Tengo un Padre Celestial
Suyapa Paz

1 Corintios 8:6
“para nosotros no hay más que un solo Dios, el Padre, de quien todo procede y para el cual vivimos; y no hay más que un solo Señor, Jesucristo, por quien todo existe y por medio del cual vivimos."
1 Juan 1:9
“Si confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad."
Salmos 63:1
“Oh Dios, tú eres mi Dios;
yo te busco intensamente.
Mi alma tiene sed de ti;
todo mi ser te anhela,
cual tierra seca, sedienta y sin agua.”
Salmos 63:3
“Tu gran amor es mejor que la vida;
por eso mis labios te alabarán.”
Juan 17:3
“Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien tú has enviado.”
Eclesiastés 6:7
“Mucho trabaja el hombre para comer, pero nunca se sacia.”
Lucas 12:14
“—Hombre —respondió Jesús—, ¿quién me nombró a mí juez o árbitro entre ustedes?”
Mateo 16:26
“¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero si se pierde la vida? ¿O qué se puede dar a cambio de la vida?”
Salmo 63:5 NTV
“Tú me satisfaces más que un suculento banquete; te alabaré con cánticos de alegría.”
Que cada día cuida de usted y cuida de mí, y por eso hoy usted está sentadito allí en esa silla, porque él ha cuidado de usted hasta este momento, Él ha cuidado de nosotros hasta este momento, pero la pregunta sería, cierto yo tengo un padre, pero ¿qué hago? Y esa pregunta la hacía el pastor la vez pasada. ¿Qué hago yo por ese padre? ¿Qué hago yo durante la semana por ese padre? ¿Cómo me comporto? Porque no solo es acá, sino que hay un mundo exterior que nos está observando. Aquí en lo físico, pero hay alguien que nos está viendo desde el cielo, amén, y miren, en toda casa hay reglas, hay instrucciones que seguir, yo recuerdo que antes de casarme, yo vivía en una casa que no era mi propia casa en ese momento, vivía con otras personas y allí había reglas, y si yo no seguía esas reglas, no me iba tan bien, ¿Verdad? No me iba tan bien, porque hay que seguir, hay que seguir algunas normas, y eso me sucedió a mí, me acuerdo cuando viví en ese entonces, y el Señor moldeo varias áreas de mi vida, porque yo les he comentado en otras ocasiones, yo había sido de las personas que no me gustaba darle cuentas a nadie de lo que yo hacía, de lo que yo hacía en cualquier lugar, porque decía, para qué si yo me mando solita, yo me mantengo solita, yo hago todo solita, ese era el estereotipo que tenía en la mente. Pero miren lo que dice la palabra, y vamos a ir 1 Corintios 8, 6. 1 Corintios 8, 6. “Para nosotros no hay más que un solo Dios, el Padre, de quien todo procede y para el cual vivimos; y no hay más que un solo Señor, es decir, Jesucristo, por quien todo existe y por medio del cual vivimos.” Oiga bien, aquí empieza, dice, para nosotros, no dice para los que están afuera, sino para aquellos que están, dice para nosotros, para usted y para mí, no hay más que un solo Dios, el Padre, de quien todo procede, o sea, todo existe por él, y todo viene de él y todo vuelve al Padre. Y aquel que es hijo, ¿qué tiene que hacer? Obedecer al Padre, porque viene alguien que manda él, ¿correcto?
El padre no solo es para los momentos buenos, sino también para cuando hay momentos que hay que corregirlo. ¿Verdad? Y para el cual vivimos y no hay más que un solo Señor, no hay más que un solo Señor. Usted y yo fuimos creados con un propósito, y eso es lo que cantábamos anteriormente, para adorarlo, en todo tiempo, en todo momento, porque por medio de él existe todo lo que usted ve, si usted ve árboles, no es porque lo hizo el hombre, lo hizo Cristo, si usted ve la salva, y todo eso, no lo hizo el hombre, lo hizo Cristo, si usted ve las aguas y todo eso, no lo hizo el hombre, lo hizo Cristo,si usted ve a su hermano que tiene al lado,mirelo por un instante,ese no lo hizo el hombre,lo hizo Cristo, a su imagen, y semejanza, y dice que lo hizo parecido a él, amén. Imagínense, parecidos al Señor, porque ahora quieren hacer todo parecido a Cristo, pero nunca lo van a poder hacer, porque Dios está por encima de todo, Dios está por encima de toda situación, y desde antes, que usted y yo naciéramos, ya había un propósito, y el que usted haya ganado la carrera para llegar al vientre de su madre, no fue una casualidad, fue porque Cristo así lo había dicho ya, no dijo Suyapa ganaría la carrera en medio de millones y millones de espermatozoides, sino que gane la carrera porque Dios así lo había predestinado desde antes y por eso estamos aquí, porque Cristo es el plan perfecto, porque Cristo es el plan perfecto, y anduvimos en el vientre de nuestra madre, algunos siete meses, y otros nueve meses, y algunos pasaditos de los nueve meses, pero gloria a Dios, aquí estamos,¿Por qué? Porque Dios dijo, ese es el plan que tengo para ustedes, porque yo soy su padre, y yo sé lo que hago, y él lo hace todo a su manera y miren qué bueno, dice que el padre nos llama por nuestro nombre, El sabe todo de mí, no necesita pasar un escáner como ahora hacen, ¿Verdad? Para ver cuántos órganos tiene, si los tiene bien, si no le falla esto, sí le falla el otro, Cristo ya nos conoce, Cristo ya nos conoce, toditos, hasta cuantos cabellos tenemos, si se le ha caído uno hasta eso sabe el Señor, porque Dios es perfecto, porque Dios es perfecto.
