta aquel día lo que le he dejado a su cuidado.” La reina Valera dice, lo que Él me ha dado. “Estoy seguro que no importa lo que he perdido aquí, es mayor lo que voy a recibir en la otra vida.” Qué interesante, me llama tanto la atención esto. “Estoy tan seguro que lo que dice la palabra de Dios es cierto, de que voy a recibir algo mayor, que por eso no me importa dejar atrás cualquier cosa y eso es ser verdaderamente convertido, eso es ser verdaderamente convertido. Que no le importa nada, porque cree en la palabra.

Si no creemos en la palabra, todavía estamos deambulando en la religiosidad. Tal vez esta sea la razón por la que muchos cristianos no mueren a su vieja vida. Por esa es la razón tal vez de que muchas personas que están en la iglesia siguen haciendo lo mismo que hacían antes. Porque no están seguros. ¿Por qué voy a dejar de hacer esto? ¿Por qué voy a dejar de disfrutar esto? ¿Por qué lo voy a dejar de disfrutar? ¿Por qué? Porque no hay fe. Como hablamos hace un par de semanas, nosotros tenemos fe, ¿en qué? ¿Se acuerda usted? ¿En qué tenemos fe? ¿En qué hoy soñó con un gato y es el número? ¿Y qué se le va a salir? ¿En qué hoy gana el albacete? tengo fe. Eso no es fe, o eso es fe en las cosas de la tierra. Muchos leemos en muchas partes del nuevo testamento donde Pablo dice, “Hagan morir los deseos de la carne.” Y la gente dice, “Pero es que eso es muy difícil, es muy difícil, no puedo.” Y yo no le voy a decir que no es difícil. Pero Pablo, después de todo, osea es que la recompensa es tan grande, la recompensa es tan grande. Es tan grande, estoy seguro que es tan grande que vale la pena dejar todo esto, no porque nadie me diga, es que yo lo creo que lo voy a recibir. Y otro, él le está diciendo, “Es que yo sé en quien he creído.” Nada de esto puede ocurrir sin el conocimiento de Dios,y el conocimiento de Dios trae temor a Dios. Conocer a Dios, porque la gente cree que conoce a Dios, pero si en realidad conociera a Dios, no haría lo que hace. ¿Sabe por qué? Porque cuando uno conoce a alguien, sabe lo que puede hacer con esa persona. ¿Verdad? ¿Sabemos? La gente dice, yo confío en tal persona. Yo sé que así algo me pasa con esta persona puedo confiar. Esto me va a ayudar en esto. ¿Verdad que sí? Usted y yo conocemos. Yo sé. Yo me he quedado botado en lugares remotos y yo sé a quién llamo. Miren, allá corre, mire, con un lacito a jalarme. Yo ya sé quién. Ya sé. Uno sabe el tipo de persona.

Es igual aquí en Honduras. Usted sabe que en Honduras no hay ley. La policía existe en todos los países. Pero como conocemos la policía de aquí, usted puede pasar un semáforo en rojo, usted puede andar sin cinturón, usted puede hacer lo que quiera. Pero usted llega a otro país, hace lo mismo e intenta hacer lo mismo, va preso ya por la infracción, pero si intenta hacer lo mismo que aquí con un policía de allá. ¿Por qué? Por no conocer, ¿verdad? Nosotros entendemos eso, por no conocer a Dios hacemos lo que hacemos. La gente por no conocer, porque Dios es amor y también es fuego consumidor. Porque sabemos que estamos aquí escapando de la ira de Dios. La gente no entiende eso, que sea el evangelio, porque Cristo viene por su iglesia, porque un día se derramará la ira de Dios en esta tierra. Dice que toda la tierra desaparecerá, los elementos serán consumidos, eso es lo que viene para este mundo.Pero no, ese es Dios, conocer a Dios infunde temor. El mismo Señor Jesús dijo no temas al que puede matar el cuerpo sino al que puede mandar tu alma al infierno. Temor de Dios, conocer a Dios infunde temor en nosotros y nos da seguridad de porque hacemos lo que hacemos y porque no hace, porque el Espíritu empieza a hablar.