"El padre no solo es para los momentos buenos, sino también para cuando hay momentos que hay que corregirlo."
El hijo que sabe que todo lo tiene con su padre, imagínese le voy a poner un ejemplo, cuando en una casa el padre le da comida, le da vestuario, le da para esto, le da para el otro, le da para que se compre hasta un churro, o lo que sea, eso acá en lo natural, eso acá en lo natural. ¿Que tiene que ir a buscar ese hijo allá afuera? Si todo lo tiene en casa. ¿Qué va a ir a buscar afuera? Si quiere un churro, allí va a agarrarlo, si quiere algo, hay va a agarrarlo, porque el padre o sus padres tienen allí alimento que Dios ha proveído para que haya alimento, usted no tiene que andar haciendo nada afuera, lo mismo sucede en Cristo. Cuando nosotros tenemos un Padre, y que él nos da todo, que tenemos que ir a buscar la basura que el mundo ofrece, porque lo que el mundo ofrece no es nada bueno, lo que el mundo ofrece es basura, Y esa basura que hace? Contamina la mente, el corazón, y de ahí se vuelve desobediente, porque como ya probó basura, entonces se acostumbra a eso. Pero eso es ilógico, porque si yo estoy en una casa, pero hay un factor aquí, no se sacia, nunca le es suficiente, nunca le es suficiente.
Dios lo hizo todo por usted y por mí, y eso pues ya se viene la semana santa, y ahí recordamos toda la situación, todo lo que el Señor hizo, todo lo que el Señor pasó, y solo ahí, y oramos, y este, y el otro, y pobrecito el Señor, y solo ahí. ¿Pero qué es de los demás días? ¿Qué es de los demás días en nuestras vidas? Es de recordar todos, todos los días, el sacrificio que Dios hizo. Y no lo hizo por obligación, sino que lo hizo por amor. Y usted dirá, “Ay eso ya lo he escuchado, lo repiten, y lo repiten, y lo repiten”, pero es que es una realidad. Nadie iba a morir por nosotros, estábamos manchados de pecado, pero cuando Cristo vino, solo nos miró y dijo, “Es necesario que yo lo haga, es necesario que yo lo haga”. ¿Si Dios hizo eso, qué estamos dispuestos nosotros a hacer por Cristo? ¿Qué estamos dispuestos a hacer nosotros por Cristo?, Que estamos dispuestos a hacer nosotros por Cristo? Dios pide algo, obediencia, pero la pregunta para mí sería, ¿Estoy obedeciendo? ¿Estoy limpiando mi mente y mi corazón constantemente? ¿O realmente quiero seguir comiendo de lo que hay afuera? Porque eso en nada me ayuda.
Y vamos a ir a 1 Juan 1:9, 1 Juan 1:9. “Si confesamos nuestros pecados, Dios que es fiel y justo, nos los perdonará, y nos limpiará de toda maldad.” ¿Qué tenemos que hacer nosotros primero? Confesar, ser sinceros, porque muchas veces lo que queremos es esconder, pero con el Señor hay que ser sincero y decirle al Señor, “Tengo esto, tengo el otro, esto es lo que me aparta de ti, esto es lo que me aparta, esta es la barrera que yo tengo y no me deja avanzar”, pero hay que ser sinceros, el Señor ya lo conoce todo, pero al Señor también le gusta que se lo digamos. Dice, “Si confesamos nuestros pecados, oiga bien, Dios que es fiel, y justo, nos los perdonará, y nos limpiará de toda maldad.” Y ahí la última parte dice, “De toda maldad.” De ahí venimos nosotros, malvados. ¿Verdad que sí? Con nuestro pensamiento o a veces veo a alguien y me burlo de él, y digo, “Uy, oiga bien”, sin necesidad de hablarlo, pero ya lo pensé y dije, “uy”, decía alguien, con un jubilito, usted dice mucho, si dicen, “mmm”, va dependiendo verdad, porque a veces lo pensamos, pero a veces lo llevamos a la acción.
Imagínense que malvado es el corazón y aún así, el Señor dice, “Dios que es fiel, y justo, nos los perdonará, y limpiará de toda maldad.” Porque acá hay de todo, hay de todo, me gusta hacer esto, me gusta burlarme de la gente, y yo digo, ¡huy! Mira ese cipote como vino, y así vino a la casa del Señor, no le da pena, no le da vergüenza, y un poco de cosas, eso nada más es un detallito. Pero Dios dice, es fiel, y justo, y nos perdona de toda maldad. Porque ¿qué quiere Dios de usted y de mí? Que le demos gloria, que le digamos para esto nací, para esto vine yo a este lugar hoy, no es para el que está a mi lado, pero vine hoy a concentrarme en algo y yo vine a concentrarme a levantar mis manos y decía el hermano Bryan al inicio, a veces, y yo admiro a alguien, y con el permiso de el voy a mencionar el nombre, el hermano Tomas, yo creo que todos ustedes saben el impedimento físico que él tiene. Pero él, le da gloria a su Dios, y alaba a su Dios con todo su ser, y ahí se cumple donde dice, si me faltan las manos, yo te alabo con los pies y si me falta esto, yo te alabo con esto. Y eso nace del corazón, porque no es una emoción. El alabar a Cristo no debe de ser una emoción, debe de ser algo que nace del corazón continuamente. Porque el que hace eso, es porque tiene un agradecimiento a Dios. Tiene un agradecimiento a Dios y eso es anhelar, eso es anhelar estar con el Dios Padre.
"Pero él, le da gloria a su Dios, y alaba a su Dios con todo su ser, y ahí se cumple donde dice, si me faltan las manos, yo te alabo con los pies y si me falta esto, yo te alabo con esto."
Yo sé que muchas personas tienen varios anhelos. Algunos dirán, yo, los estudiantes, yo anhelo ya terminar la carrera universitaria, ya quiero salir de ahí, anhelo ese día que termine, y llegue. Otros anhelaran tener muchas cosas, muchas cosas. Me reía porque, con esto, porque tengo una compañera que es fanática del fútbol, y ustedes saben que va a venir un jugador, ¿verdad? A San Pedro Sula creo que va a ser, el evento del siglo le han puesto, el evento del siglo, y decía, “Yo anhelo ir a ver al señor Messi, y yo daría lo que fuera por solo irlo a ver aunque sea de distancia, oiga bien, y me quedé con eso, “Daría lo que fuera por ir a verlo”, y yo dije, Señor, si así anhelaramos nosotros dar lo que sea por verte, y estar en la presencia de Cristo, guau, qué no haría Dios, que no haría Dios. “Anhelo esto, anhelo lo otro”, y muchas veces se anhelan otras cosas, pero no se anhela estar con Cristo Jesús.
La situación es que cuando ya el hijo no anhela estar en la presencia de su padre, se rompe la relación, y cuando se rompe esa relación, el muchachito se le rebela, vamos a hablar en lo natural, al padre, se vuelve desobediente y hasta le chupa los dientes, de esos hay muchos, pero si lo llevamos a Cristo, no hay mucha diferencia, nos revelamos ante Dios,imagínense, revelarnos ante Cristo, y usted dirá, pero yo no me revelo, yo voy todos los domingos, yo hago esto, yo hago el otro, yo hago el otro, pero cuando no hay esa relación, cuando no hay esa relación con Cristo, con Dios que es el Padre, nos estamos revelando, así de sencillo. Porque fuimos creados con un propósito, y es alabar el nombre de Cristo Jesús continuamente, porque si eso hay en su casa, eso van a ver sus hijos, y eso es lo que van hacer sus hijos, porque si eso no existe en una casa y a mamá y a papá los niños no lo ven hacer, ellos tampoco lo van hacer.
En nuestra casa nosotros, digamos, a veces oramos y este y el otro y oramos por todo, y dice él de cerca, mami me hice un raspón, ore por mi para que el Señor me sane, mami, tengo un dolor, ore por mi, o a veces cuando yo siento algo, hay! tengo un dolorcito acá, venga yo voy a orar por usted para que el Señor la sane. Cuando algo sucede en los hogares y está Cristo, no porque seamos buenos, sino porque Dios nos va perfeccionando, día tras día, día tras día,hasta que el Señor venga, y yo ahora tengo una obligación como madre, una vez me decía la pastora Yaneth, ya ustedes ya ni me interesan, lo que interesa es, qué le estamos transmitiendo a nuestras generaciones. ¿Les estamos enseñando a Cristo? ¿Les estamos mostrando a Cristo? ¿O les estamos dando de aquello que no vale nada y de basura? Yo tengo una responsabilidad, y un día el Señor me va a pedir cuentas, por esa muchachita, Dios me va a pedir cuentas, ya no solo me va a pedir cuentas por lo que yo hice,aja ¿Y qué pasó ahí? ¿Cómo lo hizo? ¿Por qué esto? ¿Por qué el otro? Porque solo Dios,amen, solo Dios nos puede enseñar, solo Dios nos puede enseñar muchas cosas.