Pero hay dos cosas que están medio así miren, entre nosotros, en cuanto hablamos de la convicción y de la seguridad. Una de ellas es evidente, que es, si no está seguro, está inseguro, ¿va? Y estar inseguro realmente es falta de fe, porque es no estar convencido de algo. La inseguridad produce algo que no es, porque las cosas se hacen a medias, cuando uno no está seguro de algo. Las cosas se hacen a medias, se obedece a medias, verdad, porque no está convencido de lo que Dios, de que Dios lo ve en todo lugar. Se ora a medias, porque tampoco está seguro de que va a conseguir una respuesta. Entonces todo se hace a medias, verdad, cómo va a creer usted que va a orar a medias, si supiera que Dios le va a contestar como dice la palabra. ¿Cómo se oraría entonces? ¿Acaso no podríamos? Como dice la palabra, vayan y pidan, si alguien está enfermo, vayan y oren por él. Pongan las manos, úngelo, si alguien está triste, vayan y oren por él.

Es de creencia, es de creer que Dios lo hará, con cualquiera, poner las manos sobre otra persona y orar por él, porque eso lo manda la palabra, ¿para quién? Para los que son convertidos, para los que creen que Dios está en él. O acaso vemos en la Biblia alguno que Dios hizo un milagro y el dijo, “ No se si lo vamos a poder hacer, no se, no se eso no existe,” porque eso es falta de fe. Y la otra cosa en la que nos equivocamos es que cuando creemos, creemos en las cosas terrenales y tenemos fe pero en las cosas terrenales. “Yo creo que mi familia va a salir adelante con este trabajito.” O sea, mi familia va a salir adelante por este trabajito o voy a hacer esto, por esto. Y yo creo que mi vida va a mejorar por esto, pero todo eso es como construir una casa en la arena, hoy está y mañana no. Todas las cosas en las que ponemos nosotros nuestra confianza de aquí, personas, trabajo, dinero, todo lo que usted quiera, hoy está y mañana no. Y ahí viene la tormenta, y como hablamos la semana pasada, por eso Dios permite muchas veces que se la lleve el agua, que se lleve la casa el agua para que mire usted, ¿dónde estaba parado? ¿Dónde hemos construido nosotros? Pero estar completamente convencido en el Evangelio, en la persona de Cristo, en las promesas, en la palabra de Dios, es totalmente lo contrario a la religión que nosotros conocemos.

Todo lo que usted y yo conocemos de la religión y las iglesias, no tiene nada que ver con conocer a Cristo. Con tener una relación con Cristo y obedecer su palabra. ¿Cómo se llega a eso, mis hermanos? ¿Acaso podemos solos nosotros? ¿Solo nosotros podemos llegar a esa plena confianza y seguridad de la nada va a surgir eso? La verdad es que no. Y el Señor Jesús lo sabía y por eso le dijo a los discípulos, “Es necesario que yo me vaya para enviarles a alguien que les va a ayudar. Ustedes necesitan a alguien que les ayude.” En Juan capítulo 16:8, El Señor les está explicando a los discípulos. Juan 16:8, la obra del Espíritu Santo. ¿Cuál es la obra del Espíritu Santo? Dice Jesús, “Y cuando Él venga, convencerá al mundo de su error en cuanto al pecado, a la justicia y al juicio.” Entonces, ¿cuál es la obra del Espíritu Santo? Convencer. ¿Va a creer usted? ¿Cuál es la obra del Espíritu Santo? Convencer al hombre. ¿De qué? De su pecado. El evangelio que Cristo predicó es de arrepentimiento. Ningún hombre se puede arrepentir si no entiende qué ha fallado, por eso en las iglesias hay gente que cree que está bien, no entiende que le ha fallado a la ley de Dios. No está convencido de pecado, estar convencido de pecado es estar de acuerdo con la opinión de Dios, fíjense. ¿Y cuál es la opinión de Dios acerca de usted y de mí? Que hemos quebrantado su ley, esa es la opinión de El. Y la suya y la mía es que no sé si soy querubín o serafín, que no sé si tengo unción profética o apostólica. Esa es la opinión suya y mía acerca de nosotros mismos, pero dice la palabra de Dios que El Espíritu Santo viene a convencerlo a usted y a mí de pecado.