A veces intervienen muchas cosas, para no darle a Dios lo que a él le corresponde, y cuando se pierde esa relación entre padre e hijo, ya hace lo que le da la gana y dice, hay mañana lo voy a hacer,es que, tú sabes Señor, es que diría, ya los años ya me caen encima, y ya no, vengo bien cansado, ya voy para la vejez, y ya no tengo fuerza, pero qué dice la palabra, que Él renueva mis fuerzas cada día, que es Dios quien me da de deber cada día, para mantenernos vivos, y darle al Señor algo diferente, para darle al Señor algo diferente.
Vamos a ir al Salmo 63:1, “Oh Dios, yo te busco”, como dice ahí? “Yo te busco, intensamente”, no los escuché, “Yo te busco intensamente,ahhh, mi alma tiene sed de ti, todo mi ser te anhela, cual tierra seca, extenuada, y sedienta.” Amén. Cuando él llegar a este punto, y David lo hacía, él anhelaba con su corazón dice, estar en la presencia de su Padre.
Yo te busco intensamente,Dios sabe que tenemos que ir a trabajar y hacer muchas cosas, pero el día tiene 24 horas, y usted no trabaja las 24 horas, ni yo tampoco trabajo las 24 horas, y la misma palabra dice, todo, todo tiene su tiempo, hay tiempo para trabajar, hay tiempo para que vaya a estudiar, pero también hay tiempo para ir donde Dios, y decirle, “Padre, aquí estoy, dándote gracias por este día, porque tú lo permitiste, porque me moví, fui a mi trabajo, fui a esto y regresé, y estoy aquí con vida.” Eso es buscarlo intensamente, buscarlo en la mañana, para que al salir no lo vaya a agarrar cualquier loco, allá afuera, y que cuando regrese usted dé gracias a Dios, porque ese loco tampoco lo agarró, y está en su casa, y puede darle gracias a Dios.
La intensidad, dice que es una necesidad que nace propia, usted tiene necesidad de comer y cuando yo tengo hambre, yo voy a mover ollas, yo voy a mover esto, este, el otro, porque tengo hambre y el hambre no puede esperar, porque si no se escucha una revolución en el estómago, y usted tiene que ir a buscar de comer, con esa misma necesidad deberíamos de, buscar aquel que da el alimento que nos comemos cada día, imagínese que Dios dijera un día, hoy no va a haber comida, ¿Porque no lo va a hacer verdad?, porque Dios es fiel, Dios es fiel, pero cuando hay ayuno, ¿Qué pasa? Desfallece mi alma, pero no por estar con Cristo muchas veces, sino porque necesito el plato de comida, y porque tengo mucha hambre.
Así debería desfallecer mi alma, por estar con aquel que me creó, y mire al que tiene a su lado no será una creación hermosa y perfecta de Cristo ¿verdad que sí? Aunque nos miremos hermositos, delgatitos, flaquitos, como sea, Él nos hizo a su imagen y semejanza porque Él es nuestro Padre, amén. Él es nuestro Padre, Él es nuestro Padre,
Y vamos a seguir ahí en Salmo 63: 3 creo que es, ese quiero que lo leamos todos, y lo vamos a leer pausado, porque a veces no es a la ligera, a veces hay que hacerlo todo pausadito, uno, dos, tu amor es mejor que la vida, por eso mis labios te alabarán, tu amor es mejor que la vida, ¡Amen! Tu amor es mejor que la vida, porque la vida pasa, yo recuerdo, ya lo he dicho muchas veces, hace tiempo, hace ya un ratito, era una adolescente, ya ahora ya me estoy acercando para pintar canitas, y ya muy pronto, puede ser que ya no estemos, amén?. Porque todo pasa tan rápido y esta vida se pasa rapidito, pero dice, tu amor es mejor que la vida, es mejor de lo que hay allá afuera, porque la vida en Cristo es que usted vino a este mundo, no a hacerse rico ni millonario, sino a darle gloria a Dios, a darle gloria a Dios.
Cuando vivimos anhelando o buscando intensamente, aquello que realmente da vida, Dios no se queda con nada, y yo creo que muchos hemos experimentado eso, y si alguien tuviera la oportunidad de dar su testimonio, tendría mucho por qué hablar, o por qué decir, porque no es lo que yo tenga, no es lo que yo no quisiera, porque eso no hace que de gloria.
Hace como un año y algo, yo estuve en un tratamiento médico, y en esas visitas médicas a esos lugares que no son tan agradables, conocí a una persona, una muchacha, ella se llama Karla y recuerdo yo y usted sabe que hasta uno se hace amigo ahí de los pacientes y se empieza a hablar, y usted por qué anda aquí que tarara y empieza, y recuerdo yo que esa muchacha, muy mal, por el diagnóstico, ¿verdad? Que le habían dado, porque es algo no tan agradable al oído, de escuchar, y yo recuerdo que cuando le dieron la noticia de lo que ella tenía, ella empezó a llorar, porque es una enfermedad bien, bien crítica, y ella me decía, “Yo no sé por qué me pasa esto”, y ella empezaba a llorar, yo no he sido mala, si yo mas bien he ayudado a la gente, si yo mas bien, mire, les llevo comida, hago esto, hago el otro, yo no sé por qué me pasan estas cosas, y ella decía, pero tenía, ah y también en contra del Señor, y ella decía verdad, ehh, mire, me dice, yo tengo de todo, se le miraba alguien muy bien y la mandaron a ese lugar porque específicamente en ese lugar es donde hacen ese tipo de tratamientos.
Pues esa muchacha me mencionaba, mire, “Yo tengo motos, yo tengo yate, yo tengo esto, yo puedo viajar para donde yo quiera, a la hora que yo quiera, yo puedo hacer lo que quiera, puedo comer lo que quiera, a la hora que quiera, y gastarme lo que yo quiera.” Pero me da cosa, porque ese dinero no me puede salvar la vida, ese dinero a mi no me puede salvar la vida, ni vendiendo todo lo que yo me maté trabajando toda mi vida, pero nuestros hijos, porque en el afán de hacer y hacer y hacer, nunca era suficiente, perdió, perdió cosas de valor, perdió a su familia totalmente y en su enfermedad ella estaba luchando sola, porque no llegaba nadie que la acompañara, llegaba solita y recuerdo yo esa vez, necesitaba que alguien la acompañara porque le iban a hacer un procedimiento dental y la acompañé yo, allí en ese momento, en la escuela le ayudamos, allí en transporte y todo, y ella dice, “Ahora me doy cuenta,oiga bien, alguien que no tiene nada, ni entendimiento de Dios, ahora me doy cuenta, que todo lo que yo trabajé, en toda mi vida, eso va a quedar a saber a quién, porque mis hijos me abandonaron y no quieren saber nada de mí, la vi varias veces, le daba palabra y todo eso, pero no la volví a ver, no sé si pues ya partió de este mundo, no podría decirles, pero si, ella la última vez solo me dijo, ya no voy a regresar, estoy lista para morir, igual estoy sola y muchas cosas, pero lo que me impactó ese día, tal vez no era para ella, tanto para ella, sino la lección que Dios me quería dar.
Y vamos a ir a Juan 17:3, Juan 17:3. Desde ese entonces yo hice propio ese versículo para mi vida, dice, “Y esta es la vida eterna, que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo a quien tú has enviado”. Esa es la vida eterna hermanos, conocer, a Cristo Jesús, conocer a Cristo Jesús. Yo antes, allá por los años 80, anhelaba muchas cosas, pero ahora que traigo esto a mi mente digo, realmente eso es basura, porque lo que tengo ahora, es oro y es plata y es Cristo, y esa es la vida eterna.
Cuando llegamos a este punto, algo cambia, algo tiene que, cambiar en la vida de nosotros, algo tiene que cambiar, y a veces el Señor permite situaciones, y yo decía, ¿Qué ando haciendo yo en este lugar Padre? Que a mí la sangre me da hasta , yo me vomito, yo miro sangre, y me mareo, y me da de todo, y yo, “Ay Dios mío”, y hasta este momento que ayude a la muchacha, “Ay Señor ayúdame” porque ya me he vomito encima de ella. Pero Dios me enseñó una lección de vida, y que la vida eterna no está en lo que se mueva en este mundo, sino que está en lo que mueve Cristo dentro de mí. Porque ese es Dios, ese es Dios y desde ese entonces, cualquier cosita que pase, ya sea buena o mala, le doy gracias a Dios, ya sea que sea una enfermedad, o que sean finanzas, o que se nos enfermen los hijos, eso, le digo, gracias Dios, gracias Dios, porque tú estás con nosotros y no estamos solas, o no estamos solos, tengo al Padre, al creador de los cielos, de la tierra, al dueño del oro, de la plata, ese Dios está conmigo, y nos ha tocado agarrar, yo creo que a muchos aquí, a nuestros hijos, y no a correr allá, si no a correr a orar por ellos, y a decirle a Dios, tú pones tu mano poderosa en ella y tú la sanas porque tú eres su padre y ella es tu hija, y cuando sucede algo, no es por casualidad, o no es suerte, palabra que yo no creo, cuando alguien me dice, mire que tuve suerte en esto, esto y lo otro, aquel que ha entendido, que esta es la vida eterna, y que es Cristo, sabe que todo viene de Cristo, y que todo procede de Cristo.