Por eso es imposible que un hombre siga siendo igual si el Espíritu Santo ha venido sobre él. Porque el Espíritu Santo no son emociones, El Espíritu Santo no son cosas que se sienten en el cuerpo, El Espíritu Santo viene a hablarle al corazón y a decirle lo que usted es. El Espíritu Santo no viene a decirle lo guapo que es, ni lo bonito que es, ni todo lo que va a tener. El Espíritu Santo no viene a profetizarle que va a ser millonario o que Dios lo va a levantar y que va a ser empresario. El Espíritu Santo viene a confirmarle a su corazón que si usted no se arrepiente, usted se va a perder. Eso es lo primero que hace el Espíritu Santo de Dios, porque Él es santo, es el Espíritu Santo de Dios. Todo hombre que es tocado por el Espíritu Santo no puede ser igual, no porque no quiere, es que el Espíritu Santo habla al corazón, lo más profundo. Y, pero no solo habla, lo convence, lo convence. ¿Sabe qué es convencer? Es hacerlo cambiar, refutar, exponer, reprender, corregir, pedir cuentas, mostrarle a alguien su falla, exigir una explicación, convencer. Cuando usted está teniendo una discusión con alguien, y con argumentos le presenta su posición y la otra persona, ok, dice, acepta la posición por los argumentos. Muchas veces ahí entra la justificación, porque queremos nosotros convencer al Espíritu Santo, de que no somos tan malos como la palabra dice. De que no, de que estamos bien, de que no es necesario hacer esto o lo otro. Pero el Espíritu Santo viene con argumentos a convencer. ¿De qué estamos convencidos nosotros? ¿Qué cosas estamos seguros en esta vida nosotros? ¿O tenemos dudas? ¿Tiene alguna duda usted? ¿Del Evangelio? ¿De la Palabra? ¿Acerca del pecado? ¿Acerca de quiénes somos usted y yo delante de Dios? Acerca de por qué hacemos lo que hacemos y por qué tiene que dejar de hacer lo que hace. ¿Tiene dudas acerca de eso?

"Por eso es imposible que un hombre siga siendo igual si el Espíritu Santo ha venido sobre él."

Lo voy a poner de esta manera, ¿por qué hablamos de esto? La semana pasada hablamos de por qué Dios nos manda al desierto, de por qué Dios permite eso. ¿Se acuerda usted para qué era? Es algo que va a quedar en mi corazón y es la palabra para este año. El Señor lo hace para revelar el corazón, para que usted y yo sepamos lo que hay en nuestro corazón. No se le olvide eso, para revelar y el otro día les decía, estamos orando para que todos nosotros, para que usted pueda ver, no solo para que el de al lado mire lo que hay en su corazón, sino que usted lo pueda ver y que usted también pueda ver lo que hay alrededor suyo. El Señor lo lleva para revelar el corazón, y decía la palabra, y te llevaré al desierto para enamorarte también. Para que te enamores, porque sabe cuál es el problema. ¿Quién quisiera casarse con una persona que tiene dudas? ¿Usted lo haría? Quien se casaría con una persona que usted sabe que no está segura de casarse con usted. Quien no está segura si lo ama o ama a otro, pues esa es la iglesia que no está segura. Por eso Dios viene a decir, al final de la Biblia, El Señor le reveló al apóstol Juan, si no es un extremo o en el otro. Si no es caliente o frío, pero tu iglesia está en medio. No están seguros, amas a Dios y amas a los ídolos, amas a Dios y amas al dinero, amas a Dios y amas tu vieja vida, amas a Dios y amas más a tus hijos, y amas más tu trabajo, y amas más todo. Nadie se casaría con una persona que dice que me quiere pero que quiere a cuatro más también allá afuera. Y él viene por su esposa, por eso es tan necesario que no decidamos que hay una convicción y una seguridad. Y eso solo lo puede hacer primero el Espíritu Santo, por eso es necesario que invitemos a él a nuestra vida para que Él empiece ese trabajo de convicción.