El otro día en esto de que, está sucediendo aquí en la iglesia, ahorita que no había transporte, le comentaba un hermano el otro día, no había transporte, ni taxi, ni nada, ay, y yo ya tenía como media hora de estar ahí parada, y yo digo, o me voy caminando Señor, o tú mandas a alguien, pero ya después dije, no, no voy a caminar, porque ando con estos tacones y no voy a aguantar, yo sé que tú vas a mandar a alguien, y allá salió alguien de la nada y, dijo, Suyapita, súbase, y yo, “De veras”, sí, súbase. “Señor, gracias, porque yo sé que las casualidades no existen, sino que es Dios.” Voy en el bus, y me dice, yo le pago, yo aquí le pagó el pasaje, y yo le digo, “Señor gracias”, no es casualidad, ni es suerte, es Cristo Jesús el Padre, que cuida de sus hijos en todo tiempo.
El año pasado también me sucedió algo impresionante, yo tengo ya, estuve un buen tiempito sin trabajar, y bueno, el Señor nos ayudó en todo, todo, y ese día, “Señor ocupo unas de estos, pero no las puedo comprar porque hay otras necesidades que hay que cubrir”, o es la leche de Esther o es lo que yo quiero, ¿verdad? Y no se puede, allá, también en el bus, una persona que nunca, es muy raro que camine en bus, y recuerdo yo, y ahí si yo me quebré, totalmente me quebré, porque me dio una bolsa de lácteos, y a mí me gusta el queso con chile, ese día mi alma se quebró, porque yo le dije al Señor, “Dios, si yo siendo malvada, mala, tu aun asi, cuidas de mi”, y me dio,ehh, mi corazón se me hizo chiquito, porque mire aquella bolsa que tenía muchas cositas, yo solo pude ver, no es suerte, no es casualidad, ese era mi padre, diciendo, Suyapa,okey dice,toma, pero eso solo sucede, cuando aprendemos de que todo viene de Cristo, y Dios tuvo que hacer un buen proceso en mí, el año pasado fue un año subida arriba, pero estuvimos ahí con Cristo subiendo, porque no todo es fácil cuando vamos al Señor y cada cosa que sucede es para darle gloria a Cristo, es para darle gloria a Cristo Jesús.
Recuerdo, a finales de enero, me quedé sin trabajo, estuve casi como, un buen tiempito, más de medio año sin trabajo, y el Señor me enseñó mucho, en otro tiempo yo me hubiera desesperado, y ahora que voy a hacer?, y ahora la leche?, y ahora la comida?, y Esther si se enferma y el otro, y el otro, y el otro, que el otro, pero dije, “Cristo tú tienes cuidado de tus hijos”,
Y hoy, yo puedo decir, ese proceso no me ayudó para mal, sino que me ayudó para bien, ¿Sabe por qué? Porque en medio de todo eso, me encontré con el amado, me encontré con Cristo. Y pude decir, vale la pena, vale la pena todo lo que nos pase, y decía la palabra el jueves, todas las cosas nos ayudan para bien, y hoy no puedo decir estoy triste por eso, sino que me alegro, porque Dios hizo la obra perfecta, y hoy puedo decir, “Padre, gracias a eso te pude encontrar en lo secreto, pude decir, “Hay alguien conmigo”, que me enseña que no todo, no todo es malo, todo entra para bien.” Y estuvimos, como dice la misma palabra, que el Señor cuida de cada uno de nosotros, si cuida hasta de las aves del campo, yo creo que aquí muchos han pasado esas situaciones, y han visto la mano de Dios, y eso es lo que le agrada a nuestro Señor, porque eso le da gloria a Dios y ya no dice el hombre, “soy yo”, Soy porque tengo fuerza y estoy pollón, soy yo porque soy fuerte y todavía lo puedo, Dios dice, “Vamos a dejar todo eso y ahora empiezo yo hacer lo mío.” Y ahí es donde Cristo se glorifica no una vez, ni dos, ni tres, sino que continuamente.
"Porque en medio de todo eso, me encontré con el amado, me encontré con Cristo."
Así que cuando usted le pase algo, no diga que fue suerte o fue casualidad, si no diga, “Fue mi Padre eterno que ha cuidado de mí hasta este día.” Amén. Dios ha cuidado de nosotros, aún siendo pecadores, pero cuando regresamos y tenemos esa relación con el Padre, ahí nos saciamos, ahí nos llenamos, y ya Cristo es más que suficiente para mí, ya Cristo es más que suficiente, ya no necesito tener 40, 50 pares de zapatos, a Suyapa le encantaban, yo ahora solo necesito Señor, uno nada más, uno, uno aquí, uno allá y eso es más que suficiente para mí, eso es más que suficiente, y es que el hombre, por naturaleza trae, el sentirse no saciado, el sentirse que le falta más, y a mí me da risa porque, es cierto lo que, a veces comentaba el pastor la vez pasada, yo decía, ay, yo era fanática ustedes a los zapatos, y así fue por mucho tiempo, yo decía, son negros, pero es que les falta una franja azul, o les falta ese detalle dorado para que me combinen con aquel vestido que no me pongo, porque no tengo esos zapatos, y llegaba a ese punto, y me lo compraba, cuando era soltera y toda, así como agarraba el sueldo, así lo iba a dejar a la tienda,en ropa y en zapatos, preguntenme ahora si esa ropa existe, preguntenme ahora si esos zapatos existen, todo se termina, pero aquel que hace la voluntad de Dios permanece para siempre en Cristo Jesús, porque Dios es vida, Dios es vida.
Vamos a ir a Eclesiastés, Eclesiastés seis, siete. Solo les voy a leer el versículo y dice, “Mucho trabaja el hombre para comer, pero nunca se sacia, mucho trabaja el hombre para comer, pero nunca se sacia.” Hoy sí, dice, “Mucho trabaja el hombre para comer, pero nunca”, oiga bien, “Nunca”, repita esa palabra, nunca, otra vez, nunca, vuelvala a decir, “Nunca”, “Nunca, se sacia.” Y dice, “No, es que yo anhelo, yo anhelo tener ese, ir a ver a ese señor allá, y yo tengo, miren, que trabajar duro, porque no sé cuántos dólares cuesta, y yo tengo que.” Esa muchacha, Dios yo lo doy todo, si me toca venir a trabajar sábado o domingo y me dicen esta medianoche yo vengo, porque yo necesito y necesito ir a ver ese hombre, y yo le digo, “Será señor que tiene algo bonito, tendrá algo diferente, tendrá algún pelo en especial, o será que tiene algo en su estómago diferente, un órgano decorado de una forma diferente, será que tiene algún pedazo de oro, en una parte de hígado, en una parte del pulmón, Señor, mucho trabaja el hombre para comer pero nunca se sacia.”
Pero aquel que come y bebe de Cristo que es la fuente de vida, dice la palabra, no volverá a tener sed porque Cristo lo sacia, porque Cristo lo llena, porque Cristo lo complementa, porque Cristo lo es todo, y el hijo que sabe que tiene su padre y que no es de este mundo, lo vive esperando todos los días, porque sabe que la venida del Señor se acerca muy pronto. Y aquí volvemos al caso de la muchacha y yo pregunto, ¿A quién quedaría el yate que se iba a las playas? ¿A quién quedarían las casas y todas esas cosas?. Al final, y se quedó sin hijos, al final, si no tenemos a Cristo, no vale nada, y por mucho que trabaje y que trabaje, no se sacia, y de eso hay mucho afuera, de eso hay mucho afuera, pero cuando conocen que Dios es la vida eterna, serán más que satisfechos. Vamos a ir a Lucas 12, 15. Esa es en la, Dios habla hoy,se las vamos a proyectar aquí enfrente, “También dijo, cuídense ustedes de toda avaricia, porque la vida no depende del poseer muchas cosas.” No depende de eso, de lo mucho que usted tenga, eso no es la vida, la vida es tener a Cristo, la vida es tener aquel que ha soplado aliento de vida en usted, cuídense ustedes.