Romanos capítulo 8:38, en algún momento alguien podría tener dudas. Usted puede buscar las veces en la Biblia, en el Nuevo Testamento las veces que el apóstol, solo el apóstol Pablo dice esta frase, “Estoy…” ¿Por qué alguien, una eminencia, con dinero, con todo en la vida, lo deja todo para morir encarcelado en la pobreza, enfermo, abandonado? ¿Por qué alguien hace eso? ¿Por qué está? ¿Por qué está? Convencido. ¿Está usted convencido? Pero mire de lo que él está convencido. Más atrás, en los versículos anteriores, él decía, bueno, “¿Y quién nos podrá separar del amor de Dios? ¿Qué? ¿Tribulación? Persecución, angustia, necesidad, hambre, desnudez. Que la gente hable de mí, que me abandonen, que no tenga trabajo. ¿Qué me va a separar del amor de Dios?” Se pregunta él y le pregunta a los que están ahí en la iglesia. ¿Qué lo va a separar del amor de Dios? ¿Habrá algo que lo pueda separar de su fe? Iglesia, ¿acaso hay algo? ¿Podrá pasar algo tan horrible que lo pueda separar del amor de Dios? “Estoy convencido de que ni la muerte, ni la vida, ni los ángeles, ni los demonios ni lo presente, ni lo porvenir, ni los poderes, ni lo alto, ni lo profundo, ni cosa alguna en toda la creación podrá apartarnos del amor que Dios nos ha manifestado en Cristo Jesús nuestro Señor.” Y para mí esto es el culmen de la vida, a lo máximo que un hombre puede aspirar a ser, y decir, “Estoy convencido que no hay nada,” y se lo digo iglesia porque ya estuve preso, porque ya intentaron matarme, porque he tenido discusiones con la gente de la iglesia, porque he escapado de la muerte, porque he tenido hambre por muchos días, porque me he empobrecido, porque mi familia me ha abandonado, porque mis hermanos me han abandonado, porque los que andaban predicando conmigo me traicionaron. Así que por eso les digo que no hay nada que nos pueda separar de Dios.

"Él viene por su iglesia y espera encontrar una novia segura, convencida de lo que está haciendo, de su fe y de su amor."

Estoy convencido porque yo quiero ir con Él, encontrarme con Él nuevamente. Los discípulos estaban convencidos y por eso dieron sus vidas. Nadie lo haría si no estuviera convencido. Es más le voy a decir, nadie lo va a hacer ninguno de nosotros va a dar su vida si no estamos convencidos. Y Cristo dijo, “El que quiera ganar su vida la perderá.” Esta vida y a mí me parece un trato justo, mi vida por la de él. Estoy convencido de que volverá y por eso me preparo y por eso me guardo. Estoy convencido que él viene por su esposa. ¿Está usted convencido de eso, hermano? ¿Estamos convencidos de eso? Él viene por su iglesia y espera encontrar una novia segura, convencida de lo que está haciendo, de su fe y de su amor. Porque vienen días difíciles, pero una persona enamorada no le importa. Que el Señor, si hoy viene el Señor por su alma, si hoy usted cierra los ojos y no lo vuelve a abrir que el Señor lo encuentre, encuentre un corazón convencido dentro de usted. Amén.