¿Por qué será esto? Podemos caer, por eso el Señor dice, cuídense ustedes de toda avaricia, el Señor es más que suficiente hermanos y no necesitamos trabajar 24 horas al día, lo que tenemos es más que suficiente en Cristo Jesús, dígale al que tiene a su lado, “Dios es más que suficiente.” Porque detrás de una persona insatisfecha, ¿sabe lo que hay? Una persona insatisfecha es difícil de contentar, porque esa persona siempre anda amargada, a esa persona ni aunque le lleve el peluche más grande que esa puerta, no la va a contentar porque está insatisfecha, y el peluche necesita tener otras cosas para sentirse satisfecha, se queja, se lamenta de quienes lo rodean,
¿Porqué Señor nací en esta colonia? Yo hubiese nacido allá con los Ferrari, miren esta gente que me acompaña, que barbaridad, yo debería, merezco estar en otro lugar, que me reconozcan y vean que yo soy importante, se amargan e irritan fácilmente, estas son las personas insatisfechas, se comparan mucho con los demás, y hay algo ¿Sabe qué? Estaba leyendo en un estudio que dice, que cuando una mujer va a una tienda y se compara con el maniquí, ese es un grave error. ¿Por qué razón? Yo no tengo, yo en lo personal no tengo ni la estatura, ni las medidas, ni las piernas, ni la cara, no tengo nada, porque Dios nos hizo diferentes, es ilógico que yo mire a un pichingo de esos grandotes y que diga, “Yo quiero la ropa de ese maniquí.” Y qué es lo que pienso yo, que la ropa de ese maniquí me va a quedar igual y cuando yo me la mido, la decepción mía es, que no me satisface ahora la ropa del maniquí, y que ahora tengo que mandarle a cortar porque no me va a quedar de largo, tengo que mandarle agarrar porque no tengo las medidas, 80, no sé cuáles son, 80, 60, 90, no sé, pero eso es compararse, yo no me voy a comparar, porque no soy igual, pero si me puedo comparar a alguien y decirle, quiero ser igual que tú, y ese es Cristo, yo quiero parecerme a Cristo, ahí sí, pero cuando le digo, yo quiero ese maniquí, decía ahí el estudio, ese es un grave error porque eso es algo comercial. ¿Qué le está diciendo? Okey, usted está, no en las medidas correctas, ahora tiene que ir al gimnasio para tener esas medidas correctas y que usted pueda entrar en ese maniquí, y esto y el otro y el otro y el otro y póngale todo lo demás, ese es un grave error, el compararme con los demás, no, aquel tiene tres plantas, yo tengo que mire, trabajar duro porque yo la quiero de tres plantas, el la hizo con los barrotes, ahora yo quiero de vidrio, para sobresalir y que se miren más bonitos, viven más pendientes de lo que les falta y no ven lo que tienen, eso es estar insatisfecho, viven más pendientes de lo que les falta y no de lo que tienen.
Y aquí sí le voy a dar unos 30 segundos, para que usted haga una pausa en su vida, y piense, que es lo que Dios le ha dado, hasta este día, qué es lo que usted tiene, no porque se lo merezca, sino porque Dios lo ha permitido, no recuerde ahorita, ni piense en el futuro, ni lo que quiere tener, piense en el momento que estamos ahorita, y dígale a Dios, yo podría decir, es más que suficiente, lo que tengo hoy, de lo que yo pueda tener mañana, o pasado, porque cuando empezamos a dar gracias por las pequeñas cosas. Que donde vaya usted y le regalen ya sea, un brócoli, un repollo, una zanahoria, diga, Señor es más que suficiente, es más que suficiente. Yo no necesito ni parecerme a aquel pichingo, porque eso le va a gastar, va a llegar a un tiempo que todo esto se va a caer, así es, las casitas, no sé a quién le van a quedar hermanos, no me interesa, yo solo sé que necesito un lugar seguro, y ese es Cristo Jesús para saciarme, y si hasta el día de hoy, usted ha querido otras cosas y que no se siente saciado, dice la palabra del Señor, que si confesamos con nuestra boca, Él es fiel y justo para perdonarnos.
Y para terminar, vamos a leer Mateo 16: 26. Y vamos a ponernos de pie, esto lo van a proyectar aquí enfrente para que lo pueda leer. Mateo 16: 26. Vamos a ir terminando, vamos a leer ese y el último, y mire, “¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero si pierde su alma?” O sea, seguimos en lo mismo, de nada sirve el afán, de nada sirve que se siga preocupando por el que vendrá mañana, sino de gracias por lo que Dios ha hecho, y vamos a ir al Salmo 63: 5 en la Nueva Traducción Viviente. “Tú me satisfaces más que un suculento banquete, te alabaré con cánticos de alegría.”
Cuando el corazón se encuentra saciado, anhela estar con Dios y escucharlo, anhela con el corazón amarlo a Él y que su espíritu lo adore, lo que sacia su vida, es el amor de Cristo, lo convence de su error y se humilla constantemente, vive agradecido, sabe que con Cristo lo tiene absolutamente todo, y tiene paz en medio de cualquier situación, el anhelo del Hijo hacia el Padre debe ser siempre estar en la presencia de Cristo y que Él es más que suficiente para que seamos saciados, no solo yo, sino saciado mi familia, saciada mi generación, saciados de lo que Dios ha proveído hasta el día de hoy, y decirle al Señor, si ha habido algo, que yo he querido más que ti, es decirle al Señor, perdóname, porque tal vez estaba incorrecto, pero Dios es más que suficiente,amén. Aleluya. Aleluya, cierre sus ojos.
Al Señor le encanta que nosotros le digamos, y confesemos con nuestra boca, y le digamos continuamente “Señor, tal vez estaba en lo incorrecto, pero hoy yo te pido Señor, ayúdame, ayúdame, porque no quiero saciarme de lo que hay afuera que es basura, quiero saciarme en Cristo que es la vida eterna.” El conocer a Cristo nos lleva a la vida eterna, el anhelar estar en su presencia.
